Controversia en el idioma por la calificación del reggaetón

El reggaetón difícilmente está en camino de ganar el título de clásico.

ICLEP-CIMARRON DE MAYABEQUE: Ni bueno, ni bonito ni clásico, simplemente reggaetón.

Osniel Carmona. Periodista Ciudadano

Mayabeque, 8 de enero, 2018

A veces escuchamos conversaciones ajenas, sin querer, sobre todo cuando se viaja en transportes públicos. El otro día dos amigos, en uno de esos debates en los que por su tono o volumen involucran a quienes comparten entorno, repetían: Ya los Cuatro son un clásico. Por unos segundos quedé atrapado por la afirmación, hasta que finalmente alguien que, también escuchando, hábilmente desenredó la confusión que en mí habían sembrado estos autodidactas especialistas. Preguntó: ¿qué es ser un clásico? ¿Tienen conciencia de lo dicho?

Según el diccionario de nuestra lengua, un clásico sería …punto cúlmine de su desarrollo. Asumiendo que se obtiene un modelo digno de asumir como patrón o referencia. Podemos decir que lo clásico es lo digno de imitación… ”… de alta sofisticación y calidad . ¿Realmente son Los Cuatro un modelo digno de imitar? ¿El reggaetón, los malos textos de baja sofisticación y sin calidad pueden convertir en clásico a un artista o tema musical?

Si bien Los Cuatro no es lo peor del género, sí es necesario imponer las distancias. Habría que darle coco para llegar con inteligencia y sin equívocos: puede darse a entender que lo clásico no es popular, pero, dónde quedarían aquellas obras de arte de cualesquiera de los géneros que han trascendido ya a la historia del arte, siendo genuinos productos de la creación popular nuestra: el Son, el Guaguancó… la Rumba.

Las creaciones del maestro Leo Brawer son referencia dentro de la escolástica musical y su obra Un día de noviembre , versionada magistralmente por el dúo Buena Fe, es culta y es popular, por lo tanto ya es un clásico. Dónde quedarían los grandes de la música popular cubana, latinoamericana y mundial concebida también para ser disfrutada de forma masiva y frecuentemente por grupos grandes y socio culturalmente heterogéneos y nunca utilizando frases groseras, de mal gusto, denotando más que nada una total insensibilidad y una incultura casi general.

Lo peor es que se ha permitido que se propaguen como plaga las formaciones musicales de estas características, a la vez que resulta muy complejo el panorama laboral para los exponentes de mayor preparación, inteligencia y sensibilidad social. Como Los Cuatro, los grupos del reggaetón menos diáfano tienen campo abierto para proyectarse en espacios públicos y sembrando en esa tierra fértil que resulta nuestra juventud, toda clase de distorsiones desde el punto de vista moral.

El trabajo de Cultura y las instituciones de manera general, tendría que comenzar una cirugía de alta precisión para extirpar de la preferencia de la juventud un género que al parecer llegó para quedarse. El reggaetón difícilmente está en camino de ganar el título de clásico. Tendría que recorrer todo un camino con múltiples paradas desde el Guayabero hasta Los Van Van. Desde Heredia hasta Alexis Díaz Pimienta, o Abelardo Estorino por solo poner ejemplos de los que sí ya son nuestros clásicos.

Pienso que si Cervantes hubiera escuchado la conversación, ahora mismo estaría pensando en voz alta cómo entender algunos de los textos más famosos y deplorables de este género.

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