Cuba en Angola: un viejo negocio lucrativo de los Castro – 2da Parte

Archivo Cuba Proyecto de Verdad y Memoria documenta la pérdida en vidas y la explotación humana causadas por la revolución cubana y estudia temas de justicia transicional —memoria-verdad-justicia.

En 1975, Fidel Castro inició la “Operación Carlota,” que, según cifras oficiales de La Habana, vería involucrados durante 16 años (hasta el 1991) a 377,033 militares y más de 50,000 cooperantes civiles cubanos.[1] Oficialmente, se explicó que el autoproclamado presidente angolano Agosthino Neto, un comunista histórico y aliado de la Unión Soviética (URSS), había solicitado la ayuda militar de Cuba. Sin embargo, la realidad era otra; un ex alto oficial de la inteligencia cubana confirma que la URSS –que mantenía a Cuba con billonarios subsidios anuales– pidió a Castro que enviara la fuerza militar cubana, prometiendo costear todo el material bélico.[2] Habiendo Portugal iniciado el proceso de independencia de sus colonias africanas, la URSS buscaba consolidar a Neto en el poder para pasar a Angola a la órbita soviética, pero no convenía que apareciera como la fuerza invasora en apoyo a Neto. En el escenario de la guerra fría, la URSS apoyaba al MPLA (Movimiento Popular para la Liberación de Angola) de Neto y a la SWAPO (Organización Popular de África del Sudoeste), que luchaba por la independencia de Namibia, mientras que Estados Unidos, junto con Sudáfrica, apoyaban a UNITA (Unión Nacional para la Independencia Total de Angola) y al FNLA (Frente Nacional de Liberación de Angola).

Cuba no obró por pura solidaridad revolucionaria, ya que recibió pago por sus servicios, estimados entre US$300 y US$600 millones de dólares anuales[3] (lo que le supondría de $4.8 a $9.6 mil millones de dólares en 16 años de contienda). El autor de un reciente libro sobre la guerra de Angola, ex soldado cubano en Angola, ingeniero Carlos Pedre, obtuvo un testimonio confidencial de un ex oficial de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba) de que Angola pagaba $2 mil dólares mensuales por soldado cubano.[4] Cuba además desarrolló negocios millonarios, manejados por altos oficiales de la FAR, con el saqueo sistemático de marfil, diamantes y maderas de Angola; incluso, desviaban a La Habana equipos acabados de llegar para diversas fábricas en Angola.[5] Es un secreto a voces que los militares cubanos también “robaban todo lo que podían” –incluyendo vehículos, y muebles de casa; además se alega que estaban traficando drogas.[6]

A pesar de los elevados ingresos que recibía Cuba por su “asistencia” a Angola, no compensaba a la mayoría de los soldados que allí enviaba; éstos eran mayormente reclutas muy jóvenes sirviendo el servicio militar obligatorio que sólo recibían los 7 pesos cubanos al mes pagaderos a los reclutas en Cuba. A los oficiales sobre grado de capitán se les pagaba sólo 600 kwanzas, mientras que los altos asesores y oficiales recibían 900 a 1,000 (una kwanza equivalía aproximadamente a un dólar estadounidense).[7] Asimismo, los soldados rasos no tenían vacaciones (los oficiales sí) y debían servir por tres años sin regresar a Cuba.[8) Para colmo, según explica el escritor Jorge Olivera Castillo, veterano de Angola, al regreso a Cuba sólo “pudimos comprar una o dos mudas de ropa, algunos perfumes de pésima calidad y algo de aseo personal con la mísera cantidad de dinero que nos entregaron. Después de esa humillación, llegaron los vientos de un olvido olímpico.”

Un elevado número de cubanos fue a un viaje sin retorno; según la prensa oficial de Cuba, murieron 2,085, incluyendo 204 civiles -médicos, paramédicos, maestros y otros.[10] Pero el gobierno cubano nunca ha publicado la lista oficial de muertos[11] y ésta sigue siendo un secreto muy guardado. Veteranos de la guerra y algunos especialistas insisten en que la cifra de fatalidades es mucho mayor. El documental Cuba: una odisea africana, con testimonio fílmico de los principales actores de la parte cubana, sostiene que “los historiadores militares coinciden en que en Angola murieron al menos 10,000 cubanos.”[12] Ya en el 1978, el diario español El País había reportado un cálculo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos de que en los cuatro años de intervención cubana en Angola hasta esa fecha habían muerto 1,400 cubanos,[13] intervención que se extendió doce años más. Hasta 1986, Jonas Savimbi, jefe de la UNITA, había reportado 6,200 muertos cubanos en la guerra.[14] Finalmente, altos oficiales del gobierno de Estados Unidos informaron que el General de Brigada cubano Rafael del Pino, al desertar a los Estados Unidos en el 1987, sostenía que ya habían muerto alrededor de 10,000 combatientes cubanos en Angola, cifra que coincidía con los estimados del gobierno estadounidense.[15] independientemente del número real, muchos no murieron en combate sino por accidentes, fuego amigo causado por negligencias y deficiente entrenamiento, o enfermedades como la malaria y la fiebre palúdica; muchos otros se suicidaron por las terribles condiciones.

Asimismo, Cuba trasladaba tropas, enfermos y heridos en sus buques mercantes con pobres condiciones de traslado. Dado que estoy violaba las reglas internacionales, los escondían en las bodegas. Los viajes podían durar de 18 a 21 días, causando mayor sufrimiento humano y, probablemente, la muerte de muchos enfermos y heridos.[16]

Desde el comienzo de la guerra, se prohibió trasladar los cadáveres de los muertos a Cuba. No fue hasta el 6 de diciembre de 1989, cuando se negociaba el fin del conflicto, que supuestamente fueron trasladados a la isla en la llamada “Operación Tributo,” realizándoselos entierros con honores en cada uno de los 169 municipios en panteones especialmente preparados para ello.[17] Sin embargo, veteranos de la guerra reportan que muchos de los muertos se enterraban donde habían caído y dudan que muchos fueron repatriados.[18] Un ex piloto cubano que sirvió en Angola en el 1983 reporta que los muertos cubanos eran enterrados sin ceremonia, directamente en la tierra y prácticamente sin ropa (las botas se reusaban) en una sección especial del cementerio Alto Las Cruces de Miramar, Luanda; cuando este se llenó, comenzaron a usar otro cementerio abrir otro cementerio al final de una pista de aterrizaje del aeropuerto. Estaba familiarizado con el trabajo forense previo a las repatriaciones del 1989, pero insiste que los restos repatriados fueron no solo de cubanos caídos en Angola, sino también “internacionalistas” que murieron en Etiopía, Nicaragua, Argelia y otros países africanos.[19]

Archivo Cuba tiene registrado en su base de datos pocos casos documentados de muertes o desparecidos cubanos en Angola (ver la base de datos en inglés, www.database.CubaArchive.org), ya que no hay una lista oficial de muertos y desaparecidos y se desconocen las fechas y causas de muerte que aparecen en las listas extraoficiales o parciales. Pero entre los casos documentados, puede apreciarse la sinrazón de tantas vidas jóvenes pérdidas. Por ejemplo, el teniente Julio Guerra, de 24 años, graduado de la escuela de vuelos en Krasnador en la antigua URSS fue enviado a Angola a volar aviones MIG 23BN, para los que tenía poca preparación. Raúl Quiala Castañeda se estrelló y murió cuando, sin tener entrenamiento en vuelos nocturnos, fue ordenado a salir de noche a bombardear en la vecindad de Luanda donde viera algún fuego encendido (indicando la presencia de campamentos de UNITA); se notificó a sus familiares que había muerto heroicamente en combate.

El conflicto ajeno dejó enormes ingresos al régimen de los Castro, pero costó con creces al pueblo cubano. Miles regresaron de la guerra mutilados, con traumas psicológicos y algunos hasta enloquecidos. Lo que es peor, se trató a los veteranos de la guerra de forma ingrata. Muchos hoy viven en la miseria y, según Olivera Castillo, “…muchos de los mendigos y los locos que deambulan por las calles cubanas son veteranos de aquella guerra.” Además, la población cubana fue privada de servicios de salud por el cuantioso número de profesionales enviados a Angola. En fin, tal como señala la periodista independiente cubana Tania Díaz Castro: “Sobre la llamada “epopeya de Angola,” pudiéramos preguntarnos si valió la pena que una pequeña isla empobrecida, situada a 14 mil kilómetros de Angola, se quedara sin esos hijos en su mayoría jóvenes, muchos de los cuales lucharon sin saber por qué lo hacían.”[20]

Por su parte, Angola pagó un costo gigantesco por el conflicto: entre 500,000 y un millón de muertos, 3.5 millones de desplazados internamente, cientos de miles huyendo a países vecinos como Zaire y Zambia, la infraestructura rural y la economía prácticamente destruidas, la mayoría de la población en la miseria, casi dos millones enfrentando una hambruna y el abuso de los derechos humanos establecido como norma. El escenario de horror incluyó crímenes de guerra por parte de Cuba tales como ataques deliberados a poblaciones civiles indefensas[21] e incluso el uso de armas químicas contra tropas de UNITA y civiles que los apoyaban.[22]/[23] Cientos de miles de minas[24] colocadas por todo el país están aún sin removerse y han causado miles de muertos y alrededor de 80,000 mutilados.[25]

¿Para qué fue todo este sufrimiento y devastación? Un cuarto de siglo después del fin de la intervención cubana en Angola, los angolanos aún sufren gran represión política y marginación económica.[26] Los dirigentes del MPLA apuntalados por la intervención militar cubana siguen en el poder, al mando de un capitalismo monopolista de estado.[27] Hoy día, se reconocen entre los gobernantes más corruptos y ricos de África, mientras que la mayoría de los 29 millones de angolanos vive en la pobreza.

[1] Miguel Rivero, “Morir por Angola,” Lisboa, 24/08/2007.

[2] Enrique García, ex alto oficial de la DGI (Dirección General de Inteligencia de Cuba) que desertó en 1989 asegura que Fidel Castro confirmó a su Buró Político que el Kremlin había pedido que Cuba enviara la fuerza militar a Angola, garantizando que la URSS proveería el material bélico. (Entrevista, San Juan, Puerto Rico, 21 agosto 2017.)

[3] 1970-91 – The Era of “Internationalism”

[4] Carlos Pedre, Angola, la guerra innecesaria. CreateSpace Independent Publishing Platform, 2017.

[5] Ver Norberto Fuentes, Dulces Guerreros Cubanos, Middletown: Cuarteles de invierno, 2017.

[6] “O que Cuba deu – e o muito que levou – de Angola,” http://www.angola24horas.com, 02 abril 2016.

[7] Testimonio de un cubano que sirvió 33 meses en Angola y prefiere mantener el anonimato, entrevistado por teléfono desde Miami por Maria Werlau (ArchivoCuba.org), 22 agosto 2017. Ver también: Francisco de los Riscos Murciano, General de Brigada de Ingenieros SEM, “Angola, un escalón en la estrategia cubano-soviética en Africa,” Boletín de Información No. 213, Ministerio de Defensa (España), enero-febrero 1989.

http://bibliotecavirtualdefensa.es/BVMDefensa/i18n/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=71717

[8] Testimonio de un cubano, op.cit.

[9] Omer Freixa, “Solidaridad a la cubana,” www.puentedemocratico.org, 11 de noviembre de 2015.

[10] Osmaira González Consuegra, “Angola, 40 años después,” lavanguardia.cu, 11 noviembre 2015.

[11] El blog HavanaLuanda (https://havanaluanda.wordpress.com) publica la lista de 2,106 soldados cubanos muertos en Angola a partir de 1975, tal y como aparece en las inscripciones del Freedom Park, un monumento erigido en Sudáfrica a los caídos en las guerras fronterizas en Namibia y Angola. Se informa que dicho listado fue entregado por la embajadora cubana en Sudáfrica, Esther Armenteros, al Dr. Mongane Wally Serote, administrador del Freedom Park en 2006.

[12] Jihan El-Tahri, Cuba: una odisea africana, Arte / BBC Films / Independent Television Service (ITVS), 2007.

[13] Juan González Yuste, “Mil cuatrocientos soldados cubanos, muertos en Africa,” Washington, El País, 19 julio 1978.

[14] “10,000 Cubans Reported Killed in Angola War,” Washington, Associated Press, June 16, 1987.

[15] “10,000 Cubans Reported Killed…”, op.cit.

[16] José Antonio Fornaris, “Angola: muchas cosas por contar,” La Habana, Febrero 2007, CubaNet.org, 7 marzo 2007.

[17] Osmaira González Consuegra, op.cit; Miguel Rivero, “Morir por Angola,” Lisboa, www.cubaencuentro.com, 24/08/2007.

[18] Testimonio de un cubano, op.cit. Carlos Pedre, entrevista telefónica desde Miami con Maria Werlau (ArchivoCuba.org), 24 agosto 2017.

[19] Testimonio de un ex piloto cubano de helicóptero, por teléfono desde Miami, con Maria Werlau (ArchivoCuba.org), 17 septiembre 2017.

[20] Tania Díaz Castro, “Los muertos olvidados de La Guerra de Angola,” CubaNet.org, septiembre 19, 2014.

[21] El general cubano Rafael del Pino, quien desertó en 1987, describe un ataque en 1977 que dejó cientos de muertos, especialmente mujeres y niños, cuando que el Estado Mayor cubano ordenó apresuradamente destruir una villa tomada por supuestas tropas del FNLA cuando en realidad era que la población se había congregado en la plaza principal del pueblo a celebrar una fiesta. (Rafael del Pino, Proa a la Libertad, Mexico: Editorial Planeta Mexicana, 1990, p. 228-229.)

[22] Las armas químicas están prohibidas por el Protocolo de Ginebra de 1925. En el 1988, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas envió a un equipo de toxicólogos belgas a investigar informes de que Cuba había usado armas químicas en Angola. Estos certificaron la existencia de residuos de armas químicas, incluyendo sarín y gas VX, en las plantas, el agua y el terreno donde se alegó que tropas cubanas las habían lanzado. Pruebas adicionales comprobaron que se habían usado otras sustancias, tales como napalm, contra poblaciones civiles que apoyaban a UNITA. (La revista Voix d’Afrique publicó el 6 de febrero de 1990 fotos de personas, incluyendo mujeres y niños, deformadas por un ataque químico en Angola en los años 1980. (Jonathan T. Stride, “Who will check out Fidel Castro’s new chemical / biological weapons plant in East Havana.” Miami. www.fiu.edu/~fcf/bio.chem.plnat91097.html)

[23] Un piloto de helicóptero cubano que sirvió en Angola en el 1983 reporta que preparaban una especie de “napalm,” mezclas altamente incendiables con gasolina y un jabón líquido, que se transportaban en dos tanques de 55 galones por helicóptero para tirar desde el aire y quemar poblaciones, caseríos enteros, que apoyaban a la UNITA, operación que dirigía el general cubano Rubén Martínez Puentes. (Testimonio de un ex piloto cubano de helicóptero, op.cit.)

[24] Los expertos estiman que se colocaron entre 500 mil y un millón de minas, algunos piensan que varios millones. (Ver Adam Mynott, “Angola´s landmine legacy,” BBC, 29 November, 2004.)

[25] [26] Angola – First Civil War – 1975-1994

[27] A pesar de la reciente elección de un nuevo presidente en Angola, no representa un cambio de liderazgo o sistema. (Ver: Carolina Valdehíta, “Los resultados provisionales en Angola vuelven a darle la victoria al Movimiento Popular de Liberación.”)

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