Cuidado, con el cuarto jinete del Apocalipsis

El mosquito vector de la fiebre amarilla, nuestro conocido “patas blancas” (Aedes aegipty) es el mismo que ayuda a propagar el dengue, la chikungunya, el Zika y el virus del Nilo occidental.

ICLEP: La fiebre amarilla, traída al continente americano allá por los años 1600, procedente de África, desató epidemias muy serias que ocasionaron miles de defunciones
4 Apoca

18 de marzo, 2017

Dr.Ronald Evans

En la Biblia, los cuatro jinetes del Apocalipsis están descritos en el capítulo 6, versículos 1-8. El primer jinete en caballo blanco representa el anticristo, que se hará pasar por Dios, confundiendo y engañando a muchos. El segundo jinete vendrá montado en caballo rojo y representa la guerra. El tercer jinete negro significará la muerte, penurias, hambre y miseria. Por último, el jinete amarillo será el representante de las enfermedades y la muerte.

En la novelística mundial, fue célebre el libro de Vicente Blasco Ibáñez, escrito durante la Primera Guerra Mundial que llevaba el mismo nombre bíblico. Lo leímos y vimos también su versión fílmica realizada en 1962. La celebridad del autor español citado ha decaído notablemente en las últimas décadas y poco jóvenes conocen en el mundo su obra, particularmente “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”.

Las grandes epidemias, las de origen infeccioso y también las crónicas no transmisibles, incluyendo las modernas patologías sociales y ambientales, son representadas por el jinete portador de la muerte y la enfermedad. Pero este sería el portaestandarte de una legión de asesinos a caballo, cada uno responsable de una calamidad biológica.

Leyendo sobre la reciente aparición de un brote de fiebre amarilla en Brasil, en la reputada revista The New England Journal of Medicine, me vino al recuerdo la imagen del jinete apocalíptico provisto de la guadaña de la muerte. En efecto, la fiebre amarilla, traída al continente americano allá por los años 1600, procedente de África, desató epidemias muy serias que ocasionaron miles de defunciones por doquier, ya que se instaló desde Nueva York hasta Buenos Aires.

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Le correspondió al epidemiólogo cubano Carlos Finlay proponer con fundamento que la enfermedad era transmitida por un mosquito. Es célebre en la historia de la medicina la comprobación inequívoca del aporte de Finlay, que hizo el médico norteamericano Walter Reed y su personal de investigación.

La fiebre amarilla comenzó a controlarse eficazmente desde que el virólogo Max Theiler desarrolló una vacuna con virus atenuado, en el año 1937. Es quizás la mejor vacuna del mundo, ya que de acuerdo con la OMS es capaz de producir inmunidad de por vida en el 99 % de los vacunados. Desde entonces, prácticamente solo se daban casos de fiebre amarilla selvática.

Pero aparte del brote en Brasil comentado anteriormente, en los últimos tiempos se han notificado otras epidemias màs letales de fiebre amarilla en África que han producido varios miles de muertes. Lo anterior significa que la enfermedad estaba esperando tiempos mejores para reaparecer con fuerza.

Lo interesante para nosotros es que el mosquito vector de la fiebre amarilla, nuestro conocido “patas blancas” (Aedes aegipty) es el mismo que ayuda a propagar el dengue, la chikungunya, el Zika y el virus del Nilo occidental. Son cinco diferentes enfermedades transmitidas por un mismo vector. En nuestro medio, tenemos que lidiar al menos con tres de ellas. De allí la importancia de no descuidar el control del mosquito, para lo que es necesario la ayuda de todos, Gobierno (central, regional, local), la comunidad organizada y el aporte individual.

Dr. Ronald Evans Meza

Coordinador

Unidad de Investigaciòn de Ciencias de la Salud

Universidad Hispanoamericana