El Comandante cubano Ramiro Valdés va y viene en Venezuela

Ramiro Valdés, en otros aspectos, es un avivato.

ICLEP: ¡C……! ¡ De nuevo Ramiro Valdés vino a poner la luz!

Tener que apelar a ese señor, por muy “Héroe de la Revolución” que sea, para que se ocupe de darnos luz, podría lucir como un chiste sangriento o una involuntaria mamadera de gallo. Cuba, que se ha pasado décadas enteras de “alumbrón” en “alumbrón”, como le dicen allá al retorno de la luz después de las largas horas de apagones, nos envía uno de sus mayores expertos en destruir un país, para que recoja los vidrios rotos de lo que queda del nuestro. Ahora sí es verdad que se montó la gata en la batea. Ramiro es un tipo de pensamiento tan moderno que hace pocos años, sentenció que Internet era un invento del capitalismo para embromar a los pueblos.
Este carcamal es de aquellos obreros de hace dos siglos, que destruían las máquinas porque las creían responsables del desempleo. Marx se habría chorreado de la risa si lo hubiera podido oír. Pero, Ramiro Valdés, en otros aspectos, es un avivato.
Preside una empresa cubana, Copextel, que en este peculiar socialismo caribeño, es como si fuera de su propiedad, que, entre otros negocitos con este país, vendió hace unos años todos los equipos para las emisoras comunitarias. Por supuesto, no es que Cuba los produjo. Allá, ni azúcar producen ya. Ramiro actuó como un mero intermediario y cobró, él o el Estado cubano, vaya uno a saber, las jugosas comisiones que todo negocio con Chacumbele les procuraba a sus socios cubiches.