El cubano de a pie no recibe ayuda y le dificultan el poder arreglar su vivienda

“Yo trabajo para un tipo que me paga por comisión, porque la carretilla es de él y yo lo que hago es alquilársela para tratar de subsistir y llevar algo de comida a mi familia"

ICLEP-AMANECER HABANERO: Acaparan materiales de construcción

Foto: letranueva.wordpress.com

Por: Alejandro Hernández Rodríguez Periodista ciudadano

Habana Vieja, La Habana, 16 de enero, 2018

Intentar construir o reparar la vivienda mediante el esfuerzo propio es una odisea empeorada por la miseria y la corrupción generalizada.En los establecimientos (rastros) donde se venden los materiales de construcción, son acaparados Tratar de arreglar la vivienda es algo que está fuera del alcance del cubano de a pie. En los establecimientos (rastros) donde se venden los materiales de construcción, son acaparados para la reventa a precios inaccesibles por los propios trabajadores de esos centros.

El rastro, ubicado en la calle Zulueta entre Apodaca y Corrales, vuelve a ser noticia por problemas para satisfacer la demanda de construcción. Cuando clientes van a buscar los materiales, me dijeron que no había, que los lunes era el día que surtían.

El lunes amanecí aquí, estaban 30 carretilleros que se dedican a comprar para revender y cuando llegaron los materiales, a la media hora de haberse ido los camiones de abastecimiento ya no había oferta pero que por más dinero fuera de la tarifa del estado, él podía resolverme el problema. El año pasado, un artículo del diario oficialista Juventud Rebelde, señaló que siete cubanos residentes en Pinar del Río recibieron condenas de entre un año y 10 meses de cárcel por los delitos de acaparamiento y reventa.

Los condenados compraron y revendieron cemento y barras de acero que el Estado oferta a precios parcialmente subsidiados. “La cosa esta difícil, la policía me decomiso el bici taxi con el que me ganaba la vida y mantenía a mi familia. Así que estoy metido en esta revendedera”, argumentó Jorge González uno de los revendedores. “Yo trabajo para un tipo que me paga por comisión, porque la carretilla es de él y yo lo que hago es alquilársela para tratar de subsistir y llevar algo de comida a mi familia”, comentó uno de los carretilleros que se identificó como el “Ñaño”