El cubano está perdiendo el miedo

La tiranía es una misma en sus varias formas, aun cuando se vista en alguna de ellas de hombres hermosos y hechos grandes

ICLEP-LUZ CAMAGÜEYANA: Se abren los ojos.

Boris Fernández. Periodista ciudadano
La dinastía totalitaria de los Castros da notables evidencias de su fin. A toda la mentira y represión se le ha sumado los efectos secundarios de la década del 90, lo que se ha convertido en una cruz muy pesada. Los cubanos y cubanas ya están cansados de su estado continuo y creciente de miseria y, lo más importante, están empezando a perder el miedo.
A pesar del poder absoluto, el panorama político se le ha complicado. Las nuevas actualizaciones de diversas leyes, como la migratoria, han permitido a muchos ciudadanos viajar por asuntos personales, trabajar en el exterior bajo el estafador “contrato institucionalizado” o sencillamente emigrar.
El visitar, trabajar o vivir en otro país, aunque no es fácil para todos, ha permitido a nuestros coterráneos pasar de la confusión a la certeza, de ser manipulados a conducir su propia vida. El estar en un país donde se realizan elecciones periódicas, coexisten diversos partidos políticos y sea real y se aplique en la práctica la división de poderes, lo que permite que sus ciudadanos vivan en libertad e impide que los pillos se entronen en el poder con un gobierno tiránico. Estas vivencias han generado una actualización en la mayoría de estas personas, un cambio de mentalidad que ha contagiado, en no pocas ocasiones, a familiares y amigos más cercanos.
El otro gran obstáculo, ya insuperable, ha sido INTERNET y las nuevas tecnologías. El primero tiene un uso limitado, pero compensado por su efectividad y funcionalidad. Es una herramienta que rompe con el monopolio mediático en el país e informa a Cuba y al mundo la realidad que no conviene. Algo que no hacen los medios oficiales por la sumisión y complicidad con el régimen.
Por el estado de miseria y las prohibiciones para su importación, en Cuba se han quemado etapas tecnológicas. Algunas de las más usadas son la telefonía móvil, las computadoras, los obsoletos DVD, entre otros. Todas estas son una excelente opción para no perder el tiempo con las ofertas televisivas, por lo que se pierde el vínculo con el adoctrinamiento. Por esta razón, los conocidos como tercera generación de los nacidos del año 1959 a la fecha, en gran número no se identifican con el sistema por lo que se dice que nacen con los ojos abiertos.
Los pocos logros en la salud, la enseñanza, la biotecnología no puede ser moneda que compre nuestra libertad y derechos y ese criterio lo compartía nuestro Apóstol: “… la tiranía es una misma en sus varias formas, aun cuando se vista en alguna de ellas de hombres hermosos y hechos grandes”. (T. 1, p. 185)