La Visita: otro Cuento desde la Cripta

La presencia de la distinguida dama chilena es vital a sus intereses para darse "caché" dentro de la izquierda internacional, dejar en claro en el país que él aún manda, designar a su sucesor "a dedo", sin mucho alboroto, e irse a gozar el retiro de los Inmortales.

 ICLEP: Sabía que la Doña chilena había caído rendida a los pies de “Ya tú sabes”, encandilada con La Presencia del Máximo Líder

Angélica Mora
Apuntes de una Periodista
Nueva York
El Jefe contaba los días que le faltaban para jubilarse como Presidente de Cuba.
Quería “dejarle el muerto” a otro militante Revolucionario y él irse a gozar de los millones, acumulados en  59 años de Revolución.
A propósito, le disgustaba enormente saber que muchos cubanos le llamaban a esa etapa gloriosa de la Historia de Cuba, “la robolución” y se decía que si supiera los nombres, los arrestaría a todos…  y al paredón con ellos.
Los fusilaría el mismo, como lo hizo, con su propia mano, en la Sierra Maestra.
Ahora, estaba arreglandose el hirsuto y gris bigote, que lo había cultivado desde sus tiempos de guerrillero, para ponerse a tono con la pelambre del hermano “Ya tú sabes”, que siempre lo había superado en todo.
Se arreglaba el bigote porque le tocaban varias reuniones con Michelle, a quien había invitado ladinamente a Cuba, para decirle al mundo que él y su gobierno no estaban solos y aun contaba con sus fieles aliados “socialistas y otros en la lista”.
Sabía que la Doña chilena había caído rendida a los pies de “Ya tú sabes”, encandilada con La Presencia del Máximo Líder y pensaba que ahora él, como presidente, le podía hablar de igual a igual y engatuzarla como lo hizo su Hermano en el 2009. Para ello, la invitaría a mojitos y hablarían y concertarían acuerdos de última hora, antes que asuma el nuevo gobierno de “el Piña ese”,  que no les va a dar “ni la mugre de la uña” a partir del 11 de marzo.
La presencia de la distinguida dama chilena es vital a sus intereses para darse “caché” dentro de la izquierda internacional, dejar en claro en el país que él aún manda, designar a su sucesor “a dedo”, sin mucho alboroto, e irse a gozar el retiro de los Inmortales.
Eso sí, siempre mandando, porque “el Coroto” -como dice Nico desde Miraflores- ese no se suelta sino hasta que llega la Parca, como lo demostró en su lecho de muerte en La Habana, el Malogrado Hugo, Rey Midas de Cuba.

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