NUEVO BOLETÍN DE REDECILLA

EDITORIAL REDECILLA

Publicación Quincenal del Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa y la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios.

Año 2 , Número 8 . 30 de Enero de 201 4.

Este mes de enero ha sido un mal presagio para los cubanos de lo que s erá el resto del año 2014. Ha comenzado con muchas vicisitudes, propias de una economía deteriorada como la que existe en el país. A pesar de que el régimen ha intentado hacer ver hacia el exterior que se están restableciendo los derechos individuales, en la imagen virtual que quiere proyectar de la Revolución.

La última de estas llamadas “Reformas Raulistas” fue la autorización a las inmobiliarias a arrendar casas a cubanos residentes en el país, en cuc (pesos cubanos convertibles); lo que se torna en una burla más, dado los precios que tienen los alquileres y el hecho de que haya que pagar los servicios como: gas, agua, electricidad y alcantarillado también en divisas.

Ya se había experimentado esa sensación de haberse cancelado las expectativas, en alguno s sectores del pueblo, cuando se dieron a conocer los precios de los vehículos automotores que podían adquirirse del Estado, porque son realmente prohibitivos y además llevan implícito el cuestionamiento de dónde sacó la persona que lo adquiere tamaña cant idad de dinero, lo que implicaría para el comprador ser sometido a una investigación policial.

Dentro de las cosas negativas que se han podido constatar durante el mes, está la pérdida en parte y total – en algunos casos – de los productos de aseo personal y de limpieza.

Desde Pinar del Río hasta Guantánamo, todos se preguntan: ¿dónde está el desodorante? Habrá que pasar a los viejos métodos cuando se ponían las personas cenizas debajo de las axilas y algunos bicarbonato, con la diferencia que en estos moment os este último no puede ser utilizado porque tampoco hay en las farmacias. Para los residentes en la capital, se hace difícil encontrar productos que antes se compraban a los trabajadores por cuenta propia (merolicos), porque al estar cerrados por el Estad o, cosas que solo ellos tenían a la venta han desaparecido del mercado.

Si bien es cierto que algunos acaparaban en las tiendas para después vender, también otros traían artículos de diferentes países y los ofertaban en divisas, lo que implicaba una soluci ón al desabastecimiento oficial.

Un enero oscuro como el que hemos pasado, que casi es una mancha en la vida del cubano, no permite pensar que el resto del año sea mejor