¿Qué hacer ante lo inevitable?

¿Qué más podemos hacer?

 Un hermano cubano muere…

 

Daniel Millet Jiménez se nos muere.

Por José Alberto Alvarez Bravo

La Habana, 11 de nov, 2017

Daniel Millet Jiménez se nos muere. Morir es el desenlace natural de ese hecho simple

e incomprendido de haber nacido.

Nacer, vivir y morir es un ciclo natural e ineluctable, pero ese ciclo se ajusta a un periodo promedio; se dice que la expectativa de vida en Cuba es de 79 años, y Millet tiene 48.

Una tumoración cancerosa en el cerebro le pondrá fin a su breve estancia en nuestro mundo finito.

El hecho es tan doloroso como inevitable, pero quizas sea mas doloroso el desamparo en

que me dicen quedará su esposa y su pequeño de dos meses, a merced de la dinastía

castrofascista y sin recursos de subsistencia; según Cecilio, vecino, amigo y compañero de

luchas de Millet, el pequeño se encuentra desnutrido y su destino luce muy incierto.

El me dice en un sms que hagamos algo ahora porque despues será demasiado tarde. Se

sabe que nadie puede hacer nada frente a la muerte, aunque sí se pudiera aliviar la situación

de su esposa e hijo, pero nosotros ¿cómo?

Es previsible que cuando sepamos la infausta noticia pongamos, por un instante, cara de

circunstancias y digamos: “lo siento, el pobre”, y continuemos con el curso de nuestras

vidas. ¿Qué más podemos hacer?

La sinceridad esta reñida con la diplomacia, por eso no simpatizo con las sutilezas de los

diplomáticos, que son una plaga inevitable, como la muerte misma.

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