¿Qué oyeron los diplomáticos atacados en La Habana?

Estos ataques han conllevado la decisión de EEUU de recortar las misiones consulares de La Habana y Washington.

Suena como un estruendoso coro de grillos, pero no precisamente.

Embajada de EEUU en La Habana. (AP)

Agencias | Washington | 12 de Octubre de 2017

Suena como un estruendoso coro de grillos, pero no precisamente. Quizás como un silbido sumamente agudo, pero ¿de dónde viene?

Si uno escucha detenidamente, se percibe un balbuceo politonal aunado con el rasgado de uñas contra una pizarra.

The Associated Press obtuvo una grabación del sonido percibido por algunos de los empleados de la embajada estadounidense en La Habana, parte de un conjunto de fenómenos inexplicados que eventualmente fueron considerados ataques deliberados.

La grabación, transmitida el jueves por la AP, es la primera en ser publicada de las muchas realizadas en Cuba de sonidos que según los investigadores provienen de ataques sónicos.

Las grabaciones fueron enviadas a la Marina estadounidense, que cuenta con equipos sofisticados para analizar señales acústicas, y a las agencias de Inteligencia, según informaciones dadas a la AP.

Sin embargo, hasta ahora las grabaciones no han arrojado luz sobre qué es lo que está enfermando a los diplomáticos. Aunque el Gobierno estadounidense no ha resuelto el misterio de los fenómenos sónicos, ha culpado a La Habana por no proteger debidamente a personal diplomático apostado en su territorio.

Ni la Marina ni el Departamento de Estado respondieron a solicitudes de comentarios sobre las grabaciones. La Habana ha negado ser responsable de los ataques.

No todos los estadounidenses despachados a Cuba escucharon esos sonidos, y entre los que los escucharon, no ha sido confirmado que percibieron lo mismo.

La grabación que dio a conocer al público este jueves la AP se ha mejorado digitalmente para aumentar el volumen y reducir el ruido de fondo, pero no se ha alterado de otra manera.

El sonido parecía manifestarse en vibraciones de diferentes duración (siete segundos, 12 segundos, dos segundos) y con silencios de entre uno y 13 segundos, antes de que el sonido abruptamente comenzara otra vez.

No está claro si hay una relación directa entre el sonido y el daño físico sufrido por las víctimas. Los Estados Unidos afirman que, en general, los ataques causaron problemas auditivos, cognitivos, visuales, de equilibrio, de sueño y otros.

Un examen más detenido de una grabación revela que no se trata de un solo sonido. Trazado en un gráfico, el sonido de La Habana forma una serie de “picos” que saltan desde una línea de base, como espigas o dedos en una mano.

“Lo que nos está diciendo es que el sonido está situado entre aproximadamente 7.000 kHz y 8.000 kHz. Hay unos 20 picos, y parecen estar igualmente espaciados.Todos estos picos corresponden a una frecuencia diferente”, dijo Kausik Sarkar, un experto en acústica y profesor de ingeniería en la Universidad George Washington, quien revisó la grabación con la AP.

Esas frecuencias pueden ser solo parte de la imagen. Los dispositivos de grabación convencionales y las herramientas para medir el sonido pueden no capturar frecuencias muy altas o bajas, tales como aquellas por encima o por debajo de lo que el oído humano puede oír. Los investigadores han explorado la posibilidad de ondas infrasónicas o ultrasónicas en los ataques.

Sobre estos ataques, poco se sabe hasta ahora: los sitios donde tuvieron lugar (las viviendas del personal diplomático, los hoteles Nacional y Capri), un número de afectados (22 estadounidenses y cinco canadienses), presuntas afectaciones médicas como pérdida de la audición, así como la descripción de lo que oyeron los afectados: un ruido “alto y ensordecedor, similar al zumbido creado por los insectos o a un metal arañando el suelo.

Estos ataques han conllevado la decisión de EEUU de recortar las misiones consulares de La Habana y Washington. Los cubanos ya no podrán solicitar visados en la embajada de la capital y tendrán que viajar a un tercer país para hacerlo —lo que representa un problema para los nacionales de la Isla que solo pueden viajar sin visado a una veintena de países—.

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