La Habana, Cuba, (ICLEP). Entre las tiendas más emblemáticas de Centro Habana y de la capital cubana se encontraba Almacenes Ultra, un establecimiento que durante décadas destacó por su elegancia y la calidad de sus servicios. Hoy, sin embargo, el inmueble ofrece una imagen marcada por el abandono y el deterioro. Ubicada en la avenida Reina, la antigua tienda es recordada con nostalgia por Clara Pons, de 67 años y retirada del sector del comercio.
“Trabajé allí en los años 80. Todavía quedaba mucho del buen gusto y del respeto que caracterizaban al cubano, valores que nuestros padres nos enseñaron y que venían de la sociedad anterior a la Revolución”, comenta. “De todo aquello ya no queda nada: ni el respeto, ni las costumbres, ni la tienda. Qué vergüenza”.
Eladio Fonseca, custodio nocturno de lo que aún permanece en pie del local, asegura que durante las noches la zona se vuelve especialmente peligrosa. “Centro Habana de noche es un riesgo, y más cuando hay apagón. Entre los ‘quimiqueros’, los delincuentes y las personas necesitadas que intentan entrar a dormir dentro del local, uno no pega un ojo”, relata.
“Aquí ya no queda casi nada, pero pueden matar a alguien por llevarse un pedazo de cable o un cristal. La gente anda desesperada”. Como ocurre con Almacenes Ultra, numerosos establecimientos históricos de La Habana continúan deteriorándose sin recibir mantenimiento ni restauración. Ernesto Alonso, delegado de la circunscripción y aún recuperándose del chikungunya, reconoce que la situación del inmueble también le afecta, aunque admite sentirse limitado para actuar.
“La gente no lo cree, pero a mí también me duele ver el abandono de Almacenes Ultra. Sin embargo, ¿qué puedo hacer? Los delegados muchas veces terminamos siendo figuras decorativas dentro de todo este escenario”, concluye el representante local.
Publicado originalmente en la edición 278 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, Amanecer Habanero.