La tiranía socialista no se conforma con hambrear a los cubanos, sino que también impide que la Iglesia lleve ayuda a los más necesitados.

Ahora lo ha vuelto a vivir el amigo y pastor Jorge "Mayim" Travieso, en Las Tunas. Las autoridades le han prohibido llevar comida a un hogar de ancianos (esa generación que el castrismo desecha hoy, luego de usar en sus guerras foráneas, en la represión interna a voces disidentes y de base aplaudidora).

Muchos van y vienen, pero la Iglesia ha permanecido en ese círculo del infierno en que la izquierda transformó Cuba. Lo ha hecho a pesar de los campos de concentración, la demolición de templos y ese ostracismo al que el radicalismo siniestro la sigue confinando.

Acá el testimonio de ese valiente y tenaz líder comunitario en que se ha convertido el pastor "Mayím" en sus largos años de ministerio:

"El lunes comenzábamos un proyecto social nuevo. Dar desayuno en la casa de los abuelos. Está como a 5 o 6 cuadra de nuestro lugar.

Tiene una matrícula de 40 ancianos en esa institución estatal. Un poquito de té de anizón, con poquita azúcar y un dedo de pan por persona, de una Mipyme que da 6 panes pequeños para 40 abuelos.

Esa son palabras del director del hogar.

El desayuno del lunes para la iglesia, q se compartió, fue pan con picadillo y queso. Leche con chocolate. Café y un dulce de harina.

El sábado, se nos informó, sólo unos días después de colegial con el administrador que no podemos ir. Se lo prohibieron.

Prohibido que la iglesia le dé desayuno a los ancianos.

Está es la segunda vez que se pone freno a la iglesia, que está lista hoy para ayudar a personas necesitadas.

Primero fue la negativa de prohibición a las embarazadas, ahora a los ancianos.

La verdad que con él hambre y la necesidad existente es inexplicables que se dejen de ayudar a personas vulnerables en extremo como esas, por decisiones absurdas y burocráticas de algunos dirigentes insensibles.

Hoy la iglesia católica reparte donaciones del gobierno americano, pero la iglesia cubana apostólica, en el barrio Buena Vista, Las Tunas, no puede.

El único móvil nuestro como cristianos, cubanos, como seres humanos, es ayudar a un prójimo que ya no puede más, que vive estresado, sin lo elemental, ya en una etapa de supervivencia extrema.

Pero el odio, el rencor y la maldad no podrán jamás vencer el amor.

Miren a los ancianos: ahí están [en la iglesia]. No le llevamos el desayuno. No sé si pidieron permiso o se escaparon, pero ahí están; y muy contentos y agradecidos con nuestro Dios, que ordenó, en la Biblia, alimentar a los pobres, ayudar a las viudas y a los huérfanos y no olvidarnos de los presos.

El lunes vinieron 16 ancianos algunos con más de 90 años. Ciegos, en sillas de ruedas, con bastones. Hoy vinieron 27 (...) quedaron impactados por la Palabra que se predica y luego por el desayuno (...) Hoy, por la gracia, de Dios se le dio una hamburguesa con queso, leche con maicena saborizada, café y dulce.

Me han informado que ya son muchos menos de 40, porque han pedido la baja por las precarias condiciones alimentarias".