La inmensa mayoría de los periodistas independientes han tenido que emigrar. Quienes permanecen, muchos se autocensuran y temen ejercer el periodismo por miedo a la represión gubernamental
Hialeah, Florida, Estados Unidos, 30 de septiembre de 2026 - El Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP) condena de la manera más enérgica el exilio forzoso de Austin Llerandi, periodista y director del medio comunitario Amanecer Habanero, quien abandonó Cuba ayer, 29 de septiembre, rumbo a Brasil junto a su esposa embarazada. La Seguridad del Estado le había advertido que, si no dejaba de distribuir el boletín, sería enviado a prisión.
No estamos ante una mudanza ni ante una decisión libre. Un periodista que tiene que abandonar su país, su barrio y a los suyos para no ir a la cárcel por repartir un boletín impreso entre sus vecinos no emigra: es expulsado. Se llama destierro, y el derecho internacional lo prohíbe de manera expresa.
Cronología de una persecución documentada
El Observatorio Cubano de Libertad de Expresión (OCLE) del ICLEP documentó, mediante el testimonio directo de la víctima, cada paso de esta escalada. La secuencia, que culmina en el destierro forzado, es la siguiente:
- 13 de julio de 2026. Un agente de la Seguridad del Estado que se identificó como Rodrigo se presentó en casa de Lázaro Llerandi Capote, padre del periodista, para localizarlo. Le dijo que conocían dónde vivía Austin y con qué frecuencia la pareja acudía al hospital por el embarazo, y que no habían intervenido su vivienda precisamente por ese embarazo. Dejó su teléfono para que el padre le avisara cuando lo ubicara. Esa misma tarde llamó a Llerandi y lo citó a la estación de policía de Marianao. (Alerta del OCLE)
- 14 de julio. Llerandi fue interrogado durante más de una hora en esa estación. El agente le exhibió un expediente de instrucción penal por "delitos contra la Seguridad del Estado" y la última edición de Amanecer Habanero cargada en su teléfono, y lo amenazó con prisión si seguía distribuyéndola, mencionando de forma explícita a su esposa embarazada. (Alerta del OCLE)
- 20 de agosto. Un desconocido que se negó a identificarse lo abordó a las afueras de su domicilio y le entregó una citación para presentarse al día siguiente. Ante la negativa de Llerandi a firmar un documento entregado por un anónimo, el hombre lo dejó sobre un muro y se marchó. (Alerta del OCLE)
- 21 de agosto. Tras acudir a la citación, fue detenido arbitrariamente durante cinco horas en la estación de Marianao, conocida como "La Sexta", y permaneció encerrado bajo llave e incomunicado durante tres horas. Un capitán que se hizo llamar Miguel le mostró un expediente con el inicio de una acusación penal bajo el Decreto-Ley 370 y un acta de advertencia advirtiéndole que la próxima citación implicaría cargos por desacato. Le propuso no procesarlo si abandonaba el país en un plazo de dos meses, y utilizó como presión psicológica el embarazo de su esposa y a su hija por nacer. (Alerta del OCLE)
- 29 de septiembre. Antes de que se agotara ese plazo, Austin Llerandi salió de Cuba con destino a Brasil, acompañado de su esposa embarazada.
En menos de tres meses, un periodista comunitario pasó de ser vigilado en la casa de su padre a ser interrogado, encerrado e incomunicado, y finalmente puesto ante una sola alternativa: el exilio o la cárcel. Su único "delito" fue distribuir un boletín impreso que informa a su comunidad.
Un vacío enorme en un país sin prensa libre
La salida de Llerandi deja un vacío enorme. Se produce en un país donde el periodismo independiente ha sido prácticamente exterminado por la persecución política del socialismo cubano. Cada periodista que se ve obligado a irse deja sin voz a una comunidad, y las zonas de silencio, esos territorios de la Isla donde ya nadie cuenta lo que ocurre, crecen cada día más.
La inmensa mayoría de los periodistas independientes han tenido que emigrar. Quienes permanecen, muchos se autocensuran y temen ejercer el periodismo por miedo a la represión gubernamental: saben que un boletín, una fotografía o una pregunta pueden costarles una citación, una detención o la cárcel. Esa autocensura es, quizás, el daño más profundo: el que no deja huella en ninguna estadística, pero vacía a un pueblo de información propia.
El caso de Amanecer Habanero lo ilustra con crudeza. Un medio comunitario nacido para que los vecinos de La Habana se informaran entre ellos pierde a su director porque informar, en Cuba, siempre ha sido motivo de prisión.
Advertimos al mundo antes de que ocurriera
Este desenlace no tomó por sorpresa a la comunidad internacional: el ICLEP la alertó a tiempo y por las vías formales.
El ICLEP solicitó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) una medida cautelar a favor de Austin Llerandi el 26 de agosto de 2026 con referencia MC-1624-26 y el 5 de septiembre envió información adicional por solicitud de la secretaria ejecutiva adjunta de la CIDH Dra. María Claudia Pulido, al considerar que su vida, su integridad y su libertad corrían un riesgo grave e inminente ante las amenazas de prisión y la presión ejercida sobre su esposa embarazada.
Asimismo, el ICLEP presentó una comunicación urgente a las Naciones Unidas en favor de Llerandi el 24 de agosto de 2026 con referencia hbeq2uam y dirigida a los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos; específicamente a la Relatora Especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión Sra. Irene Khan, a la Relatora Especial sobre la situación de los defensores de los derechos humanos Sra. Andrea Bolaños Vargas y al Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, para que los mecanismos de protección del sistema universal intervinieran ante el hostigamiento, la detención arbitraria y la amenaza de proceso penal contra un periodista por el ejercicio de su labor.
El destierro de Llerandi demuestra que los riesgos denunciados eran reales. Lo que debió evitarse, ocurrió.
Posición del ICLEP
La Declaración Universal de Derechos Humanos establece que nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado (artículo 9) y que toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión (artículo 19). Obligar a un periodista a escoger entre la cárcel y el exilio vulnera ambos principios a la vez.
“Austin Llerandi no cometió ningún delito. Repartió un boletín que cuenta lo que ocurre en su comunidad, y por eso le amenazaron con encerrarlo y usaron a su esposa embarazada y a su hija por nacer como instrumentos de presión. Hoy se marcha de su país con el peso de haber sido expulsado por ejercer el periodismo. Cada destierro como este es una herida en la nación cubana y una confesión de miedo a la verdad”, Normando Hernández, Director General del ICLEP
El ICLEP no dirige sus demandas a quien ha demostrado que no las atiende. Las dirige a quienes sí pueden responder:
- A la CIDH, que dé el trámite más rápido posible a la medida cautelar solicitada y tome en cuenta este hecho sobreviniente, que confirma la gravedad del riesgo.
- A las Naciones Unidas y a sus mecanismos especiales, que incorporen el destierro forzoso de Llerandi a la comunicación urgente presentada y se pronuncien públicamente.
- Al Gobierno de Brasil, que brinde a Llerandi y a su familia la acogida y la protección que merece un periodista perseguido, sobre todo ante el próximo nacimiento de su bebé.
- A los gobiernos democráticos y a las organizaciones internacionales de libertad de prensa, que no normalicen el destierro como política y que exijan que el periodismo independiente dentro de Cuba pueda ejercerse sin la amenaza de elegir entre prisión y exilio.
El ICLEP seguirá documentando, denunciando y acompañando a Austin Llerandi y a su familia. Gracias al boletín que lo hizo culpable ante la Seguridad del Estado, una comunidad entera se enteraba de lo que pasaba a su alrededor. A esa comunidad, y a cada periodista que sigue informando en Cuba, el ICLEP les dice que no están solos.
Acerca del ICLEP
El Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP) es una organización sin fines de lucro 501(c)(3) con sede en Hialeah, Florida, fundada el 22 de mayo de 2012. Su trabajo se apoya en dos pilares: el Observatorio Cubano de Libertad de Expresión (OCLE), que documenta, registra y publica las violaciones a estos derechos en Cuba, y una red de medios comunitarios impresos que se producen y distribuyen dentro de la Isla, entre ellos Amanecer Habanero.
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