Sancti Spíritus, Cuba, (ICLEP). Los vertimientos directos de residuales, la acumulación de desechos sólidos y la deficiente infraestructura de saneamiento mantienen en situación crítica las principales corrientes fluviales que cruzan la ciudad del Yayabo y elevan el riesgo epidemiológico.

Las cañadas, zanjas y arroyos que atraviesan la zona urbana de Sancti Spíritus registran niveles alarmantes de contaminación ambiental. La presencia de vertidos líquidos sin tratamiento, toneladas de basura acumulada y la proliferación de vectores ponen en riesgo la salud de los residentes y degradan severamente el ecosistema fluvial local.

El deterioro ambiental de estos cauces responde fundamentalmente a la descarga directa de residuales domésticos e industriales procedentes de viviendas, empresas y pequeños establecimientos que carecen de conexiones adecuadas al alcantarillado. A ello se suma el deficiente servicio de recogida de desechos sólidos, lo que provoca que muchas personas utilicen las orillas y los propios lechos de arroyos y cañadas como vertederos improvisados de plásticos, escombros y restos orgánicos.

“No hay una cañada o arroyo que corra por esta ciudad que no esté lleno de basura y aguas negras pestilentes. Entre la basura que la gente tira, y los desagües de fosas y corrales, los tienen así”, aseguró Ricardo Espinosa Zamora, residente en el reparto Kilo 12.

Según Alejandro Casamayor Navarro, especialista del CITMA, los niveles de contaminación de estas corrientes son preocupantes. Estudios recientes han revelado niveles de coliformes fecales y de bacterias coliformes totales por encima de los límites permisibles establecidos por las normas sanitarias cubanas.

Las tareas de limpieza de la Empresa de Servicios Comunales han resultado insuficientes, frenadas por la carencia crónica de combustible, equipos especializados y fuerza de trabajo estable para el saneamiento continuo de las márgenes de estos cauces.

“Uno de los máximos responsables de que haya tanta contaminación en estas cañadas es la Empresa de Comunales, que no recoge la basura que la gente tira en estos lugares”, aseguró Maidanis Torrecilla Gorrín, residente en el reparto Los Olivos.

Esta compleja situación medioambiental impacta directamente en la calidad de vida de las comunidades aledañas, que deben convivir con olores nauseabundos, y con la proliferación masiva de mosquitos, roedores y otras plagas portadoras de enfermedades.

Ante la persistencia del problema, la ciudadanía reclama acciones intersectoriales urgentes que trasciendan las limpiezas superficiales y aborden el saneamiento estructural de los cauces urbanos.

Publicado originalmente en la edición 236 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.