La Habana, Cuba, (ICLEP). Yamil Sangrones vive junto a su esposa y su hijo desde hace dos años en un edificio declarado en peligro, ubicado en Oquendo, entre San Miguel y San Rafael, en Centro Habana. Pese a residir allí de forma permanente, la familia no cuenta con libreta de abastecimiento ni con un metro contador eléctrico propio.

Según explicó Sangrones al equipo de Amanecer Habanero, esta situación estaría relacionada con la condición legal del inmueble. Al tratarse de una edificación declarada en peligro y debido al tiempo relativamente corto que lleva la familia residiendo allí, sus integrantes no habrían sido reconocidos administrativamente como un núcleo familiar con derecho a determinados servicios.

Ante esta situación, la familia depende de una vecina colindante para acceder a la electricidad. Utilizan su metro contador y mantienen una conexión desde la vivienda de esta para poder disponer del servicio.

El agua sí llega al inmueble, aunque Sangrones explicó que los frecuentes cortes eléctricos y las condiciones de las instalaciones del edificio dificultan el acceso regular al suministro.

"El edificio se mantiene en condiciones deplorables, aunque rezamos para que se mantenga", declaró Sangrones al describir el estado de la vivienda en la que reside junto a su esposa y su hijo.

De acuerdo con su testimonio, la familia ha informado en varias ocasiones a las autoridades sobre el deterioro del inmueble y la falta de servicios propios, pero no ha recibido respuesta ni ha sido objeto de una intervención. Tampoco, aseguró, se le ha ofrecido una alternativa de vivienda pese a que la edificación está declarada en peligro.

El caso evidencia la situación de vulnerabilidad en la que pueden quedar familias que continúan ocupando inmuebles considerados inhabitables.

Para Sangrones y su familia, abandonar el inmueble tampoco parece una opción viable mientras no reciban una alternativa habitacional.

Publicado originalmente en la edición 284 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, Amanecer Habanero