Sancti Spíritus, Cuba, (ICLEP). Los adultos mayores y pensionados de la provincia de Sancti Spíritus enfrentan un drástico deterioro de sus condiciones de vida, asfixiados por una inflación descontrolada que diluye el valor de sus jubilaciones, la escasez de medicamentos e insumos básicos y las dificultades para cobrar sus ingresos en las sucursales bancarias.
La supervivencia de este grupo vulnerable, que hoy representa más del 23 % de la población del territorio, se ha convertido en un problema social preocupante. La acelerada depreciación del peso cubano frente al dólar ha dejado totalmente desvalorizadas las pensiones promedio, que rara vez superan los 3 500 pesos, frente a la dura realidad económica del territorio.
“Créame que los viejos estamos viviendo peor que los perros callejeros. Nadie se preocupa por nosotros: ni el gobierno, ni la seguridad social, nadie en absoluto. Nos pagan una jubilación miserable, que no da para nada y se nos acaba en menos de una semana”, confesó Octavio Calero Trujillo, anciano residente en la calle Agramonte.
El desmedido aumento de los precios de alimentos esenciales como el arroz, los frijoles, las viandas y las proteínas, sumado al encarecimiento y desabastecimiento de medicamentos de uso continuado para enfermedades crónicas, obliga a las personas de la tercera edad a prescindir de tratamientos médicos o a restringir su alimentación diaria.
“Para los viejos la vida se ha convertido en un suplicio. Para quienes vivimos de una chequera la vida es terrible, los precios de los alimentos están inalcanzables. En una libra de frijoles, una de arroz y algo de carne, para comer un día, se nos va más de la mitad de lo que cobramos”, aseguró Fernando Velazco Zúñiga, anciano residente en la calle 5ta.
A esta situación se suman el deterioro del Sistema de Atención a la Familia (SAF) y la falta de preocupación y atención por parte de las autoridades del Ministerio de Seguridad Social y del gobierno, a quienes las condiciones de vida de los ancianos parecen no importarles.
Publicado originalmente en la edición 236 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.