Sancti Spíritus, Cuba, (ICLEP). Integrantes del equipo de béisbol de Ciego de Ávila, que participan en la 65 Serie Nacional en Sancti Spíritus, denunciaron graves deficiencias de infraestructura, la baja calidad del hospedaje y la mala atención recibida en la villa Rancho Hatuey, perteneciente a la cadena Islazul.

La falta de agua corriente, los fallos prolongados en el suministro eléctrico, las deficiencias en la climatización, la presencia de alacranes en las habitaciones y un menú insuficiente y mal elaborado, unidos a la plaga de mosquitos, han provocado indignación entre los atletas, quienes aseguran que estas condiciones merman su descanso físico y su rendimiento en el terreno de juego.

“Realmente las condiciones del alojamiento son pésimas. No hay agua estable cuando llegamos del juego, fallan los equipos de aire acondicionado y hay plagas de mosquitos por la falta de limpieza y la hierba que crece alrededor de las cabañas”, aseguró Damián Torres.

“Resulta imposible descansar y estar en forma para un juego al otro día con tan malas condiciones. Esto es una vergüenza y una falta de respeto para los deportistas”, aseguró Manuel Leandro Ferrer, chofer del equipo de Ciego de Ávila.

A estas deficiencias se suma la falta de conectividad, que impide a los deportistas comunicarse con sus familiares. La lejanía de la villa respecto al centro de la ciudad impidió a los avileños establecer comunicación durante los días del juego.

En declaraciones a este medio, Odalis Romero Bouza, trabajadora de la villa, aseguró que se trabaja para que estos inconvenientes no se repitan y para brindar un mejor servicio a los deportistas que lleguen en los próximos juegos.

Ante las reiteradas quejas expuestas tanto en redes sociales como directamente ante las autoridades locales del INDER y la Comisión Provincial de Béisbol, la afición y los propios atletas reclaman una intervención urgente de los directivos del deporte para garantizar condiciones dignas de alojamiento o, en su defecto, la reubicación de los equipos en instalaciones que cumplan con los requerimientos sanitarios, logísticos y competitivos.

Publicado originalmente en la edición 236 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.