El creciente costo de los servicios de barbería y peluquería en Santa Clara se ha convertido en una nueva presión para la economía familiar, en un contexto marcado por el aumento de los precios.

Para muchos santaclareños, arreglarse el cabello se ha convertido en un gasto difícil de asumir dentro de sus presupuestos.

María Elena Rodríguez Valdés, trabajadora estatal, expresó su frustración ante esta situación durante una conversación con nuestro medio.

“Es un lujo que ya no me puedo permitir. Con mi salario, que es de apenas unos pocos miles de pesos cubanos, priorizo la comida. Ir a la peluquería hoy es un gasto que no entra en mi presupuesto mensual”, advirtió.

Mientras el salario mínimo se sitúa aproximadamente en 3.500 pesos y el salario medio en 7.000, el costo de los servicios de imagen personal parece haberse incrementado por encima de la inflación oficial.

La queja de la ciudadana refleja, según el texto, una preocupación compartida por otros trabajadores: con precios que en muchas ocasiones duplican o triplican el costo de productos básicos como el arroz, los servicios de embellecimiento personal se han convertido en un gasto de difícil acceso para los cubanos con menores ingresos económicos.

Sin embargo, la realidad del sector tiene otra cara. Alexis Puentes Goire, barbero que trabaja en el reparto América Latina, explicó a nuestro medio que el alza de precios es una respuesta a la lógica del mercado.

“Nosotros no somos ajenos a la crisis. Los precios de los alimentos, los productos que necesitamos para vivir y para trabajar, han subido de manera impresionante. Si queremos sobrevivir y mantener nuestro negocio, tenemos que trasladar esos costos a nuestros servicios”, argumentó.

El barbero añade que los productos como tintes, cremas y utensilios, que en su mayoría son importados, han visto incrementados sus precios en el mercado informal, lo que les obliga a ajustar sus tarifas para no cerrar sus puertas. Este fenómeno refleja la espiral inflacionaria que vive el país, donde el precio de cada servicio está ligado a un costo de vida que no deja de aumentar.

Publicado originalmente en la edición 152 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, Páginas Villareñas.