Sancti Spíritus, Cuba (ICLEP). El prolongado desabastecimiento de medicamentos en la red de farmacias de Sancti Spíritus ha dejado sin tratamiento a pacientes con indicaciones médicas y a personas con enfermedades crónicas, quienes encuentran en el mercado informal, principalmente a través de las redes sociales, una de las pocas alternativas para adquirirlos.
De acuerdo con residentes de Sancti Spíritus consultados, a las farmacias llega una cantidad insuficiente de medicamentos para cubrir la demanda. Fármacos esenciales para el tratamiento de enfermedades y padecimientos de alta prevalencia, como el asma, la diabetes, la hipertensión arterial, las afecciones de la piel, los catarros y las diarreas, llevan meses sin recibirse, según los testimonios recogidos.
Ante el desabastecimiento en la red estatal, han proliferado puntos de venta de medicamentos en las redes sociales, donde los precios resultan inalcanzables para muchos trabajadores. Con un salario mensual de 3.500 pesos, resulta difícil acceder a medicamentos que se comercializan por más de 700 pesos, como ocurre actualmente con varios fármacos de uso común.
Según los afectados, un blíster de clonazepam para un adulto mayor se vende por 1.200 pesos, mientras que una tira de paracetamol alcanza los 450 pesos en el mercado informal.
Esta escasez alcanza a insumos básicos como las sales de rehidratación oral, fundamentales para tratar cuadros diarreicos en niños y adultos, enfermedades gastrointestinales que han aumentado en los últimos días. Esta situación se ha convertido en una realidad cotidiana.
"El lunes llevé a mi esposa al hospital con diarreas y vómitos; el médico le indicó sales de rehidratación oral y en las farmacias eso no existe; tuve que pagarlas en el revolico de medicamentos a 500 pesos cada sobre. Es un abuso para quienes vivimos de un salario", aseguró Fernando Pérez Tirado.
Esta enorme brecha entre salarios y precios de medicamentos en el mercado informal espirituano deja desprotegida a la población más vulnerable, principalmente más de un 23% de la población que hoy está jubilada y depende de una escasa pensión para vivir.
Publicado originalmente en la edición 234 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.