Los padres de la activista Amelia Calzadilla fueron citados e interrogados el 14 de julio en la Cuarta Unidad de Policía de El Cerro, La Habana, bajo el concepto declarado de una «entrevista», sin que se les informara el motivo real de la convocatoria. Durante el interrogatorio, agentes estatales transmitieron a los padres un mensaje condicionando el eventual reingreso de Amelia Calzadilla a Cuba a la renuncia de su actividad política, lo que la activista denunció públicamente como un intento de chantaje ejercido a través de su familia.