Sancti Spíritus, Cuba (ICLEP). Aglomeraciones, discusiones acaloradas y fuertes tensiones se produjeron este jueves en la tienda en divisas "La Época", ubicada en la capital espirituana, como resultado de la venta regulada de aceite comestible a un precio de 2.95 USD.
La alta afluencia de compradores en esta tienda en USD obedeció al déficit generalizado del producto en la provincia provocado por la crisis con el desabastecimiento de grasas vegetales y los altos precios de venta en el mercado no estatal, donde el litro de aceite ha alcanzado costos prohibitivos de 4,100 pesos cubanos.
Muchos de los conflictos que se produjeron entre los presentes fueron el resultado de la presencia de "coleros" y revendedores, quienes han transformado los exteriores del céntrico comercio en un escenario de confrontación. La reventa de este producto a cuatro veces su precio en el mercado negro genera para estos individuos un margen de ganancia sumamente alto.
Los clientes que intentaban adquirir el producto para el consumo de sus hogares denuncian que las colas son controladas por grupos organizados que acaparan los turnos, lo que deriva con frecuencia en altercados verbales y empujones.
Elena Torres, vecina del área del bulevar: "Es una falta de respeto lo que se vive en La Época. Los que trabajamos no podemos comprar porque la cola la dominan los mismos que viven de esto. Compran a menos de tres dólares y por la tarde ya te lo están vendiendo en el barrio a 4100 pesos. No hay bolsillo que aguante esto".
"Tenemos que tratar de comprar el pomo de aceite en esta tienda, pues en la calle ya está a 4.100 pesos el pomo, más de un mes de trabajo de muchos obreros. Pero los pleitos y las broncas son grandes", aseguró Victoria Carmelo Rizo, residente en la calle Maceo.
Bárbara Fuentes Rey, empleada del sector comercial, explicó: "La demanda nos supera. El problema no es solo la disponibilidad del producto, sino que el aceite se ha vuelto una moneda de cambio. Saben que es un negocio seguro porque la gente necesita cocinar obligatoriamente, y por eso las colas se vuelven incontrolables".
La situación en Sancti Spíritus continúa siendo compleja, mientras las familias intentan hacer malabares económicos frente a un producto básico cuyo costo en la calle ya equivale a una fortuna para el cubano común.
Publicado originalmente en la edición 231 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.