Sancti Spíritus, Cuba, (ICLEP). El período vacacional comienza en la provincia en medio de prolongados apagones, escasas opciones recreativas, altos precios de los alimentos y un deficiente servicio de transporte público, circunstancias que limitan las posibilidades de los espirituanos de disfrutar del tiempo de ocio en familia.
Con más de 60 horas de apagones, una oferta gastronómica marcada por precios extremadamente altos, controlada principalmente por comerciantes no estatales, y la escasez de transporte para trasladarse a los pocos centros y villas recreativas que permanecen abiertos y ofrecen los llamados pasadías, la población dispone de muy pocas alternativas recreativas accesibles para compartir momentos de esparcimiento familiar.
A diferencia de otros años, en este verano las ofertas del Campismo Popular han sido muy escasas, debido a la crisis energética que se vive en el país, dejando como únicas opciones las piscinas de las Villas Los Laureles, Rancho Hatuey y el motel del MINAZ, sin incluir el consumo, gastos que no pueden ser asumidos por la mayoría de las familias.
"Este verano está muy malo, no hay a dónde ir. No hay ofertas para el campismo y los centros recreativos están cerrados por falta de corriente y las entradas a los Laureles y Rancho Hatuey, más lo que consumes allí, te cuesta un ojo de la cara y yo no gano todavía, pues estoy estudiando", comentó Dargel Bernal Companionis, residente en la calle Independencia.
"Yo quisiera poder salir con la familia y disfrutar un rato juntos, pero tengo que pensarlo porque somos cinco personas y en cualquier lugar de los pocos que hay disponibles, te cobran 500 pesos de entrada por persona y solo gano 3500 pesos de salario. Me quedo casi sin nada", confesó Guillermo Cabrera Lorenzo, residente en reparto Escribano.
Los viajes a la Playa de Trinidad, que cada año eran una oportunidad para muchos en esta temporada, se han hecho imposibles, pues el costo de un pasaje en ómnibus rentados por la Empresa Municipal de Transporte y medios particulares cuesta 7 mil pesos, casi dos salarios mensuales de un obrero.
Publicado originalmente en la edición 229 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.