Artemisa, Cuba, (ICLEP). Los largos apagones y la escasez de gas licuado en balitas obligan desde hace más de un año a muchas familias cubanas a depender del carbón o la leña para preparar los alimentos. A esta situación se suma el incremento de los precios de productos como la cebolla, el ajo y otros condimentos, lo que ha llevado a algunas familias a limitar su uso y recurrir principalmente a la sal y a condimentos artificiales para sazonar las comidas.
"Las condiciones en que deben cocinar las familias cubanas, usando leña o carbón, dificultan mucho la cocción de los alimentos. Además, los precios de los condimentos y del aceite tampoco ayudan. Mucha gente está cocinando como puede y está mal comiendo. Hoy mismo, por ejemplo, este picadillo está sazonado únicamente con ají cachucha, sin puré y sin aceite, porque con un salario uno no se puede dar el lujo de pagar 6.000 pesos por un pomo de aceite", declaró Madelyn Reina González, auxiliar pedagógica y vecina de la calle 30.
Por su parte, Elena Torriente Álvarez, técnica en Recursos Humanos y vecina de la calle 25, explicó a El Majadero: "Uno cocina con lo que puede porque el dinero no alcanza. Aquí en la casa compramos los paqueticos de condimento y con eso se sazona la comida, porque ni soñar con comprar ajo o cebolla con los precios que tienen, y mucho menos aceite".
La reducción en el consumo de determinados alimentos y condimentos se produce en un contexto en el que las familias también deben enfrentar dificultades para cocinar debido a los apagones y a la escasez de combustible doméstico.
Erick Mazorra Duarte, trabajador de la Empresa de Comercio como economista, señaló: "Nosotros no podemos tomar medidas para que bajen los precios. Es la oferta y la demanda. El Gobierno ha intervenido para bajar el precio del aceite, pero no lo puede hacer con todo".
Publicado originalmente en la edición 269 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Majadero de Artemisa