Sancti Spíritus, Cuba, (ICLEP). El aumento de los precios de los alimentos ha reducido aún más la capacidad de compra de las familias de bajos ingresos en Sancti Spíritus, que enfrentan mayores dificultades para cubrir sus necesidades básicas de alimentación.

En los mercados particulares y puntos informales de la ciudad, la libra de carne de cerdo se comercializa a 1.300 pesos, frente a los 900 pesos de hace apenas tres meses. La manteca, utilizada como alternativa ante la falta de aceite, alcanza los 1.800 pesos por botella, sin garantía sobre su calidad.

El aceite vegetal se encuentra entre los productos con precios más elevados. Un pomo de un litro, que no se incluye en la canasta normada desde hace meses, se vende entre 3.600 y 3.700 pesos. El queso, utilizado por algunos hogares como sustituto de la proteína cárnica, cuesta 700 pesos la libra.

El precio de los frijoles también ha aumentado. De los 250 pesos por libra que alcanzaban a inicios de año, pasaron a 430 pesos, mientras que el arroz, uno de los alimentos básicos de la dieta cubana, supera los 300 pesos en casi todos los puntos de venta.

«Ya no hay manera de ponerle freno a los precios. Esto es ya la ley de la selva, solo sobreviven los que pueden pagar estos precios tan criminales», expresó Aníbal Monteagudo Poza, residente en la calle República.

"Con un salario medio de 3.500 pesos, un trabajador no puede comprar ni tres libras de carne de cerdo al mes. La canasta básica es algo pasado y la alimentación hoy depende de lo que aparezca en la calle y si quieres comer tienes que pagar. De hecho yo estoy pasando hambre", aseguró Olimpio Valdez Herrera, anciano jubilado, residente en el barrio Jesús María.

Los vendedores consultados atribuyen el incremento de los precios a la falta de producción nacional, el costo del transporte desde occidente y la dolarización de los insumos. Los compradores, en cambio, lo resumen en una frase: "El salario no alcanza ni para empezar".

Publicado originalmente en la edición 234 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.