Sancti Spíritus, Cuba, (ICLEP). Denunciantes señalan irregularidades administrativas, desvío de recursos y presuntos esquemas de corrupción en la Empresa Alimentaria provincial y en la Empresa del Pan, hechos que según sostienen, afectan de forma directa la producción y distribución de pan y alimentos para los residentes en el territorio.

Las denuncias se concentran principalmente en la sustracción sistemática de materias primas esenciales, como harina de trigo, manteca, azúcar y combustible, que según los denunciantes se desvían hacia el mercado informal mientras la población enfrenta panaderías desabastecidas o productos de mala calidad.

"La harina que debería usarse para el pan de la bodega sale por la puerta de atrás en sacos para revendedores o para panaderías privadas", afirmó un maestro panadero de la capital provincial, quien labora en la Empresa Municipal del Pan y pidió anonimato por temor a represalias.

De acuerdo con las denuncias, estos desvíos limitan la cantidad de harina y, por tanto, la calidad del pan que recibe la población. Con frecuencia se reportan unidades con peso por debajo de la norma, masa cruda, ácida o sin la grasa requerida.

Entre los principales implicados en estos delitos se mencionan a varios funcionarios de la industria alimentaria: Víctor Díaz Acosta, director de la Empresa Alimentaria, Odalis Calero, económica de la Alimentaria, Rafael Rodríguez, jefe de una UEB de producción de alimentos y dos ciudadanos más.

Según los denunciantes, en su mayoría trabajadores del sector, el problema radica en la complicidad entre administradores de unidades, jefes de turno y cuadros de la empresa encargados del control.

"Muchas veces se reportan mermas ficticias en el proceso de elaboración del pan o roturas falsas de maquinaria para justificar el faltante de harina y aceite, que luego se comercializa a precios astronómicos", aseguró Orelvis Perales Domínguez, extrabajador de la Empresa del Pan, unidad adjunta a la Empresa Alimentaria.

La falta de transparencia en los inventarios y de controles internos estatales, según opiniones de los denunciantes, ha provocado la indignación entre familias espirituanas, que dependen del pan de la canasta básica como alimento fundamental de su dieta diaria.

"El pueblo paga por un pan pequeño y malo, mientras en la calle ves la materia prima vendiéndose a la vista de todo el mundo sin que nadie le ponga freno a los directivos", comentó Roselia Zamora Bouza, ama de casa del reparto Olivos II.

Hasta el momento ni la Dirección Provincial de la Empresa Alimentaria ni los directivos de la Industria del Pan en Sancti Spíritus han ofrecido aclaraciones a la población sobre las denuncias presentadas contra esta entidad.

Publicado originalmente en la edición 234 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.