La escasez de medicamentos anticonvulsivantes en la red de farmacias comunitarias continúa afectando a pacientes con epilepsia que dependen de estos tratamientos para controlar la enfermedad. Mientras familiares de los afectados responsabilizan al Gobierno por el desabastecimiento, autoridades del sector farmacéutico atribuyen la situación al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos.
Medicamentos como la carbamazepina, el valproato y la fenitoína, incluidos en el esquema terapéutico básico para el tratamiento de la epilepsia, son cada vez más difíciles de encontrar en las farmacias estatales. De acuerdo con cifras oficiales citadas por fuentes del sector, más de 116 medicamentos del cuadro básico, integrado por 619 renglones, permanecen en falta, lo que afecta a pacientes con enfermedades crónicas que dependen de estos tratamientos.
"Llevo meses sin poder conseguir el valproato de mi hijo. He tenido que comprarlo en el mercado informal a precios exorbitantes, pero no siempre tengo el dinero. El Gobierno nos ha abandonado a nuestra suerte", denunció Marta Jiménez Valle, residente en el callejón de Guamajal y madre de un joven de 19 años con epilepsia. "Mi hijo ha tenido dos crisis en los últimos tres meses precisamente por la falta de medicación. ¿Hasta cuándo vamos a esperar?", agregó.
Casos como el de Yoenis Duarte Ramos, un niño de ocho años residente en el reparto Macuca que requiere clonazepam y valproato, evidencian la gravedad de la situación: su familia se ve obligada a adquirir estos anticonvulsivantes en el mercado negro a un precio de 1500 pesos por un blíster de diez pastillas.
Un funcionario del sector farmacéutico en la provincia, nombrado Melanio Oropesa Frías, culpó al bloqueo económico por el problema. "El principal problema es el bloqueo, que impide la entrada de medicamentos y de las materias primas para producirlos. Las restricciones impiden acceder a insumos para fabricar cerca de 300 de los 395 medicamentos del cuadro básico de salud", explicó.
La fuente reveló que para producir genéricos como los anticonvulsivantes necesitan importar materias primas por más de 250 millones de dólares anuales, una cifra inalcanzable bajo el actual asedio financiero. "Por el momento no contamos con los recursos para resolver el desabastecimiento. La industria prioriza hoy la producción de fármacos para urgencias y pacientes graves ingresados en nuestros hospitales", aclaró Oropesa Frías.
Publicado originalmente en la edición 147 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, Páginas Villareñas.