José Ramón Solano Randiche, preso político del 11J, fue objeto de una sanción disciplinaria que revocó arbitrariamente el régimen de mínima severidad en el que estaba recluido y la suspensión del pase a su vivienda que le correspondía para el cumpleaños de su hijo, medidas aplicadas en la Prisión Provincial de Holguín, que llevaron al preso político a iniciar una huelga de hambre el 14 de julio como única vía de protesta.
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Amijail Sánchez González, preso político, fue trasladado a una celda de castigo el 30 de julio en el Combinado del Este, La Habana, como represalia por denunciar el acoso y maltrato de un funcionario penitenciario. La víctima permanece aislado y sin contacto familiar desde entonces, tras iniciar una huelga de hambre para exigir que ese oficial sea apartado del área donde permanece recluido.
Norberto Dorta Sánchez y Luis Alberto Dorta Sánchez, hermanos presos políticos del 11J, fueron notificados de una nueva causa penal por un supuesto delito de atentado el 30 de julio en la Prisión Provincial de Las Tunas, luego de un incidente con un oficial penitenciario en el campamento La Palma, del municipio Jesús Menéndez.
Fidel Mojena Rivero, activista artemiseño, fue recluido en la prisión de Guanajay, provincia Artemisa, y acusado del supuesto delito de propaganda contra el orden constitucional, luego de haber denunciado públicamente en redes sociales las fallas del gobierno cubano en el suministro eléctrico, el agua potable y la recogida de basura.
María Yilian Franco Díaz fue detenida junto a su hijo de cuatro años el 30 de julio en La Habana, tras participar la noche anterior en una protesta en El Fanguito por la falta de electricidad, agua y gas. Denuncias indican que varias madres fueron citadas y arrestadas incluso después de que se les prometiera que no habría represalia tras la protesta vecinal.
Fernando Vázquez Guerra, preso político, permanece recluido en la prisión «La Empresita», en Camagüey, donde desde hace aproximadamente un mes presenta dolores en el pecho, con irradiación por debajo de las costillas, y episodios de vómito, sin que las autoridades penitenciarias le hayan realizado los estudios médicos indicados —un ultrasonido y un electrocardiograma— pese a haberlos reprogramado en tres ocasiones.
El activista Yoel Pérez fue citado de manera verbal y sin documento oficial para presentarse a las cinco de la tarde de este 21 de julio ante el aparato de control estatal en el poblado de El Cobre, Santiago de Cuba; tras acudir al llamado, permaneció varias horas sin que familiares y allegados lograran conocer su paradero.