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En Cuba no hay calidad de vida para el pueblo

Foto de Ban Yido en Unsplash

Por la periodista ciudadana Mirtha Noyola

Aug 24, 2023 | 10:00 AM


Cuando hablamos de calidad de vida, nos referimos a un concepto que implica desde el bienestar social hasta ciertos aspectos específicos del individuo, esto incluye tanto aspectos objetivos como subjetivos, donde el propósito final es el bienestar individual.

La evaluación de calidad de vida, según estudios académicos requiere tener en cuenta varios indicadores, entre estos el bienestar físico, bienestar material propiedades, relaciones interpersonales y bienestar emocional, entre otros aspectos básicos. Ante las anteriores tesis cabe preguntarse ¿Cómo se comporta la calidad de vida en Cuba?

Evaluar la calidad de vida en Cuba, no puede ser una repetición mecánica de las variables que expresa el Índice de Desarrollo Humano, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), exige un análisis más profundo. La calidad de vida del cubano es muy mala.

La presencia de un sistema de salud en crisis, carente de medicinas, especialistas, recursos y con una pésima práctica médica, no garantiza una adecuada atención a la salud de cada ciudadano. La inseguridad tanto personal como social, ha ido en aumento, como resultado de las continuas olas de violencia y crímenes que se originan casi todos los días, a esto vale añadir el incremento de los suicidios, indicador este de la inseguridad personal que se vive en la isla.

La falta de alimentos, de una vivienda digna, unidos a la crisis del transporte y los servicios, empeoran aún más vida de los cubanos. Un país donde no se respeten los derechos humanos y libertades individuales, no puede hablar de una vida digna. Grupos poblacionales vulnerables, como ancianos y niños no tienen garantizada una existencia digna.

El promedio de vida de la tercera edad continúa decreciendo, pese al discurso de los medios oficiales. Las mentiras del régimen cubano, sobre una calidad de vida óptima en la isla, ya no pueden engañar a nadie, la triste realidad que se vive hoy en la isla es el testimonio más fidedigno de un país que vive en el umbral de la pobreza extrema y con una calidad de vida muy cuestionable.

Publicado originalmente en la edición 162 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano

 

 

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