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La pregunta del momento en La Habana: ¿existe el transporte público?

Foto de Polina Kuzovkova en Unsplash

Por la periodista ciudadana Silvia Alonso

Nov 24, 2023 | 2:00 PM


Si existe o no el transporte público en La Habana, la respuesta llegará de las señales que hoy se aprecian en la ciudad y del comportamiento que han asumido los ciudadanos ante esta debacle que ha empobrecido el ritmo habitual de la capital cubana.

Antes de adentrarnos en las señales palpables de este fenómeno sería oportuno traer a colación, para mayor claridad, las palabras en la Mesa Redonda de este último jueves 19 de octubre del ministro del Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila.

La Mesa comenzó de esta manera: ¿Por qué ha disminuido el transporte de carga y pasajeros en el país? Entre otras interrogantes por el estilo, lanzadas a quema ropa sobre el acorralado ministro, que se supone tiene dicha responsabilidad para resolver y no para justificarse.

El simple hecho de la pregunta anterior ya supone la aceptación de la debacle en cancha del oficialismo. Ellos mismos están diciendo que la transportación en Cuba va de mal a peor. Lejos de lo que dicta el sentido común, muchas de las paradas de ómnibus en la capital no están abarrotadas, como indica la lógica en estos casos, sino vacías.

La razón, la gente ha dejado de creer en el transporte público en manos del régimen. Los que logran trasladarse, que ya no son tantos como antes, se están moviendo por sus propios medios, en lo que aparezca. Al sector privado le está tocando la tarea de trasladar a los capitalinos.

El sector público se encuentra en franco colapso. Rutas como la P-16, que cubre el recorrido entre Santiago de las Vegas y el Hospital Hermanos Ameijeiras, cuenta en estos momentos con un solo ómnibus, lo cual supone horas tras horas en espera para trasladarse a un centro sanitario.

Dijo Rodríguez Dávila en la Mesa Redonda: “En la Habana están trabajando menos de 300 ómnibus, una ciudad que en la década de los 80 llegó a tener 2 500 ómnibus y hace apenas cuatro años teníamos 600. Los vehículos estatales [los carros de las empresas que deben parar en los llamados puntos de amarillos] podrían contribuir más de lo que en realidad lo hacen (…)”. Es obvio advertir que con respecto a la transportación urbana la noche pinta negra, cerrada, y sin esperanzas de que aclare el día.

Esto, sin aludir a las demás provincias, donde se ha vuelto al coche tirado por caballos. Pero, según el slogan comunista, Cuba avanza. La poderosa imagen de paradas vacías en lugar de abarrotadas es una clara señal que da respuesta a la pregunta si existe transporte público en la capital. Al menos, cuando estos sitios estaban atiborrados de habaneros había esperanzas, ahora, ni eso queda.


Publicado originalmente en la edición 225 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, Amanecer Habanero.

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