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La mayor humillación para los cubanos de a pie

Tomada de Canva

Por el periodista ciudadano Pedro Luis Hernández

Mar 15, 2023 | 1:00 PM


La noticia de que el cantante Daniel Hernández, más conocido Tekashi, rapero nacido en Nueva York, había tirado dólares americanos desde el balcón del hotel Packard, donde se hospedaba en la capital, conmocionó a los cubanos, causando una locura sin precedentes con muestras de alegría y de dolor. Por otro lado, para el régimen se convirtió en un aguijonazo terrible.

La divulgación por las redes sociales del suceso, no se hizo esperar la reacción oficial. Todo se convirtió en una estallido político bien diseñado por la dictadura en el poder. De forma inmediata uno de sus voceros más conocidos en la isla, Randy Alonso Falcón, escribió el "alegato de defensa", aparecido en el sitio oficialista Cubadebate, donde expresaba de manera precisa y arrogante: "ni el mismísimo Elvis Presley, si resucita puede venir a La Habana a armar esos shows que humillan", palabras dichas como quien se agencia el derecho de decidir qué hacer, lenguaje típico de los gendarmes del sistema político de la isla. Hablar de humillación para el régimen cubano, debería ser un tema prohibido .

Durante más de 60 años millones de cubanos han sufrido de una u otra manera humillaciones, por pensar diferente, o no aceptar de alguna u otra manera la política oficial. Fueron humillados los pastores y personas de orientación sexual diferentes, en los años 60, fueron humillados los Marielitos, los presos políticos de la Primavera Negra, los del 11 de julio. Cada día los cubanos son humillados.

Las tiendas en MLC, han sido una de las mayores humillaciones, que hoy sufren los cubanos. Humillante es que mientras millones de cubanos pasan hambre, los hijos de los ministros y altos dignatarios del régimen realizan festines típicos de las clases altas de cualquier sociedad moderna, pasean en suntuosos Yates o van de vacaciones a Europa. Es una humillación que duele, que un trabajador no pueda ir a un hotel, porque son para un extranjero y son muy caros, en dólares americanos. Humilla que nuestros ancianos tengan retiros de 1500 pesos y tengan que salir a recoger desechos en los basureros, o que un policía que apenas ha estudiado, gane dos veces más que un doctor en ciencias.

No se puede culpar a los jóvenes cubanos que se encontraban en el lugar, ni expresar tal humillación. La actitud que asumieron, es el efecto de una humillación mayor: vivir en un país donde los jóvenes no tienen ningún futuro.


Publicado originalmente en la edición 151 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano

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