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Lo imposible es fruto de lo posible: con cien palabras no se hace un boniato

Foto de tiago claro en Unsplash

Por el periodista ciudadano Liusbel Piloto

Dec 7, 2023 | 10:00 AM


La última comparecencia del presidente designado a dedo, Miguel DíazCanel, en la Mesa Redonda del lunes 16 de octubre, deja ver una cosa: los gobernantes de la Isla continúan sin comprender la esencia del ser humano, bajo el supuesto de que un día la densidad teórica, lluvia de muela, pudiera hacer florecer al país. Se puede tener la voluntad más poderosa del universo, entregar toda la energía del alma a esa determinación, que hay leyes inviolables.

Nadie puede saltar por sus propios medios a la inversa: de la piscina al trampolín; y la muela no resuelve esto. Lo imposible, los llamados del régimen a resistir, es fruto de lo posible.

Dicen los que saben que la ex primera ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher, en una reunión con los representantes chinos a raíz del traspaso de Hong Kong al país asiático sentenció: “puedes negar el mercado, pero el mercado siempre está ahí”.

De estas palabras de “la dama de hierro” no escapa el ser humano, ni el antiguo ni el moderno. El mercado nace con el hombre, es genético. Sin embargo, en las alturas cubanas no se dan por enterados; están gobernando algo que no entienden.

Entonces, cómo usted va a continuar negando que la Tarea Ordenamiento no acrecentó la miseria en Cuba, cosa que hizo el presidente cubano en su comparecencia en la Mesa Redonda. Ahora la gente está peor que antes. La conciencia no pone el plato de comida en la mesa, por tanto, era obvio que sin ofertas los precios se iban a disparar, acarreando consecuencias desastrosas. Si antes de la medida neoliberal comunista había cien pobres en la isla, ahora se cuentan por miles.

Pero, lo anterior (las medidas de choque) no lo hace un gobierno sin pagar las consecuencias. Sólo que en Cuba el régimen se ha mantenido a base de represión, que después se desboca en camuflar desatando una propaganda atroz en organismos internacionales con base en el bloqueo, como justificación de todos los pesares cubanos.

El fuerte del régimen cubano es la palabrería sin fundamento material; y en último caso, la bulla, la chancleta de barrio, cuando se ven perdidos.

Lo han demostrado en Naciones Unidas; y lamentablemente, el mundo parece temer a esa algarabía. De otra manera no se explica cómo países ajenos a la realidad cubana, profundamente alineados con otras naciones contrarias al régimen pagan silencio –sus pecadillos antidemocráticos tendrán– con proyectos en la caótica infraestructura de la isla. Pero, la carga mayor de esa palabrería inmaterial, de incompetencia económica, la paga el pueblo.

Lo acabamos de ver en la comparecencia del presidente en la Mesa Redonda. Se puede tener la voluntad más poderosa del universo, que lo imposible, aquellos llamados del régimen a los cubanos a resistir la miseria, es fruto de lo posible. Con cien palabras no se hace un boniato.

Publicado originalmente en la edición 204 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Majadero de Artemisa

 

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