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Probíben venta de libros en la calle

Fotomontaje ICLEP

Feb 14, 2021 | 6:18 PM


Publicado originalmente en Páginas Villareñas medio de comunicación comunitario del ICLEP

Por Rachel García

Un grupo de inspectores populares que atienden el Consejo Centro de la ciudad, han emprendido una cruzada contra los vendedores de libros usados que tienen sus negocios en las aceras y parque de la ciudad, situación que ha generado las quejas de muchos lectores que acostumbran a comprar esos artículos a su paso por esos lugares.

Estos negocios son propiedad fundamentalmente de ancianos jubilados que gustan de la lectura y han visto el potencial que tiene la venta de libros usados en un país donde desde hace mucho tiempo no existe la posibilidad de adquirirlos en librerías y entidades estatales.

Se pudo conocer por información brindada por Aldo Pérez, uno de los vendedores de libros, que él y cuatro de sus compañeros fueron advertidos y multados en los operativos realizados durante las últimas semanas.

Aldo refiere, que, debido a sus precarias situaciones económicas él y esas personas se han visto obligados a vender esos libros, que lo hacen de manera legal y que pagan una patente al Estado por ello.

"Hace doce años que diariamente me siento en esta esquina y pongo mis libros en la acera, nunca nadie se ha quejado, al contrario, muchos pasan por aquí y revisan a ver que me ha entrado. Muchos lectores que se han convertido en mis amigos me preguntan por qué después de tanto tiempo han prohibido la venta de estos libros, la verdad es que nadie se lo puede explicar”, refirió.

Ramsés Rodríguez, uno de los inspectores populares que atiende la zona del centro de la ciudad, comentó que ellos solo están cumpliendo con lo indicado por la dirección de inspección popular y que la decisión vino de La Habana. “Solo nos indicaron que no podía haber nadie vendiendo en la calle, ni alimentos ni libros viejos ni nada. Pienso que debe ser por lo de la Covid, aunque si es así esto debe ser transitorio”, aclaró.

Juan Miguel Rodríguez, otro vendedor de libros, opina que esto es un extremismo porque les pararon su negocio y los multaron. “El gobierno ya no protege a nadie ni asegura nada, solo atropella al pueblo que trabaja”, aseguró.

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