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La dictadura tiene al pueblo con migajas

Foto de Laura Fonseca en Unsplash

Por la periodista ciudadana Alicia Álvarez

Jun 11, 2023 | 11:15 AM


Desde que tengo uso de razón la dictadura comunista siempre ha tenido como estrategia primordial mantener a su pueblo pasando hambre todo el año, y cuando se va acercando una fecha conmemorativa, con gran peso ante la sociedad, vender migajas para tapar bocas y evitar las posibles manifestaciones ante el descontento y la inconformidad.

Para nadie es un secreto que este año la vida comenzó más dura que el anterior, la escasez de alimentos y artículos de primera necesidad son elevadas y el pueblo no tiene opciones para llevar a la mesa.

Como todos conocemos, el pasado 14 de mayo se celebró en Cuba el Día de las Madres, y para contrarrestar esta fecha la dictadura se empeñó nuevamente en realizar una feria agropecuaria el sábado 13 y así mantener al pueblo entretenido; pero, al fin y al cabo, lo que logró fue incomodar más a la población.

Como siempre, el pueblo espera algo bueno cuando de feria se trata, piensa en ofertas variadas, asequibles para todos los niveles, sin embargo, recibe siempre lo mismo, el rezago de mala calidad.

Para la dictadura al pueblo hambriento le viene bien cualquier porquería: oferta boniatos picados, yucas jojotas, croquetas y picadillo de tilapia y unas gallinas flacas que lo que dan es lástima solamente de mirarlas. Lo que le hace falta verdaderamente a la población no lo venden, el pueblo se quedó esperando el arroz, alimento primordial en la mesa y que hoy está bastante ausente.

Las galletas saladas estuvieron desaparecidas una vez más y los sorbetos quedaron en el olvido; sólo se mantiene firme el refresco de pipa, que tiene poca aceptación por la población pues su calidad es pésima, y las bolsas de chocolate, las cuales ya no traen ni siquiera azúcar.

Es doloroso vivir esta situación cuando hay niños pequeños en casa padeciendo hambre, muchas veces dejando de almorzar para garantizar un bocado para la comida; mientras tanto, los dirigentes culpables de esto viven con sus barrigas bien llenas, con la única preocupación de no perder sus ganancias.

 

Publicado originalmente en la edición 256 del medio de comunicación comunitario del ICLEP,  Panorama Pinareño

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