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Ancianos espirituanos luchan por sobrevivir a la crisis

Oscar, anciano espirituano quien fuera patrullero durante 10 años, ahora se ve obligado a vender pomos para subsistir. (El Espirituano - ICLEP)

Por la periodista ciudadana Aralys Alarcón

Oct 3, 2022 | 9:25 AM


Sancti Spíritus, Cuba - El incremento de las carencias materiales y los elevados precios impuestos por el régimen y el mercado negro, obligan a los ancianos espirituanos a buscar fuentes de empleo para poder subsistir.

Pese a ser Sancti Spíritus una de las provincias con mayor porciento de personas de la tercera edad, las autoridades del régimen no garantizan de forma adecuada la protección de este grupo poblacional, viéndose obligados muchos a buscar empleos, aun estando jubilados.

Oficios como el de vendedor de mercancías en las esquinas, recogedores de materias primas en los basureros, vendedores de pomos plásticos, entre otros, son algunas de las actividades a que se ven obligados estos ancianos para poder garantizar su sustento diario.

Muchos de estos, se desempeñaron en funciones importantes dentro del régimen, pero hoy son abandonados a su suerte, con una mísera chequera de no más de 1500 CUP, que apenas les da para el pago de la corriente y comprar la cuota de la bodega.

Esta situación fue denunciada por este medio en ediciones pasadas, pero la situación ha empeorado dramáticamente en los últimos meses.

“Hace tres años me jubilé, pero me tengo que dedicar a vender las mercancías que me dan las personas, para poder ayudar la chequera y poder comer algo yo y mi vieja, pues todo está muy caro y la chequera que tengo no me alcanza para nada, malamente para la corriente y los medicamentos del tarjetón”, aseguró Francisco Jiménez, anciano local.

“Yo fui 11 años patrullero de la motorizada, de ellos 10 años en la habana, pero no puedo vivir con la chequera que me pagan y tengo que dedicarme a vender pomos plásticos o cualquier cosa que me den para poder comer”, aseguró Oscar, otro anciano local.

En confesiones al medio Lorena Ferrer, trabajadora social asegura que “los recursos para ayudar a los ancianos no garantizan su calidad de vida y por ello muchos se ven obligados a realizar labores informales para poder subsistir”.

El número de ancianos que tienen que reinsertarse al trabajo informal muestra la incapacidad del régimen para darles una vida digna.

 

Publicado originalmente en la edición 141 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano

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