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La escuela donde se enseña que la chapucería y fealdad es algo natural

Foto de Sven Brandsma en Unsplash

Por la periodista ciudadana Yilian Milian López

Jan 26, 2024 | 10:00 AM


A tono con la publicación por este medio de la nota que mostraba el estado de la fachada del centro escolar artemiseño Julio Antonio Mella, personaje tenido por el régimen como uno de los próceres del comunismo cubano del pasado siglo, las opiniones en la comunidad, algunas encontradas, no se han hecho esperar.

Un elemento prima en la ciudadanía, como lectura primaria del trabajo reporteril: nadie está en armonía con la imagen que proyecta dicha escuela. Esta opinión trasciende los matices políticos de los interlocutores, incluso, de acérrimos revolucionarios: los de la vieja guardia, como suele decirse.

Pero, dónde están las diferencias de los unos con los otros. Las divergencias radican en la manera de asimilar las causas del deprimente estado del centro escolar. Aunque los criterios son variados, prevalecen dos polos: la desidia del régimen en contraposición con la falta de recursos.

“Abandono es abandono; y muchas veces procede del alma de las personas, en este caso de las autoridades, por encima de la tenencia de recursos. No he visto en Artemisa la fachada de la casa de algún dirigente comunista en ese estado de deterioro en que está la escuela”, dijo la madre de un estudiante.

Otro individuo, ya entrado en años, que en otras ocasiones se le ha visto en actos políticos con la camisa arrastrada a un costado por la carga de medallas, abuelo de una pequeña matriculada en dicha escuela, manifestó no estar de acuerdo con la imagen del centro, donde muchos niños comienzan su edad escolar, sin embargo, no dejó de apuntar que era gracias al bloqueo.

Señores, en todo esto hay una gran pauta: la escuela Julio Antonio Mella no educa, quizás instruya; pero no forma, o, mejor dicho, deforma.

El maestro, concepto atado a los primeros años de todo ser humano, enseña más a vivir que de letras y números; establece códigos más con su ejemplo, visualidad y amor a lo que hace, que con la instrucción técnica. Es, simplemente, un referente de formación de personalidad humana.

En cambio, el profesor, propiamente dicho, es de una asignatura; y por lo general de grados superiores, cuando una parte de la personalidad de ese niño ya está formada por el maestro de los primeros años de vida; donde toda imagen en tal periodo prístino es esencial.

¿Qué se le está enseñando hoy a los niños que asisten al centro escolar Julio Antonio Mella? Aprenden consiente e inconsciente que la chapucería y la fealdad es natural, algo que arrastrarán toda la vida gracias a la desidia del régimen cubano.

 

Publicado originalmente en la edición 208 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Majadero de Artemisa

 

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