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El despliegue fatuo y desarrollador del circo dirigente por todo el país

Visita a Mayabeque. Foto: Cubadebate

Por la periodista ciudadana Silvia Alonso

Mar 24, 2023 | 2:00 PM


La Habana, Cuba. Una inquietud ciudadana, que gana en fuerzas, radica en el sinsentido de los inagotables recorridos de la alta clase dirigente por todo el país; que cuando no es uno es otro, o varios a la vez. Viajes extremadamente costosos e inútiles mientras se hacen incontables llamados al ahorro. Un día cualquiera de enero pasado, el Noticiero de Televisión (NTV) fue fiel testigo: Salvador Valdés Mesa, Vicepresidente de la República, visitando La Palma, provincia Pinar del Río; Esteban Lazo, Presidente del Parlamento Cubano, en el municipio Batabanó, Mayabeque; Díaz-Canel, el Presidente, para la zona oriental del país; Teresa Amarelle Boué, la 1ra. Secretaria de la Federación de Mujeres Cubanas, en otra provincia del Centro del país; etc.

Despliegue promiscuo, aguacero cotidiano. Cuando las personas de pueblo se refieren al sinsentido de estos viajes centran su atención en un elemento clave: no cumplen objetivo, es energía tirada al mar. Cada uno de estos recorridos acarrean una secuencia de elementos negativos. En esta secuencia negativa destaca: qué lógica tiene una visita de control cuando los que van a visitar saben día, hora, minuto y lugar por donde llegará la visita; qué utilidad tiene que las personas que interactuarán con el alto dirigente son personas escogidas de antemano, las cuales se saben con precisión milimétrica cada letra a decir; qué sentido tiene este derroche de recursos si una vez la figura da la vuelta todo vuelve a lo mismo.

Pudiera pensarse que el objetivo fundamental es trasmitir la sensación de que las máximas figuras del país se están ocupando de los problemas de la nación, esto es, que no están en Varadero disfrutando de los beneficios del poder. Porque existe un segundo daño colateral: cómo usted va a estar lanzando sobre el éter cubano constantes llamados al ahorro mientras derrocha los recursos del pueblo en viajes fatuos, casi todos compuestos por un cuantioso séquito. Necesitan escucharse a sí mismos para satisfacción del ego ideológico, para creerse sus propias mentiras e imaginar bien la obra, arriba, en su mundo de fantasía, ajenos a lo que piensa y desea el pueblo cubano: libertad para vivir. Vivir como seres humanos. Esa es la razón de tanto viaje derrochador, el autoengaño. El país está lejos de mejorar con alguno de estos viajes de la alta claque dirigente cubana.

 

Publicado originalmente en la edición 209 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, Amanecer Habanero.

 

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