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Forzado, el proceso de bancarización en Cuba

Foto de Eduardo Soares en Unsplash

Por la periodista ciudadana Silvia Alonso Urrutia

Jan 1, 2024 | 10:00 AM


Parece que no sólo por cajeros maltrechos y falta de efectivo se desmorona por días la bancarización forzada en Cuba, pues nuevos infortunios acosan el asunto. La pregunta, ¿el país estaba preparado para este proceso? Es obvio que no. Una vez más, el régimen erró o ‘metió la pata’, dicen otros. Respecto al caos en las instituciones financieras y al sufrimiento de los cubanos frente a estos inmuebles, todo indica que en la medida que nos adentramos en tiempo la cosa irá a peor.

Salta hoy la escasez de personal y los bajos salarios de los empleados. Por las palabras del régimen en la defensa de la medida, lo que insinúa, no se trata de que los cubanos tengan medio cerebro, o lo que es lo mismo, no entiendan la importancia de la informatización de la sociedad, todo lo contrario, por ahí no es el camino. Es sólo que el país no estaba preparado para el proceso. El sistema financiero no contaba con efectivo y tampoco recursos para imprimir nuevos billetes.

Lo más fácil, soltarle el cubo de agua fría a la gente de forma engañosa, apelando a la modernización del país, según la palabrería, porque es el rumbo de la humanidad. Nunca se habló claro al pueblo, como siempre –y esto se parece al sobreuso oficial de la palabra ‘compleja’ para difuminar entre matices el descalabro actual de todo en Cuba–, nunca se dijo que se trataba más de falta de dinero, hasta para honrar los salarios de los trabajadores, que de modernidad.

Pero sucede que tanto la mentira como la maraña de la verborrea del régimen tienen patas cortas, al final del sendero los mismos funcionarios han tenido que poner en claro el asunto, que como ya se dijo era más de premura asfixiante que de modernidad. Según lo reseñado por el medio estatal Cubadebate referente a la Mesa Redonda donde participó el presidente del Banco Central de Cuba (BCC), Joaquín Alonso Vázquez, el dilema técnico, oculto hasta la fecha, es más serio de lo que se pensaba.

“Usar los billetes significa importar el papel, las tintas, mantener el equipamiento; luego de su emisión hay que transportarlos, distribuirlos, contarlos; y con alrededor de 10 vueltas en la economía se deterioran, entonces hay que destruir los billetes y volverlos a producir. Es un costo permanente…”, expresó el funcionario del BCC.

A lo anterior se suma el reconocimiento por Alonso Vázquez de la escasez de personal y los bajos salarios, que por la tendencia se traduce en descontento en el sector, sobre todo, en la capital del país. Nadie se va de un lugar si en él está a gusto. El régimen tenía la soga al cuello, se quedaron sin billetes y el país no estaba preparado para el proceso. De modernización nada, a otro con ese cuento, más bien forzado, el proceso de bancarización en Cuba.

 

Publicado originalmente en la edición 227 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, Amanecer Habanero.

 

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