Sonia Álvarez y su hija Saily Navarro. Fotos tomadas de las redes sociales de Félix Navarro.
Por ICLEP
Apr 5, 2025 | 12:10 PM
Por cuarta vez consecutiva las autoridades de la prisión La Bellotex en Matanzas le negaron a la Dama de Blanco Sonia Álvarez Campillo la visita a su hija, la prisionera política Saily Navarro Álvarez, por vestir de blanco, un símbolo de protesta que acompaña a las mujeres de esta organización opositora que, pese a la represión del régimen, continúa exigiendo de forma pacífica la libertad de los presos políticos en Cuba.
Desde hace más de un mes Saily no ve a su madre, las autoridades de la cárcel le impiden la entrada por considerar el color de su ropa una provocación. Según la organización legal Cubalex, el 2 de abril “una reeducadora informó a la familia que tenía órdenes de negar la entrada a Sonia si vestía de blanco. La visita solo pudo realizarse con la presencia de su padre, Félix Navarro Rodríguez, y su tío, Osvaldo Álvarez Campillo”.
Ese mismo día el líder opositor y preso político Félix Navarro, padre de Saily y esposo de Sonia, “presentó una denuncia formal ante la Fiscalía Militar de Matanzas, recibida por la fiscal Miriela Gastón Arango”, denunciando las violaciones a los derechos humanos contra su familia.
El 4 de abril el activista Marcel Valdés denunció en su perfil en Facebook una ola represiva contra tres prisioneros políticos y manifestantes del 11 de julio en la cárcel de Melena del Sur.
“Juan Enrique Pérez se encuentra en celda de castigo tras manifestarse pacíficamente contra todas las violaciones que comete la dictadura contra los presos políticos y comunes en las prisiones; Juan vestido de blanco comenzó a gritar consignas y luego se coció la boca, se encuentra en celda de castigo. Maykel Puig me acaban de confirmar que también se encuentra en celda de castigo. Aníbal Yasiel Palau tras la noticia de que sus dos hermanos de causa estaban en celda fue a reclamar y fue agredido físicamente por el teniente coronel Luis, jefe de orden interior y por el oficial Rudy”, detalla en su denuncia.
El también preso político Jaime Firdó Rodríguez, excarcelado el pasado 19 de enero como parte de las negociaciones entre el gobierno cubano y el Vaticano, fue víctima de una revocación de su libertad condicional tras negarse a colaborar con la Seguridad del Estado, informó a Cubalex su madre Yuneisy Rodríguez García. Firdó, quien fue condenado a 7 años de prisión por participar en las protestas del 11J, permanece detenido desde el 1 de abril en la unidad de la policía de El Capri en La Habana en espera de su traslado a prisión.
Desde su excarcelación, Jaime fue citado en varias ocasiones por el represor de la Seguridad del Estado identificado como Ariel, quien intentó coaccionarlo para que se convirtiera en colaborador de la policía política y ante su negativa lo amenazó con revocarle la libertad condicional. Negarse a colaborar con la Seguridad del Estado es a las claras un posicionamiento político y su silencio una manera de manifestar sus convicciones. La represalia por este motivo constituye una violación a sus derechos a expresarse libremente en cualquier circunstancia.
Según Cubalex, “los familiares no han recibido ningún documento oficial que explique los motivos de la revocación, ni que demuestre un incumplimiento de los términos establecidos. Esta falta total de transparencia profundiza la arbitrariedad del proceso. En la unidad policial, informaron verbalmente a su madre que estaba acusado, pero no especificaron las causas ni se ha presentado una acusación formal en su contra”.
El 2 de abril la ciudadana Keila Proenza Valerino, madre de cuatro niños entre ellos uno de apenas 6 meses de edad, denunció en redes sociales que fue citada por dos jefes de sector, uno de apellido Núñez y Juan Miguel Leyva, de su reparto Horacio Rodríguez en Manzanillo, Granma: “Me amenazaron, me acusaron de contrarrevolucionaria, quisieron que firmara un papel diciendo que no iba a publicar más incitando a la contrarrevolución, papel que no les firmé porque les dije que contrarrevolucionaria no soy, simplemente estoy haciendo uso de mi derecho a la libertad de expresión”.
Los represores la amenazaron con que podría ir a prisión por sus publicaciones y que le quitarían a sus hijos, además le abrieron un expediente como persona de interés para ser controlada por la Seguridad del Estado.