logotipo ICLEP
Opinión
IMG
Verdades a flote, marchas y represión del régimen
Feb 19, 2026

La operación especial llevada a cabo el 3 de enero por fuerzas estadounidenses en Venezuela, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, ha sacado a la luz informaciones controvertidas y tensiones geopolíticas. Ese día, en un operativo militar de gran escala planificado durante meses, tropas de élite de Estados Unidos atacaron instalaciones clave en Caracas y lograron aprehender al líder venezolano, trasladándolo posteriormente a Nueva York para enfrentar cargos federales presentados por el gobierno estadounidense.

En medio de este contexto, se ha comentado repetidamente la presencia de tropas cubanas en Venezuela: según versiones oficiales de La Habana y Caracas, 32 efectivos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior cubanos habrían sido dados de baja ese mismo día, aunque diferentes medios hablan de cifras superiores sin confirmación independiente.

Desde otros países de América también han llegado críticas y reacciones para el régimen cubano y sus aliados. El presidente chileno Gabriel Boric declaró en una entrevista que “Cuba es una dictadura” y afirmó que “Fidel Castro fue un dictador”, lo cual generó ataques desde sectores de izquierda que apoyan al chavismo, al sandinismo y otros gobiernos autoritarios, así como la respuesta del canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, quien calificó a Boric de oportunista político y lo acusó de favorecer a la extrema derecha.

Además, han salido a la luz otros hechos que parecen complicar aún más la posición internacional de Cuba: Ucrania publicó un listado actualizado de cubanos caídos en el conflicto armado con Rusia, y en Lituania tres cubanos fueron vinculados a una célula que planeó actos terroristas supuestamente alineados con intereses de inteligencia militar rusa. También en Perú, el embajador cubano debió abandonar su misión tras ser vinculado con actividades de extrema izquierda. Esto ha sido interpretado por algunos analistas como parte de la influencia que el Gobierno cubano sigue intentando ejercer en la geopolítica mundial, incluso a través de mecanismos militares o políticos.

Sobre el caso de los 32 militares cubanos supuestamente muertos en Venezuela, el gobierno cubano se limitó a afirmar que estaban cumpliendo con acuerdos bilaterales de colaboración. El día de su funeral se decretó duelo nacional en Cuba, se rindieron honores y se organizaron marchas oficialistas, incluso con declaraciones de “estado de guerra” en medio de apagones, inflación, crisis de transporte y otros problemas internos que enfrenta la isla.

Este escenario encierra matices de confrontación regional: por un lado, Estados Unidos ha intensificado medidas contra Venezuela y sus aliados, incluyendo sanciones petroleras y acciones militares estratégicas; por otro, gobiernos como el de México han llamado a respetar el derecho internacional y han cuestionado la intervención. La crisis política, social y militar alrededor de estos hechos refleja tensiones profundas entre potencias, Estados aliados y gobiernos en el poder, que en ocasiones se traducen en represión interna, cortes de internet, desapariciones forzadas, arrestos y condenas de cárcel a manifestantes, siguiendo un patrón autoritario que, para muchos críticos, evidencia la resistencia de élites que se aferran al poder cueste lo que cueste.

 

IMG
Romper el silencio y el miedo en las calles de Irán
Feb 16, 2026

 

Las protestas desatadas en Irán el pasado 28 de diciembre fueron reprimidas brutalmente por el régimen del ayatola Ali Jamenei. Aunque el Gobierno impuso un apagón digital para impedir que se conociera la verdad, los medios de prensa occidentales lograron romper el cerco informativo y reportar al mundo lo que ocurría; sin embargo, las cifras de manifestantes muertos resultan contradictorias y se estima que superan los cuatro mil.

A pesar de los esfuerzos del régimen por silenciar los hechos, los iraníes salieron a las calles para expresar su descontento contra el gobierno. En un país donde la ley islámica obliga a las mujeres a llevar el rostro cubierto, muchas se quitaron la burka como señal de protesta. También se hizo viral la imagen de una joven encendiendo un cigarro con una foto de Jamenei en llamas, aunque posteriormente se supo que no residía en el país persa.

La maquinaria gubernamental, junto con la de sus aliados, recurrió a una estrategia conocida para ocultar las verdaderas demandas de los manifestantes. Medios como Hispan TV, Telesur y Rusia Today intentaron presentar las protestas como simples expresiones de descontento económico y, en un inicio, hablaron de pequeños grupos aislados. Cuando ya no fue posible negar la magnitud de las movilizaciones, reconocieron que eran miles, aunque evitando admitir el debilitamiento del liderazgo de Jamenei.

Posteriormente, Jamenei llamó al diálogo, afirmando que el descontento era legítimo pero que estaba siendo tergiversado por actores externos. Señaló a grupos violentos provenientes del extranjero y a supuestos agentes del Mossad israelí como responsables de avivar las protestas. Al mismo tiempo, se difundieron imágenes de masivas manifestaciones en favor del régimen, velorios multitudinarios y discursos encendidos contra los “traidores” a la patria.

Como ha ocurrido en otras ocasiones, Irán recurrió también a un discurso belicista, aumentando la tensión con Israel y generando preocupación internacional ante la posibilidad de un nuevo conflicto armado. Estados Unidos, por su parte, puso en alerta su maquinaria militar y la administración Trump envió tropas a la región.

En medio de este escenario, el régimen iraní atraviesa una profunda crisis. Muchos consideran que podría estar acercándose el fin de este y de otros gobiernos autoritarios, algo que, según sus críticos, sus pueblos necesitan.

Publicado originalmente en la edición 253 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Majadero de Artemisa

IMG
El fracaso del socialismo es el resultado de su propia naturaleza
Feb 15, 2026

Durante décadas, el régimen cubano ha utilizado el bloqueo económico como la justificación perfecta para encubrir su fracaso, una explicación absurda, pues si ha fracasado es por su propia naturaleza y por los errores acumulados a lo largo del tiempo. Culpar a otros de los errores propios siempre ha sido una excusa eficaz para evadir responsabilidades, tanto a nivel personal como en el ámbito político.

Uno de los primeros y más graves errores cometidos por el sistema político cubano fue la eliminación de la propiedad privada, al arrebatar a sus dueños legítimos sus bienes. Este proceso, desarrollado a través de la llamada nacionalización y la expropiación forzosa sin indemnización, aniquiló el derecho a la propiedad y puso fin al capital privado. Así se inició un modelo sin empresarios ni emprendedores, en el que un aparato burocrático fue asumiendo progresivamente el control del país, alejado de los procesos productivos reales.

Estos burócratas, concebidos —al menos en teoría— para resolver los problemas, no han logrado hacerlo. Y no resulta extraño: desde el momento en que los problemas se solucionan, la burocracia pierde su razón de ser. De ahí que, en buena medida, aún sobreviva. La Revolución de 1959 no resolvió las deficiencias estructurales de la economía cubana; por el contrario, el creciente control del Estado sobre los procesos económicos terminó por aniquilar, estancar y frustrar cualquier intento de desarrollo sostenible, debido al uso ineficiente e irracional de los recursos.

La experiencia demuestra que el político rara vez es un buen economista. Aunque política y economía mantienen vínculos evidentes, ambas se rigen por lógicas distintas. Cuando el poder y el control económico quedan concentrados en manos de la clase política, el resultado suele ser un error de consecuencias graves, ya que quienes ejercen el poder difícilmente realizan análisis objetivos y ajustados a la realidad de los procesos productivos.

Basta observar cómo el régimen cubano dedica buena parte de su tiempo a reuniones internas, evaluando supuestos aciertos y desaciertos en materia económica y formulando propuestas que, en la práctica, han derivado en reiterados fracasos. La razón es clara: en las economías capitalistas, los procesos productivos están liderados por empresarios; en el socialismo cubano, por burócratas sin formación ni experiencia real en la gestión económica.

Cuando el Estado centraliza y dirige todo, como un hombre orquesta, ningún proceso funciona. El empresario produce para el mercado con el fin de satisfacer necesidades y, a través de ese proceso, se establecen los precios y se posibilita el cálculo económico. El socialismo, por su parte, apelando a la justicia social, pretende organizar la sociedad y los procesos desde arriba mediante la planificación, pero fracasa al limitar el mercado e impedir el cálculo económico, elemento indispensable para una planificación eficaz y un uso racional de los recursos.

La naturaleza del socialismo lo conduce también al fracaso en el terreno político. El establecimiento de un control totalitario del poder por parte del Estado mutila los derechos y garantías de los ciudadanos, diluyendo la individualidad en una masa homogénea y gobernable, carente de criterio propio. Esta estrategia puede sostenerse durante un tiempo, pero cuando el contexto económico se deteriora, esa misma masa comienza a cuestionar su condición y la legitimidad del poder político.

El intento de politizar todos los procesos constituye un error de consecuencias fatales. Aunque la política es, en buena medida, expresión de la economía, resulta imposible reducir los procesos económicos a simples decisiones políticas sin provocar un fracaso sistemático. La experiencia histórica ofrece abundantes ejemplos de ello.

En síntesis, el socialismo ha demostrado ser un error intelectual que no logra funcionar en la práctica social, al subordinar la lógica económica a esquemas ideológicos que ignoran la realidad productiva y las dinámicas del mercado.

Publicado originalmente en la edición 218 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.


 

IMG
La administración Trump pone en jaque a la izquierda
Feb 4, 2026

La izquierda se estremece ante las embestidas de la administración Trump. La operación especial llevada a cabo por las fuerzas estadounidenses en Venezuela el pasado 3 de enero dejó en claro que este gobierno estadounidense no está dispuesto a ceder en el juego de poder; más bien está dispuesto a avanzar y sacar del medio a sus adversarios. Tal es así que Maduro hoy está tras las rejas y los remanentes del gobierno chavista reciben una delegación del Departamento de Estado y liberan presos políticos.

Pero este no es el principio de la historia y el final parece estar bien lejos. Ya el presidente Donald Trump había dado su apoyo al hoy presidente electo de Honduras, Nasry Asfura, lo que ha evitado que continúe en el poder el izquierdista partido Libertad y Refundación de Manuel Zelaya. Un primer triunfo logrado en las urnas; del segundo ya sabemos: una operación especial nocturna que dejó en ridículo incluso a las tropas cubanas en Venezuela.

A la captura de Maduro siguió un duro mensaje al presidente colombiano Gustavo Petro, quien, a pesar de su amenaza de poner en pie de guerra al ejército, se llamó a capítulo y terminó dialogando con el mandatario estadounidense vía telefónica durante más de una hora. Poco tiempo después, Trump anunciaba que comenzaría a atacar a los cárteles mexicanos de la droga, una decisión que desaprueba la presidenta Claudia Sheinbaum, a pesar de que varios de estos grupos criminales aparecen en la lista de organizaciones terroristas del gobierno estadounidense.

Cuba no escapa a esta ofensiva. La administración Trump ha enviado fuertes mensajes al gobierno de la isla. En el último, el secretario de Estado Marco Rubio aseguró que La Habana, de continuar con su dictadura fallida, enfrentaría el colapso económico y social, mientras que el explosivo mandatario estadounidense llegó a decir que la solución para Cuba era “entrar y destrozar el lugar”.

Pero no solo en Latinoamérica se sienten los efectos de Trump y su equipo. En Irán, el gobierno del ayatolá Alí Jamenei enfrenta fuertes protestas que lo tienen contra la pared, mientras miles de manifestantes toman las calles del país persa.

En tanto, Rusia ve cómo le son incautados barcos petroleros y China ve afectados sus intereses en América Latina ante estas embestidas.

En resumen, la administración Trump parece haber decidido lanzar una ofensiva con todas las de la ley y ni siquiera los más poderosos han podido reaccionar. De momento falta ver el resultado de estas acciones que tienen al mundo en vilo, incluso a Europa, que espera ver si Trump persiste en sus intenciones de hacerse con Groenlandia, mientras el mandatario asegura que se hará con la isla por las buenas o por las malas.

Publicado originalmente en la edición 251 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Majadero de Artemisa

IMG
Los ancianos cubanos sufren más en esta crisis
Jan 22, 2026

Tamara Carrasco vive sola en una vivienda en mal estado en el reparto Zamora, en Marianao. Tiene 85 años, todos vividos en ese sitio, y padece de una discapacidad motora que la obliga a andar en silla de ruedas. Tampoco cuenta con asistencia social porque desaparecieron esos programas de ayuda a los más necesitados.

En 2018 el Ministerio de Salud Pública divulgó las condiciones de trabajo de una asistente social, y la Oficina Nacional Tributaria (ONAT) estableció en 2020 el empleo de cuidadora como un trabajo de gestión privada, pero ambos anuncios fueron letra muerta porque, como Tamara, decenas de miles de ancianos de los barrios habaneros tienen que arreglárselas como puedan.

“Necesito una cuidadora, pero con el mísero salario que pagan nadie quiere hacerse cargo de una vieja por tan poco dinero. Tengo que realizarme un ultrasonido, pero el equipo está roto. Tengo que hacerme seis análisis en el policlínico, pero no hay reactivos. Necesito un medicamento que no hay en la farmacia y no tengo dinero para comprarlo en Internet porque es muy caro”, se lamentó Tamara.

En todos los pasillos, callejuelas y zaguanes de Zamora se ven personas de la tercera edad que, en lugar de estar descansando en su vejez, viven imbuidas en la supervivencia, en la búsqueda interminable de la comida, de los medicamentos, de lo poco que les permiten adquirir sus ínfimas pensiones; en una inflación del 375%, según datos aportados por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

“He solicitado auxilio al delegado del Poder Popular para que me envíen a una trabajadora social porque me voy a morir sola, pero nadie quiere este trabajo”, se quejó una vez más la octogenaria.

Según datos de la ONEI, en 2023 unas 96 712 personas recibieron pensiones en Cuba por su edad.

También de Zamora son Modesto y Silvia, un matrimonio de ancianos víctimas de la inflación y del olvido. Viven en un estrecho pasillo en la parte más oscura del barrio, en una vieja casa de madera y techo de zinc que apenas se sostiene sobre las vigas roídas.

“Estamos a la merced de la caridad de la gente, porque con mi retiro no me alcanza para vivir y mantener a Silvia”, comentó Modesto.

En 2024, aproximadamente el 18,3% de la población de la tercera edad se encontraba en la difícil situación de vivir sola y no poder costearse sus medicinas y alimentos. Aunque el eslogan comunista pregona que “la Revolución no deja a nadie desamparado”, lo cierto es que son los ancianos quienes más sufren en esta crisis, que se agrava cada día por la incompetencia del Gobierno, el cual ha sumido al país en un verdadero desastre.

Publicado originalmente en la edición 268 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, Amanecer Habanero.

IMG
Una nueva medida del régimen: un nuevo fracaso
Jan 14, 2026

Hay remedios que llegan a ser peores que la enfermedad, sencillamente porque quien los receta, lejos de ser un médico, resulta un veterinario. Esta es una verdad irrefutable que aplica a la nueva medida económica impuesta por el régimen cubano en días recientes, con el supuesto objetivo de solucionar el descalabro financiero que vive el país.

La nueva tasa de cambio aprobada el pasado 18 de diciembre e impulsada por el Banco Central de Cuba, destinada a corregir las distorsiones de la economía nacional y contener la inflación, nace condenada al fracaso. El esquema propuesto, basado en la coexistencia de tres tasas de cambio en el mercado de divisas, no solo no garantiza frenar la devaluación del peso cubano, sino que —según analistas independientes— podría agravarse en determinados sectores hasta superar el 242 %.

Esta fragmentación cambiaria, lejos de propiciar una unificación financiera real, introduce mayores distorsiones y alimenta un proceso de hiperinflación, al intentar priorizar un sector estatal que hoy se encuentra inmerso en una crisis estructural profunda. Aunque los portavoces del régimen aseguran que la medida permitirá estabilizar el mercado a mediano plazo como parte del denominado Programa de Estabilización Macroeconómica, su efectividad resulta altamente cuestionable, al no estar respaldada por una reforma integral del sistema económico, cuyo colapso es evidente.

Además, la viabilidad de esta política depende de la disponibilidad sostenida de divisas para respaldar las transacciones, un factor estrechamente ligado a la captación y control de las remesas. Sin embargo, en el contexto actual, el régimen carece de la capacidad real para garantizar ese flujo, lo que podría conducir, en el corto plazo, a una mayor contracción económica.

El impacto socioeconómico de esta medida, sumado a la continua devaluación del peso cubano, provocará un encarecimiento aún mayor de las importaciones esenciales, como alimentos, medicamentos y combustible. Este escenario resulta especialmente grave para un país que depende en más de un 70 % de las importaciones y cuyos efectos, como ya es habitual, recaerán con mayor fuerza sobre la población. De acuerdo con varios analistas, la nueva tasa de cambio ignora factores estructurales clave, entre ellos el elevado déficit fiscal, la escasez crónica de divisas y la baja productividad.

En opinión del destacado economista cubano Pavel Vidal, residente en Colombia, sin diversificación económica ni control de las emisiones monetarias sin respaldo productivo no hay forma de eliminar la inflación, por lo que se requerirían paquetes integrales que incluyan subsidios focalizados y aperturas al sector privado.

Una evaluación objetiva de esta medida conduce a la conclusión, sin temor a equivocarnos, de que se trata apenas de un parche incapaz de contener la inflación; por el contrario, todo indica que contribuirá a profundizarla.

En un país donde las fuerzas productivas permanecen asfixiadas por un sistema de relaciones de producción controlado y distorsionado por un modelo político e ideológico agotado, resulta imposible que cualquier proyecto o medida económica logre resultados favorables. Es doloroso reconocerlo, pero bajo el actual régimen cubano no existen condiciones reales para implementar cambios o mejoras que dignifiquen la vida de la población y respondan verdaderamente a sus necesidades.


Publicado originalmente en la edición 216 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.

IMG
Del gigante azucarero al colapso: la ruina de la industria en Cuba
Jan 6, 2026

En 1959, cuando los rebeldes tomaron el poder en Cuba, encontraron una economía pujante y 254 centrales azucareros que situaban a la isla entre los primeros productores de azúcar a nivel mundial.

Los centrales molían a máxima capacidad y la tierra se labraba, sembraba, cultivaba y cosechaba sin contratiempos. Se producían alrededor de cinco millones de toneladas de azúcar al año en esa época; hoy, a duras penas se sobrepasa el medio millón, con los 22 centrales que quedan en pie.

Actualmente, sin centrales, sin caña y sin trabajadores para cortarla, los dirigentes revolucionarios continúan ensimismados en sus sueños partidistas y planes surrealistas, como la inversión de 186 millones de dólares llevada a cabo en el central azucarero Ciro Redondo para instalar una planta de biomasa con capacidad de 65 MW, que ahora no se puede operar. La planta fue diseñada para procesar bagazo y marabú; sin embargo, tiene un gran problema: la industria azucarera está muerta, no hay bagazo ni tampoco marabú.

Los niveles de siembra de caña han caído estrepitosamente. En estos momentos, solamente 11 de los 22 centrales que existen están operativos en la presente zafra, y cabe hacerse la pregunta: ¿cómo y cuándo se van a recuperar esos 186 millones de dólares invertidos? ¿Alguien tuvo en cuenta el caos que hay en la industria azucarera cubana antes de realizar esa inversión millonaria?

La capacidad de fantasear del régimen cubano no tiene límites. El plan para 2030 es alcanzar el 37 % de la capacidad de generación eléctrica mediante energías renovables a través de la industria azucarera. Resulta alucinante la manera en que se inflan planes con metas imposibles y luego se consignan en informes triviales que terminan olvidados en una gaveta.

Cuando decimos que solo 11 centrales azucareros están haciendo la zafra de 2025, la vergüenza nos copa los sentidos. Ni en tiempos de la colonia existían tan pocos ingenios ni la producción era tan baja. La Revolución encontró a su llegada 254 centrales operando a toda máquina; hoy son apenas 11, con resoplidos enfermizos en sus chimeneas desgastadas por los años de uso.

“El año 1970 marca la ruptura del azúcar en Cuba”, expresó Harry Valdivia, matemático y economista retirado que trabajó durante muchos años como asesor en el Ministerio de la Agricultura y vio lo que se venía encima con la famosa zafra de los 10 millones, ideada por Fidel Castro.

“Fidel intervino en todas las aristas de la sociedad y en todas dejó un daño irreversible, sobre todo en la zafra azucarera, donde de una manera muy desorganizada y a capricho quiso hacer 10 millones de toneladas, pero solo llegó a ocho y medio, a un costo horrendo. El esfuerzo desencadenado para conseguirlo produjo un estrago tan profundo en la sociedad y en la economía que la dejó herida de muerte”, señaló el economista.

Publicado originalmente en la edición 267 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, Amanecer Habanero.

IMG
La oscuridad que no termina en nuestra Isla
Jan 1, 2026

Después de la última desconexión del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), el déficit en la generación de energía se ha incrementado en Cuba, lo que ha provocado que los apagones arrecien de manera inevitable. Aun así, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, anunció nuevamente, durante una entrevista concedida a Granma, una posible mejora en la generación de energía eléctrica en el país para el próximo año.

¿Pero cómo creer que eso va a suceder? En primer lugar, ya van varios días en los que el déficit de generación supera los 2 000 megawatts. A esto se suma que diariamente la Unión Eléctrica informa sobre roturas y salidas de servicio de unidades en las diferentes termoeléctricas del país, con dos o tres fallos de este tipo cada día.

Los tan promocionados parques solares y las energías renovables están lejos de cumplir un papel relevante en el país, sobre todo considerando que los primeros no acumulan energía y solo aportan al SEN durante el día. Sin embargo, el jefe de esa cartera afirma que ambas jugarán un papel importante en la recuperación del SEN en 2026.

Ante la ineptitud del Gobierno cubano, recuperar la capacidad de generación eléctrica se ha convertido en una misión internacional. China, Vietnam, Rusia, México y Qatar —este último con un apoyo de 4,5 millones de dólares destinados a tres provincias— se han sumado a la tarea. Pero los millones de dólares y los barcos de petróleo enviados por estas naciones parecen desaparecer en la nada, mientras la población sigue sin electricidad, en ocasiones durante casi 24 horas al día.

Hay que reconocer que la cantidad de vehículos eléctricos que circulan en el país ha incrementado la demanda, pero esto no es más que otra pifia gubernamental por no prever que con el aumento de este tipo de transporte la demanda energética se dispararía. Para eso, el Estado y las Fuerzas Armadas Revolucionarias han encontrado ya una solución, risible pero solución al fin: una electrosolinera en Sancti Spíritus, en la que se puede cargar un vehículo que solo brinda servicio a los pocos microbuses fabricados en esa provincia para “mejorar” el transporte urbano. En fin, la luz está lejos de verse.

Lo prioritario es prioritario, mientras los policlínicos y otros centros de salud se quedan a oscuras, la población queda incomunicada por la falta de baterías en las antenas repetidoras, y miles de familias se ven obligadas a cocinar con carbón. En La Habana, el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano se desarrolla a toda luz, con conciertos nocturnos incluidos como parte del Habana Mambo. Un despliegue de luces mientras prácticamente toda la isla permanece apagada.

Las noches a oscuras en Cuba parecen no terminar y el saco de promesas incumplidas sigue llenándose. Ojalá sea cierto que habrá una mejoría y no ocurra como en 2024 y 2025, cuando la situación del SEN se agravó. Porque el pueblo cubano necesita corriente, una nueva luz… y libertad.

Publicado originalmente en la edición 250 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Majadero de Artemisa

Barómetro