Las democracias son aliadas más seguras, más estables y más fuertes. Por eso la Fundación Nacional para la Democracia (NED) es importante, no solo para quienes lo arriesgan todo por la libertad en el extranjero, sino también para la seguridad y los valores de Estados Unidos.
La NED es un pilar estratégico, imparcial y rentable del liderazgo estadounidense. Fundada con el apoyo del Congreso en 1983, brinda asistencia crucial a socios clave que promueven la libertad en más de 90 países, a menudo en lugares donde regímenes autoritarios amenazan los intereses y valores democráticos de Estados Unidos. La NED ayuda a fortalecer las instituciones democráticas, promover el Estado de derecho y la libertad económica, y combatir la corrupción. Opera de forma independiente, con estricta supervisión y una misión única: apoyar la libertad en el extranjero.
En su propuesta presupuestaria para el año fiscal 2026, la Oficina de Administración y Presupuesto (OMB) recomienda suspender la financiación del NED basándose en tres argumentos. A continuación, ofrecemos una respuesta objetiva a cada una de estas afirmaciones.
Afirmación n.° 1 (como se indica en la propuesta presupuestaria del año fiscal 2026):
“Durante la administración Biden y al comienzo de la guerra entre Rusia y Ucrania, la NED bloqueó el acceso público a los detalles de sus subvenciones tras no haber divulgado la información requerida por la ley federal”.
Realidad: Esta afirmación es inexacta. NED ha cumplido plenamente con la ley federal y mantiene sólidas prácticas de transparencia, a la vez que toma las precauciones necesarias para proteger a los beneficiarios en entornos de alto riesgo.
Afirmación n.° 2 (como se indica en la propuesta presupuestaria del año fiscal 2026):
“En marzo de 2025, se descubrió que la NED financió a la organización ucraniana de desinformación que divulgó información confidencial de periodistas estadounidenses, exigió el procesamiento de aliados del presidente y atacó al vicepresidente Joe Kent y a otros llamándolos 'propagandistas extranjeros de la Federación Rusa'”.
Realidad: Esta afirmación es falsa. La NED no ha financiado tales actividades. La organización a la que parece referirse indirectamente, Molfar, no es socia de la NED.
Hechos:
Afirmación n.° 3 (como se indica en la propuesta de presupuesto del año fiscal 2026):
“La NED también financió la ahora infame Fundación Índice de Desinformación, que persiguió y puso en la lista negra a medios de comunicación conservadores como Federalist, Newsmax, TAC, The Blaze, NYP, etc.”.
Realidad: Esta afirmación es inexacta y engañosa. La NED nunca ha financiado, apoyado ni autorizado ningún trabajo de la Fundación Índice de Desinformación ni de su filial británica, el Índice Global de Desinformación (GDI), que involucrara a Estados Unidos o estuviera dirigido a medios de comunicación estadounidenses.
Si bien la NED financió a GDI, dicho apoyo fue de alcance limitado y se limitó estrictamente al análisis de ecosistemas de medios digitales extranjeros. En ningún momento la NED financió ni apoyó a la Fundación del Índice de Desinformación.
Por política y mandato, la NED financia únicamente trabajos con enfoque global y no apoya proyectos relacionados con los medios de comunicación, la política o la libertad de expresión en Estados Unidos. Las subvenciones de la NED a GDI fueron de alcance limitado y se limitaron estrictamente al análisis de los ecosistemas mediáticos digitales extranjeros, incluyendo el impacto de las narrativas del Partido Comunista Chino (PCCh).
Tras conocer la participación de GDI en actividades centradas en EE. UU., NED inició rápidamente una revisión interna, rescindió la relación y recuperó los fondos no utilizados. Ni un solo dólar de NED se destinó a los proyectos de GDI centrados en EE. UU. NED proporcionó información completa y exhaustiva a los órganos de supervisión del Congreso sobre la naturaleza de nuestro apoyo y los resultados de nuestra revisión y decisión de rescisión. NED también realizó una revisión interna para reforzar las salvaguardias como parte de nuestros procedimientos de diligencia debida y supervisión.
El compromiso de la NED con la libertad de expresión
La NED se fundó con la convicción de que la libertad de expresión es esencial para la dignidad humana y la democracia. En todo el mundo, desde China hasta Cuba , los regímenes autoritarios se esfuerzan por reprimir las voces independientes, promover la propaganda y controlar el discurso público. La NED existe para contrarrestar estos esfuerzos, no para regular la libertad de expresión en las sociedades libres.
NED apoya a organizaciones independientes que desafían la censura, defienden el discurso abierto y amplían el acceso a información fiable en los entornos más represivos del mundo. Nuestros beneficiarios incluyen periodistas de investigación, innovadores de medios y tecnólogos cívicos que trabajan para brindar a la ciudadanía las herramientas y el conocimiento necesarios para tomar decisiones informadas y exigir responsabilidades a quienes ejercen el poder.
Este trabajo se basa en valores democráticos y se basa en principios claros. Nos centramos en fortalecer los medios de comunicación pluralistas e independientes, especialmente donde la libertad se ve amenazada.
Qué hacemos
Lo que no hacemos
Por qué nuestro trabajo es importante ahora
En una era de creciente autoritarismo, la NED no solo defiende los valores democráticos, sino que es un baluarte estratégico y rentable contra la represión. En todo el mundo, autócratas coordinan esfuerzos para silenciar la disidencia, manipular la información, exportar tecnología de vigilancia y reformular las normas globales. En esta contienda de ideas e influencia, la NED es la Fundación para la Libertad de Estados Unidos.
La NED convierte el compromiso de Estados Unidos con la libertad en una ventaja estratégica al empoderar a aliados valientes en la primera línea de la lucha por la democracia. Gracias a los esfuerzos de nuestros beneficiarios, se fortalecen los aliados, se resiste el autoritarismo y se frenan las amenazas emergentes, promoviendo así valores e intereses estadounidenses profundamente arraigados.
Mientras regímenes autoritarios como China, Rusia, Irán, Cuba y Corea del Norte se coordinan para debilitar la democracia y reformular las normas globales, los beneficiarios de la NED ofrecen un contrapeso vital: amplifican las voces democráticas, defienden las instituciones libres y construyen sociedades resilientes desde la base. Al promover el Estado de derecho, denunciar la corrupción y promover la libre empresa, los beneficiarios de la NED ayudan a prevenir el caos que alimenta el terrorismo, la migración masiva y el colapso económico.
Apoyar a NED significa apoyar a quienes asumen enormes riesgos para expresarse libremente, practicar su religión abiertamente, exigir responsabilidades y forjar su propio futuro. Estos no son solo objetivos democráticos, sino profundamente humanos. Al apoyarlos, ayudamos a nuestros beneficiarios a construir un mundo donde prevalezcan la libertad y la dignidad.
Obtenga más información sobre cómo NED apoya a quienes defienden la democracia en la primera línea.
Traducido por Google Translate
No hace falta una máquina del tiempo ni una terapia regresiva para experimentar la prehistoria —aquella era en que el ser humano vivía en un estado semisalvaje, desprovisto de los servicios más básicos—: basta con residir en Cuba para revivir esa amarga realidad.
La existencia de más de nueve millones de cubanos, según las estadísticas más recientes, no dista en nada de la de nuestros antepasados prehistóricos. Las carencias y la permanente lucha por sobrevivir se han convertido en el pan de cada día de la isla.
Si antes los homínidos se batían contra fieras salvajes, hoy sus “fieras” adoptan la forma de gobernantes y funcionarios públicos corruptos que despojan a la población de sus derechos más elementales. Derechos como el acceso a alimentos, medicinas, electricidad, agua y gas — considerados logros indiscutibles de la modernidad— son aquí un privilegio inalcanzable.
En la Cuba actual, la “bella isla” se transforma en un escenario de privaciones: cortes eléctricos de más de veinte horas diarias y la falta de gas para cocinar frustran los escasos recursos que la inflación y el sistema permiten llevar a la mesa.
Esta regresión forzada deja claro que, a fuerza de carencias y desamparo, los cubanos han retrocedido hasta una Edad de Piedra ficticia, en la que cada día se libra una batalla entre la incertidumbre y la voluntad de seguir adelante.
Ante un panorama tan humillante y violento la vida del cubano resulta un verdadero suplicio. El hombre de las cavernas es un ganador ante él, pues al menos los alimentos estaban delante de él y solo debía cazarlos y el fuego no era ya un problema, pues él lo controlaba, no como sucede en este desdichado país, donde hasta el fuego lo controla el gobierno y cocinar resulta una verdadera tortura.
Publicado originalmente en la edición 200 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.
Mentir parece ser el único recurso del régimen cubano. Más de sesenta años de engaños conforman su saldo, y a todas luces no tienen intención de abandonar esta práctica destructiva que aniquila la voluntad y las esperanzas de varias generaciones.
Sin embargo, la historia no perdona: ningún sistema edificado sobre el engaño puede prosperar. Primero traicionó a miles de soldados que, animados por la promesa de “una república democrática, con todos y para el bien de todos” —el sueño martiano que los alzó en la Sierra— vieron desvanecerse sus ilusiones. Después, millones de cubanos desprovistos de derechos sucumbieron ante discursos populistas que hablaban en nombre del pueblo humilde, solo para defraudarlos con el paso del tiempo.
Los inicios del régimen se presentaron como románticos y esperanzadores, pero pronto afloró su verdadera naturaleza. Aún durante los días de la Sierra, Fidel Castro aseguró al periodista Herbert Matthews que el proceso revolucionario “no tenía vínculos con el comunismo”. Solo unos meses más tarde, en abril de 1961, el propio régimen se declaró abiertamente comunista, traicionando el ideal democrático de José Martí, aquel Martí que había invocado como escudo ante el Tribunal de Urgencia de Santiago de Cuba tras el asalto al Moncada. Al igual que otros gobiernos comunistas, prometieron llevar al pueblo “del reino de la necesidad al reino de la libertad”.
Ni lo uno ni lo otro se cumplió. Hoy en cada hogar cubano reina la carencia; la libertad — ese derecho básico de ser y actuar como ciudadanos plenos— yace encarcelada en miles de compatriotas, hombres y mujeres comunes, condenados por atreverse a ejercer la libertad que les fue prometida y luego les fue arrebatada con violencia. Para nadie debe ser un secreto que la naturaleza del régimen cubano es engañar y extorsionar a través de la manipulación política.
Las lecciones de más de seis décadas son más que suficientes para comprender que quienes lo defienden lo hacen por su propio beneficio personal. El engaño que el régimen cubano ha mantenido sobre más de tres generaciones de cubanos, ha dañado profundamente sus sueños y esperanzas tal punto que resulta imposible restaurarlos .
Por que han afectado relaciones humanas, sembrado la desconfianza y el odio, recursos que le han garantizado mantenerse en el poder. El imperio de la mentira en la isla ha sido muy dañino y sigue recogiendo los frutos en las nuevas generaciones, que aunque no vivieron tantas décadas de ignominia , se han convertido en víctimas.
La mentira de más de 60 años no puede ser la herencia del futuro, no puede ser la única realidad que este destinada a los cubanos, merecemos algo diferente. Para estos tiempos que viven los cubanos, es necesario despertar, entender que basta ya de demagogias, promesas y consignas.
Estas han sido las armas de la esclavitud política y si seguimos el juego de los gendarmes del poder, no habrá espacio para la verdad, esa que transforma y libera y que solo puede expresarse en seis letras poderosas: cambio.
Publicado originalmente en la edición 200 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.
La dictadura cubana, a solo 145 kilómetros de Florida, lleva más de seis décadas oprimiendo y silenciando a su pueblo para sobrevivir. Su control del poder depende del control de la información y de asegurar que los cubanos no puedan pensar críticamente, expresarse libremente ni organizarse sin miedo.
Por eso, apoyar a los periodistas independientes y activistas por la democracia en Cuba no es solo un imperativo moral. Es una inversión estratégica en una Cuba más libre, un hemisferio occidental más seguro y un Estados Unidos más seguro.
Hoy, esa inversión está en riesgo. Estados Unidos ha apoyado durante mucho tiempo los esfuerzos por la democracia en Cuba a través de la Fundación Nacional para la Democracia (NED), una fundación privada designada por el Congreso. Sin embargo, los fondos del Departamento de Estado para esta labor se están suspendiendo mientras la administración reevalúa sus prioridades. Estas iniciativas ayudan a los cubanos a contrarrestar el control autoritario y a construir un futuro democrático.
Existe un reconocimiento bipartidista de que una Cuba libre y democrática se alinea con los intereses estadounidenses a largo plazo de una región más estable y próspera. Por eso es crucial restaurar el apoyo de la NED a las voces independientes de Cuba. Necesitan nuestro respaldo ahora más que nunca, cuando el régimen se encuentra en su punto más débil.
El colapso económico de Cuba se acelera. La inflación supera el 500 %. Los servicios públicos se han desmoronado. Más de 400.000 cubanos han huido en dos años, transformando las comunidades del sur de Florida y congestionando la frontera con Estados Unidos.
Como alguien que huyó de Cuba de niño durante la Operación Pedro Pan, uno de nosotros, Mel Martínez, conoce de primera mano lo que significa ser silenciado. Mi familia tuvo que elegir entre la libertad y el hogar. Esa experiencia forjó mi convicción de que ningún cubano debería tener que abandonar su país solo para tener voz. Como senador estadounidense, luché para apoyar a quienes aún permanecían en Cuba y continuaban la lucha que yo me vi obligado a dejar atrás.
Hoy, junto a Damon Wilson, quien lidera la misión de la NED para promover la libertad en todo el mundo, mantenemos nuestro compromiso con esa lucha. La NED ha apoyado a periodistas independientes y activistas por la democracia en Cuba durante más de cuatro décadas. Estos aliados están desmantelando la propaganda estatal y las mentiras del régimen a diario.
El impacto no se limita a las fronteras de Cuba.
A pesar del acoso, el exilio y el encarcelamiento, los periodistas independientes persisten. Solo en 2024, los medios de comunicación apoyados por la NED llegaron a más de 10 millones de personas, la mitad de ellas en Cuba. Los boletines informativos locales, como los del Instituto Cubano para la Libertad de Expresión (ICLEP), exigen responsabilidades a los funcionarios en tiempo real.
Socios de la NED, como Diario de Cuba, exigen responsabilidades al régimen tanto en el país como en el extranjero. Su investigación sobre un exjuez cubano —que condenó a manifestantes pacíficos y luego solicitó asilo en Estados Unidos— expuso la corrupción en el poder judicial cubano y presionó por justicia en el Estrecho de Florida.
Otro socio, Cuba Siglo 21, descubrió cómo GAESA, un conglomerado de ex generales dirigido por militares, sirve como columna vertebral económica del régimen, una investigación publicada en el Miami Herald.
Sin el trabajo de Cuba Siglo 21, gran parte de esta información permanecería oculta. Estas investigaciones no solo exponen la corrupción, sino que generan un efecto dominó que permite a otros periodistas seguir el rastro del dinero.
Mientras tanto, Cuba sigue siendo una fuerza desestabilizadora en toda la región, exportando narrativas antidemocráticas a través de instituciones estatales y, como reveló Directorio Democrático, socio de NED, permitiendo que Rusia reclute a sus ciudadanos para luchar en Ucrania.
Estas revelaciones importan. Socavan la legitimidad del régimen, impulsan la rendición de cuentas internacional y proveen a los cubanos —y a los responsables políticos estadounidenses— de la verdad.
Esta no es solo una crisis cubana. Es un problema de seguridad nacional para Estados Unidos. Una dictadura en bancarrota cerca de nuestras costas amenaza la estabilidad regional, fomenta la migración masiva y facilita la influencia autoritaria desde Moscú hasta Caracas.
Pero este también es un momento de oportunidad. El régimen está moral y fiscalmente en bancarrota y sin respuestas. El pueblo cubano, no. Exige un cambio, y periodistas independientes y luchadores por la libertad le ayudan a imaginar —y construir— un futuro diferente.
Estados Unidos no debe ceder ahora. Exhortamos al Congreso, a la administración y a los socios internacionales a garantizar una inversión continua en el movimiento democrático cubano.
Estos actores de primera línea necesitan recursos inmediatos y constantes para continuar su labor. Cada día sin ellos, la censura del régimen se intensifica.
Publicado originalmente por The Miami Herald.
El Gobierno cubano y sus aliados critican el desarrollo de la industria armamentista estadounidense casi de manera constante. Sin pensarlo dos veces ante cualquier maniobra militar del Ejército de los Estados Unidos, la OTAN o alguno de sus aliados, se desata una ola de críticas y respuestas diplomáticas, sin embargo, recientemente el Gobierno norcoreano puso a prueba nuevos drones y el presidente de ese país, Kim Jong Un, ordenó que se incrementara la producción de drones para reforzar al ejército de esa nación.
Sobre ese tema ni el Gobierno cubano, ni sus socios lanzaron una sola crítica. Igual ha sucedido con el anuncio hecho el domingo por un asesor del presidente iraní de que la nación persa podría comenzar a desarrollar armas nucleares (si es que no las tiene ya).
Pero la lista del silencio sigue, hace apenas unos días el ejército chino realizó maniobras militares frente a las costas de Taiwan, una vez más el Gobierno cubano y sus compinches callaron, ni una sola crítica. Tampoco mencionan una sola palabra sobre la presencia de soldados de Corea del Norte en la guerra que libra Ucrania contra el invasor ruso, soldados que sobra decirlo, están al servicio de las tropas rusas.
La política de cero cuestionamientos se extiende a las aventuras bélicas de Hamas y Hezbolla en el Medio Oriente, y a los intentos de Venezuela de hacerse con la Guayana Esequiba, región en la que recientemente fue designado como gobernador un militar chavista.
Las armas de los “buenos hacen guerras buenas” que sirven a los intereses geopolíticos del régimen de La Habana, por eso el apoyo de Europa y los Estados Unidos a Ucrania es considerado ofensivo e indigno, como si esa nación eslava no se enfrentara uno de los ejércitos más poderosos y mejor entrenados del mundo.
Volviendo a la región, recientemente el presidente ecuatoriano Eduardo Novoa solicitó apoyo militar a su homólogo estadounidense para enfrentar a las bandas criminales que operan en el país sudamericano y le pidió que considerara la inclusión de estos grupos en la lista de organizaciones terroristas.
No dudemos que se lancen sobre el joven mandatario y lo tilden de títere entreguista y subordinado de los Estados Unidos. En su defensa podemos decir que otros grupos criminales como el Tren de Aragua y los cárteles mexicanos de la droga figuran en esa lista. Señores comunistas, las armas buenas son las que buscan la libertad de los pueblos, no las que buscan esclavizarlos.
Publicado originalmente en la edición 234 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Majadero de Artemisa
El consumo de drogas siempre ha sido una preocupación para los cubanos, especialmente para los padres de adolescentes y jóvenes, quienes son los grupos más vulnerables al consumo. Aunque en el pasado este flagelo no representaba una amenaza tan alarmante en Cuba, hoy en día la situación ha cambiado.
Las alarmas se han disparado, y la dura realidad es que nuestras calles están llenas de drogas, muchas de ellas sumamente peligrosas. La crisis socioeconómica que atraviesa la isla ha exacerbado este problema en los últimos dos años, y los adolescentes y jóvenes se han convertido en los principales afectados.
Esta preocupante situación ha llegado a las calles de Sancti Spíritus, sembrando el temor entre la población local. El 15 de junio de 2024, la detención de Elianis Daniela Olivares López, quien viajaba desde La Habana con 1.7666 gramos de una droga altamente peligrosa, y de Henry Javier Camejo Valera, quien esperaba el producto, encendió las alarmas.
Aunque cinco personas fueron condenadas por tráfico de drogas en la ciudad, las preocupaciones persisten, ya que el problema ha penetrado en nuestra querida villa y ha cobrado víctimas inocentes, incluidos adolescentes.
El temido "Químico ", que contienepastillas para la epilepsia, formol y anestesia para animales, ha llegado a nuestras calles. Su bajo precio de venta lo hace aún más accesible, y si no se controla, representa un peligro latente para nuestros jóvenes. Además de esta droga, la marihuana y la cocaína también circulan en las calles, aunque a precios más elevados. ¿Por qué su control resulta poco eficiente?
Las medidas legales y jurídicas que se implementan para mitigar los efectos del consumo de drogas pueden ser útiles, pero no eliminan las causas fundamentales del problema. Estas causas están enraizadas en un sistema político que ha agotado sus posibilidades, priorizando la permanencia en el poder sobre la atención a los verdaderos problemas sociales. Mientras tanto, las políticas de control siguen siendo insuficientes para erradicar un flagelo que crece a pasos agigantados.
Publicado originalmente en la edición 199 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.
Abraham Lincoln, presidente de los Estados Unidos, expresó en una ocasión: "Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo." Las sabias palabras del honorable Abraham Lincoln son una verdad irrefutable, pero con un alto precio.
Conocer la verdadera naturaleza de un hombre es difícil, pero el tiempo siempre se convierte en el mejor testigo. Tras más de 60 años de dictadura en Cuba, no cabe duda de que los cubanos fueron engañados durante un largo período. Sin embargo, esa realidad ha cambiado, y para quienes aún dudan, basta con analizar algunos fragmentos de los discursos populistas de enero de 1959 para comprenderlo.
En su discurso del 4 de enero de 1959, pronunciado en la Plaza de Camagüey ante una multitud, Fidel Castro proclamó: “Quien dice libertad de prensa, dice libertad, dice libertad de reunión; libertad de reunión y derecho a elegir libremente, no solo al Presidente, sino los trabajadores a elegir a sus dirigentes. Derechos que no se pueden arrebatar.” Desde los primeros días de 1959, sin embargo, esos mismos derechos que él prometió fueron arrebatados al pueblo cubano por el régimen comunista. En diciembre de 1959 comenzó la persecución, el encarcelamiento y la destrucción del movimiento sindical.
Los líderes sindicales democráticamente elegidos en el X Congreso de la CTC fueron perseguidos, y los derechos conquistados por los obreros fueron anulados. En cuanto a la libertad de expresión y prensa, el régimen pronto mostró su verdadera cara. Los escritores cubanos fueron sometidos a una vigilancia constante, muchos fueron enviados a campos de concentración conocidos como las UMAP, otros fueron víctimas de adoctrinamientos forzados, censuras, y los más contestatariosfueron encarcelados o desterrados.
El régimen cubano, no se detuvo y en su discurso Palabra a los intelectuales, Fidel Castro establecía de manera oficial la censura y la eliminación de la libertad de expresión y prensa, como derechos del pueblo. Como muestra de la verdadera naturaleza demagógica del sistema político cubano y su manipulación de las masas, viene como muestra las palabras que pronunció
Fidel Castro el 8 de enero de 1959, cuando expresó: “Ahora que no hay censura, y que la prensa es enteramente libre, más libre de lo que ha sido nunca, y tiene además la seguridad de que lo seguirá siendo para siempre, sin que vuelva a haber censura aquí.” Solo algunos datos dato son necesarios necesario: Durante la llamada Primavera Negra del 2003, 75 disidentes cubanos, entre ellos un considerable número de periodistas, fueron encarcelado en las cárceles cubanas por intentar ejercer su derecho a la libertad de expresión y prensa y hoy existen en la isla un total de 1.066 prisioneros políticos y de conciencia sufriendo condenas injustas por intentar decir lo que piensan.
Publicado originalmente en la edición 199 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.
Durante el mes de marzo de 2025, desde el Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP) documentamos un total de 96 violaciones a la libertad de expresión y de prensa en Cuba, lo que representa un incremento del 128,57 % con respecto al mes anterior, cuando se registraron 42 casos. Este preocupante aumento coincide con el inicio de una nueva escalada represiva del régimen cubano, enfocada particularmente en la organización opositora Damas de Blanco.
Del total de violaciones registradas, 95 correspondieron a la libertad de expresión y una a la libertad de prensa. Estas se distribuyeron de la siguiente manera 58 detenciones arbitrarias, 17 ataques, amenazas y/o agresiones psicológicas, 9 casos de uso abusivo del poder estatal, 6 restricciones en el espacio digital, 4 agresiones físicas y 2 reclusiones.. Las provincias más afectadas fueron Matanzas (42 casos), La Habana (21), Villa Clara (16), y Granma y Holguín, con seis casos cada una.
Los principales perpetradores identificados fueron la Seguridad del Estado, implicada en 67 hechos, y la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), en 55. Además, se constató la participación del sistema judicial en 12 violaciones, y del sistema penitenciario en 7, lo cual confirma que las instituciones estatales continúan siendo los principales instrumentos de represión política al servicio del régimen.
En cuanto al perfil de las víctimas, se registraron 25 activistas, 6 presos políticos, 4 opositores, 3 ciudadanos sin afiliación disidente, y 1 periodista. Del total, 26 fueron mujeres y 13 hombres, muchas de ellas agredidas en más de una ocasión, especialmente las integrantes de las Damas de Blanco.
Durante todo el mes, el régimen reactivó su ofensiva contra las Damas de Blanco, mediante detenciones arbitrarias, amenazas y otras agresiones perpetradas de manera sistemática cada domingo, con el objetivo de impedir que las activistas asistieran a misa para orar por la libertad de los presos políticos. Esta campaña represiva vulnera no solo el derecho a la libertad de expresión, sino también derechos conexos como la libertad religiosa, la libertad de movimiento y el derecho a la manifestación pacífica. La líder del movimiento, Berta Soler, fue incluso amenazada de muerte por una reclusa común manipulada por la Seguridad del Estado durante uno de sus arrestos.
Este repunte represivo no fue producto del azar. La concentración de hechos represivos en los cinco domingos del mes revela la existencia de un patrón premeditado. Las fuerzas represivas no actúan de forma improvisada ni exclusivamente reactiva; por el contrario, planifican y ejecutan operaciones coordinadas en función del calendario de movilización opositora y fechas simbólicas. La regularidad de estas acciones confirma la implementación de una política de Estado orientada a desarticular cualquier forma de expresión cívica, incluso cuando esta se realiza de forma pacífica.
Entre los casos documentados durante marzo, destacan los siguientes:
Más allá de las violaciones específicas a la libertad de expresión y de prensa, desde el ICLEP constatamos graves transgresiones a derechos fundamentales conexos, como la libertad de creencias, la reunión pacífica, la libertad de movimiento y la participación política. En Cuba, la represión al pensamiento libre raramente es aislada: forma parte de un esquema más amplio de represión sistemática.
El mes de marzo constituye un periodo crítico en materia de derechos humanos, marcado por la diversidad de víctimas, la reiteración de patrones represivos y la multiplicidad de derechos violados. Todo ello pone de manifiesto que el régimen cubano continúa aplicando una doctrina de represión preventiva y castigo ejemplar para silenciar toda forma de disidencia.
Pese a la gravedad de estos hechos, ninguno ha sido reconocido ni abordado públicamente por los canales oficiales del régimen. Esta omisión confirma el control hegemónico de la información, la negación del debate público y la censura total ejercida desde los medios estatales. Se violenta así no solo el derecho de las víctimas a expresarse, sino también el derecho de la ciudadanía a estar informada sobre los abusos del poder.
Desde el Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa condenamos firmemente estas violaciones y reiteramos nuestro compromiso con la defensa activa de las libertades fundamentales. El alarmante aumento de agresiones registrado durante marzo constituye una prueba irrefutable de que el régimen cubano no escatima recursos ni violencia para perpetuarse en el poder, incluso en medio de una profunda crisis nacional que empuja al país hacia el colapso social y político.
Seguiremos documentando cada atropello, elevando las voces silenciadas y denunciando ante la comunidad internacional la persistente vulneración de los derechos humanos en Cuba.