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Opinión
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Percepción de riesgo, una herramienta imprescindible en la actualidad
Mar 7, 2024

Una idea que tomó mucha fuerza en los tiempos en que la pandemia de coronavirus hacía estragos en el mundo fue la de tener percepción del riesgo. En epidemiología un factor de riesgo es toda circunstancia o situación, que aumenta las probabilidades en una persona, de contraer una enfermedad o cualquier otro problema relacionado con la salud. Al tener percepción de riesgo de una enfermedad las personas pueden evitar el contagio, y con ello los peligros y consecuencias que estas provocan en los seres humanos.

En la Cuba de la actualidad esta idea es imprescindible para evitar complicaciones, dada la escasez de medicamentos y las pésimas condiciones en que se encuentran los hospitales y demás centros de salud.

Desde hace algunas semanas el Ministerio de Salud de nuestro país ha venido emitiendo alertas epidemiológicas debido al notable incremento de casos de enfermedades respiratorias agudas, las que también incluyen a la Covid 19.

Aunque el Estado cubano y las autoridades han mantenido cierto secretismo sobre las cifras de fallecidos provocadas por estas enfermedades, la población ha sido testigo de que continúan produciéndose. Un ejemplo muy triste de esta situación fue el fallecimiento de Ana Pérez Carballo, una joven de 24 años residente en reparto Vigía Sur, quien murió por las complicaciones provocadas por un catarro que terminó en una neumonía severa.

“Desde finales de diciembre en la zona donde vivimos han aumentado los casos de gripe que casi siempre provocan una neumonía muy severa y resistente a los medicamentos. Lamentablemente muchas personas no se cuidan para evitar los contagios de esas enfermedades, a pesar de las complicaciones que provocan”, refirió Luanis Pérez, hermana de la joven fallecida.

Tomas Triana, médico especialista en Medicina General Integral, que atiende un consultorio en la zona de Dobarganes, le comunicó a nuestra redacción, que en su área de salud las enfermedades respiratorias agudas han provocado el fallecimiento de tres personas en los últimos dos meses.

“Los trabajadores del sistema de Salud Pública tratamos de informar a la población sobre las complicaciones que están provocando las enfermedades respiratorias, y lo importante que resulta tener percepción de riesgo. Si la población no toma conciencia del peligro y cumple con las medidas para evitar los contagios, es muy posible que los casos aumenten y que más personas fallezcan”, advirtió.

El doctor Triana agregó que las autoridades de salud y el gobierno en la provincia, están estudiando establecer un grupo de medidas muy semejantes a las que se orientaron cuando la pandemia de coronavirus, para evitar la propagación de esas enfermedades.

 

Publicado originalmente en la edición 113  del medio de comunicación comunitario del ICLEP,  Páginas Villareñas.

 

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Santaclareños opinan sobre las medidas adoptadas por el régimen
Mar 6, 2024

Luego de que se anunciaran por el régimen cubano las medidas que elevan el precio de los combustibles y algunos servicios básicos, nuestra redacción decidió recoger las opiniones de la población al respecto y ponerlas a consideración de nuestros lectores.

Vicente More Izquierdo, ingeniero mecánico que reside en la calle José Martí: “La subida de los precios del combustible, el gas licuado y los alimentos, sólo traerá más calamidades a la vida de la mayoría de los cubanos y no beneficiarán en nada a la economía nacional. Mi familia al igual que muchas otras está pasando hambre por culpa de este gobierno y eso no podemos permitirlo”.

Noel López Carrillo, profesor de inglés en una escuela secundaria: “Lo que está haciendo el gobierno cubano es acabar de sepultar en vida a millones de cubanos que trabajan y reciben su salario en pesos cubanos. Esto va a provocar un rechazo total y de seguro la gente se va a manifestar en las calles para exigir un cambio”.

María Antonia Suarez Ríos, ama de casa, residente en la calle Luis Estévez: “Los precios de los alimentos y los productos de primera necesidad suben casi a diario, las personas ya no saben lo que van a comer y el hambre está provocando desesperación. Lo más inaudito es que el presidente Miguel Díaz Canel y los demás dirigentes del Estado, sigan pidiendo confianza en la revolución”. Manuel Villa Soriano, jubilado del sector de la Salud: “Esto demuestra la gran incapacidad del sistema tiránico comunista que gobierna Cuba para garantizar el bienestar de su pueblo.

Todo lo que están haciendo es para mantenerse en el poder sin importar el sacrificio que están viviendo los millones de cubanos que seguimos en esta isla”. Carlos Alberto Suarez, estudiante de Informática: “Nuestro país necesita un cambio de sistema con urgencia y el apoyo de toda la comunidad internacional para salir del abismo económico en que nos encontramos.

Este gobierno es incapaz de hacer algo por el bienestar del pueblo y las medidas que entraron en vigor el 1ro de febrero así lo demuestran”. Domingo Ramírez, trabajador del sector privado: “Nuestro país ha tocado fondo en todo los sentidos. El Gobierno está reprimiendo a todo el que proteste contra las medidas y la gente ya está desesperada, en mi opinión creo que es muy posible que todo esto termine en un baño de sangre”.

 

Publicado originalmente en la edición 113  del medio de comunicación comunitario del ICLEP,  Páginas Villareñas.

 

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¿Cuántos cubanos tendrán que morir para que el régimen autorice las farmacias privadas?
Mar 4, 2024

La crisis de medicamentos en la Isla, asunto de agudo descontento social, presenta una impactante realidad: cada vez son más los cubanos que están muriendo por falta de fármacos, mientras el régimen continúa reacio a la liberación de este sector a la empresa privada.

Todo parece indicar que la obstinación en esta conducta se debe al orgullo ideológico de la dictadura: el socialismo no es capaz de garantizar ni lo más elemental para el sostenimiento de la vida. De ahí el complejo de barrio: el sistema social es un fracaso.

Otro elemento de peso radica en la pérdida creciente de valor frente a la ciudadanía, pues van quedando pocos renglones donde el régimen se pueda mirar en el espejo del único proveedor de los cubanos; y cuando ya no hay nada que dar queda poco espacio para la obediencia.

Traducidas las palabras anteriores a la realidad, cuando ya tú no eres el tipo, el poderoso absoluto, el que lo suministraba todo y la gente solo dependía de ti, comienzan a llegar al oído popular otras voces y cualquier cosa puede suceder.

Ese temor existe en la cúpula militar. Temor justificado en el hecho de que el grueso de los medicamentos que consumen los enfermos cubanos no provienen de la red de farmacias estatales, sino del mercado negro.

Gracias al mercado informal hoy mueren menos personas en la Isla. Claro está, para aquellos ciudadanos que pueden pagar los fármacos. Al resto, sólo les queda morir, en un país que se vende al planeta como el oasis universal de la salud pública.

Actualmente, como se informó en el recién finalizado Periodo Ordinario de Sesiones del Parlamento cubano y publica el medio oficialista Tribuna de La Habana, existen 251 medicamentos en falta, tanto los fabricados nacionalmente como los importados, lo que representa el 40 % del cuadro básico.

Añade Tribuna: “En la reciente cita parlamentaria, el doctor Eduardo Martínez Díaz, presidente del grupo empresarial BioCubaFarma, reiteró como causa principal del desabastecimiento la no disponibilidad de las materias primas y materiales necesarios para la producción”.

Como se observa, el cuadro pinta oscuro y creciendo. Pero, dónde están los brazos cruzados en este asunto de vida o muerte. Están en la terquedad de los que mandan en Cuba, que no proveen y tampoco dejan que el sector particular de modo legal asuma la tarea.

La pregunta lógica que se hacen las personas dentro y fuera de Cuba es muy sencilla: ¿Cuántos cubanos tendrán que morir para que el régimen autorice las farmacias privadas?

 

Publicado originalmente en la edición 232 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, Amanecer Habanero.

 

 

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Recuerdos de una madre que perdió su familia por la migración ilegal
Mar 3, 2024

Manuela López Rodríguez, una anciana que reside actualmente en el barrio de Dobarganes, nunca olvidará el 12 de febrero de 2020, fue el último día en que vio a sus dos hijos y a su hermano más pequeño.

La señora le contó a nuestro medio, que luego de almorzar los cuatro juntos en el portal trasero de su casa, como era costumbre familiar, los jóvenes le dijeron que iban a realizar un trabajo fuera de la provincia junto con su tío y que a lo mejor demorarían dos o tres días en esa gestión, lamentablemente nunca regresaron a casa.

Unos días después conoció la noticia por boca de unos vecinos del barrio, sus parientes se encontraban desaparecidos junto a otros cuatro jóvenes de la comunidad que partieron de noche en un pequeño bote de madera hacia Estados Unidos.

"Yo sabía que querían irse del país, incluso que mi hermano menor estaba en esos asuntos con ellos, lo que nunca supe que saldrían en un bote y de noche. Aunque soy una persona de 72 años de edad y de muy pocos estudios siempre he sido objetiva, por lo que si me lo hubieran dicho no se los habría permitido”, aseguró con lágrimas en sus ojos.

La señora López Rodríguez aseguró que desde la desaparición de sus hijos Anniel y Lorenzo, de 23 y 25 años respectivamente, y de su hermano Rodrigo de 45, nadie del gobierno cubano ha venido a interesarse por ellos y brindarle algún tipo de ayuda o apoyo.

“Mis hijos vivían aquí conmigo y mi hermano en la casa que está al lado de la mía, los tres trabajaban como animales en una empresa de la construcción del gobierno donde le pagaban una miseria. Al no ver oportunidades de mejoría decidieron irse en busca de un futuro mejor. Por desgracia no tenían dinero ni un familiar en el extranjero que los ayudara a salir legalmente”, lamentó.

También dijo que una semana después de la salida, algunas personas de su barrio comenzaron a comentar que habían llegado, que estaban en unos cayos de la Florida y que uno de ellos había llamado por teléfono a un familiar.

“Ya perdí todas las esperanzas y sé que mis seres queridos perdieron la vida tratando de salir de este infierno. Sólo quisiera que Dios me de fuerzas y que antes de morir todos puedan ver juzgados y presos a los dirigentes que han provocado tanto dolor a las familias que han perdido a uno de los suyos y sobre todo a las madres que han visto partir a sus hijos”, refirió.

Publicado originalmente en la edición 112  del medio de comunicación comunitario del ICLEP,  Páginas Villareñas.

 

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Sin consenso político es imposible el cambio
Mar 2, 2024

Uno de los temas más recurrentes por estos días en Cuba y el exilio es el del cambio o la transición democrática, pero no puede haber una transición en Cuba sin consenso. El consenso político implica acuerdos en torno a bienes políticos, es decir, acuerdos sobre aquellos bienes que hacen posible la convivencia democrática en una sociedad plural.

En política los no pretenden la uniformidad de ideas e intereses sino sólo la aceptación de ciertos procedimientos y valores que hagan posible una convivencia social pacífica y justa.

El fracaso del modelo político cubano, y el colapso del pacto social, que llegará a su punto en los años 80, hace hoy necesario el tránsito a la democracia real y para ello se requiere del consenso político.

Pero este consenso no es un proceso fortuito o al azar, requiere de diálogo y negociaciones, escuchar, ser escuchado y ceder en lo que hay que ceder, supone como premisa la aceptación de la pluralidad y diversidad de opiniones y posiciones políticas, premisas que el régimen cubano no acepta.

Pensar en el consenso en Cuba, es complicado. La crisis económica y de gobernabilidad, unida a la ausencia de las más elementales garantías democráticas hacen difícil el acercamiento entre los actores de la sociedad civil cubana y el régimen. A esto se suma la represión política y el extremismo.

El régimen cubano hoy se opone a cualquier intento de acercamiento con las fuerzas políticasde la oposición, tanto dentro como fuera de la isla, porque comprende que es el fin de su política hostil. La necesidad del consenso en Cuba, exige la inclusión de todos los cubanos, no dejando a nadie fuera.

Es una forma de tomar decisiones y que todos participen en la vida nacional, pero el régimen cubano se ha encargado de dividir y fragmentar a su pueblo.

La vieja política populista ha llevado al cubano a formar parte de la llamada sociedad de masas, donde la voz individual ha sido mutilada y donde controlar es tarea fácil. Esta conocida estrategia pretende dar la idea de una sociedad donde todo funciona bien y donde la diversidad y la disidencia no existen.

No obstante a lo compleja que pueda ser la realidad cubana hoy, cuando hablamos de consenso, no se puede desistir, es una necesidad y punto de partida para un cambio radical y democrático que haga realidad la premisa martiana: La patria es de todos.

 

Publicado originalmente en la edición 174 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano

 

 

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Se encoge como acordeón hospital artemiseño
Feb 28, 2024

De los asuntos que a diario llegan de Cuba, de esas informaciones que animan el contagio intelectual por indagar más sobre el tema, se nutre lo insólito de una isla en dictadura. En esta ocasión, un hospital que por días se pone más chiquito.

Se trata del Hospital Provincial Ciro Redondo. ¡Provincial!, nada menos que la principal institución sanitaria de toda una región; en este caso, Artemisa, donde se supone lo mejor entre lo peor en cuanto atención médica en este territorio.

El Ciro Redondo atraviesa por un proceso creciente de reducción de locales destinados a las prestaciones a la comunidad, como consecuencia de las filtraciones desde la cubierta. Pero, una de las señales significativas de este fenómeno decadente no radica en el tiempo en que poco a poco los artemiseños se vienen quedando sin hospital, sino la impunidad en que se da el suceso. Nadie, ningún dirigente, le pone el cascabel al gato a dicha situación: se destruye y ya.

La solución que ha encontrado el régimen se resume en aceptar el proceso de descomposición: cerrar los locales, que se acumulan en la medida de los meses. Hoy, en Artemisa, respecto a este tema, no se aprecian señales que indiquen tomar el toro por los cuernos y de una vez por todas ocuparse del asunto. De nuevo, las autoridades acuden a la manida justificación de la falta de recursos.

Mientras el régimen barre bajo las justificaciones su inoperancia clásica, los locales fuera de servicio por filtraciones continúan acosando a las prestaciones de dicha institución sanitaria. Incluso, se sabe de las consultas jimaguas o gemelas; donde en un mismo local se hace necesario brindar atención especializada de temas diferentes.

Esto es, dos especialistas con sus respectivos pacientes deben compartir el mismo local; uno en un costado y, el otro galeno, en el otro extremo.

Artemiseños, esto es más de los mismo de un mal gobierno que se mantiene por décadas sin encontrar el camino que enrumbe hacia la lógica la buena conducción de la Isla. Mostrar luces sobre este asunto sólo corresponde a las denuncias ciudadanas; pues mientras el Hospital Provincial Ciro Redondo como las ecuaciones matemáticas tiende a cero, los logros de la atención sanitaria en el noticiero de la televisión abruman.

Y como en Cuba desviar un grano de cemento de la construcción de hoteles constituye pecado capital o traición a la patria, llegará un momento en que de tantas filtraciones ya no podrá encogerse más el Ciro Redondo: desaparecerá.

 

Publicado originalmente en la edición 210 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Majadero de Artemisa

 

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Los misterios de la profanación de tumbas en el cementerio artemiseño
Feb 28, 2024

Después del siglo XVII quedó claro en el planeta, según la historia del conocimiento humano, que nada ocurre si algo no lo provoca. La generación espontánea de sucesos es más cosa del proceder humano que del más allá; y esto sucede con el camposanto de la ciudad.

Pese a estos saberes, y a estas alturas del campeonato, la profanación de tumbas en el cementerio artemiseño contempla un halo de habladurías populares, que en no pocas ocasiones erizan los pelos del ciudadano más crédulo de la comarca. Los muertos deudores en vida, almas en pena que vagan sin descanso por el inframundo, cuyos huesos desaparecen de los sepulcros locales, es sólo un mito.

Una mala ficción que al régimen le ajusta para solapar su habitual incompetencia. Este oscurantismo fue puesto a prueba en la mesa de los lectores a raíz de la denuncia ciudadana publicada en la edición anterior: guardias de seguridad de reciente incorporación a los cuidados del cementerio pedían un mínimo de condiciones para el buen desempeño de su labor.

¿Si usted no cuida algo cómo ese algo se puede conservar? Es fácil el teorema: los restos humanos desaparecen del camposanto porque es difícil estabilizar el cuerpo de celadores, debido a las pésimas condiciones de trabajo.

En otras palabras, la necrópolis artemiseña ha estado al garete durante mucho tiempo; y en periodos de crisis, como la que sufre la Isla, proliferan las prácticas de sanitaria que incluyen restos humanos, con énfasis en los huesos de la cabeza.

Pero, a qué se refería en concreto la petición de los guardias de seguridad. Reclamaban cosas elementales como algo de luz en predios del camposanto, totalmente a oscuras, y una garita para protegerse de la intemperie cuando no se está de recorrido.

Apenas unos días de labor y estos héroes locales, que se habían saltado el temor presente en la ciudad sobre el origen de las desapariciones, debieron soportar lloviznas, viento y sereno. ¿Quién quiere trabajar bajo estas condiciones? Por tanto, el halo de misterio que envuelve a las profanaciones de tumbas en el cementerio local nada tienen de misterio, pues nada ocurre si algo no lo provoca. En este caso, el abandono del régimen.

 

Publicado originalmente en la edición 210 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Majadero de Artemisa

 

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Ponerse en el lugar del pueblo, una posición que pocos aceptan
Feb 25, 2024

Hace unos pocos días me encontraba comprando algunos productos en una de las popularmente conocidas como carretillas, justo en el momento en que estaban contabilizando la mercancía del día anterior y la nueva de esa mañana, cuando de repente apareció un inspector estatal en el lugar.

El hombre, portafolio en mano y dispuesto a realizar la labor para la que fue entrenado por la dictadura, comenzó enseguida a preguntarle a la vendedora por todos los productos que se encontraban en el puesto, la procedencia, los papeles y hasta los precios que de hecho estaban visibles en una tablilla, justo delante de donde se encontraba parado este señor.

Al darse cuenta de que estaba comprando, claro, porque era yo conocida de la dependienta, le cuestionó el porqué de mi compra si aún estaban abriendo, esta intentó explicarle todo, pero el hombre sólo pensaba en qué cuantía de multa imponerle porque estaba vendiendo a una persona antes de terminar el cuadre de la mercancía.

Yo me pregunto, ¿acaso estos inspectores no son cubanos? ¿Acaso no pasan por nuestras mismas miserias diarias? Es doloroso ver cómo estos funcionarios, en su mayoría corruptos, apelan a su poder para intimidar al pequeño comerciante, al emprendedor que día a día tiene que guerrear para ganarse la vida y mantener a su familia, mientras la dictadura hace y deshace a sus anchas. ¿Por qué estas personas no van a las tiendas en MLC?

Ahí es donde hay que poner el ojo, en un establecimiento donde los cubanos de a pie no pueden comprar, donde los precios suben, vuelven a subir y nadie dice nada, nadie hace nada. Al pequeño comerciante sí lo asfixian por subirle un peso a cualquier producto que de hecho ya compran caro, porque el campesino que los produce tiene que sacar su ganancia, pues el régimen no les facilita nada para garantizar las cosechas en el campo.

Justo en ese momento yo me pregunté, ¿quién ve con los ojos del pueblo? Nos matan, nos machacan y no oprimen mientras la dictadura tiene los precios más altos y en monedas a las que no se puede acceder con el salario promedio de un trabajador estatal, eso, eso no lo ve nadie o simplemente no lo quieren ver.

 

Publicado originalmente en la edición 163 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, Cimarrón de Mayabeque