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Opinión
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Hacia un cambio urgente: repensar el futuro de Cuba
Mar 17, 2026

Vivir del pasado nos lleva al conformismo, a aceptar todo como si fuera la única opción y creer que ya todo está hecho y dicho. Vivir el presente recordando a cada paso el pasado nos priva de pensar y luchar por el futuro. No se puede vivir toda una vida de los recuerdos, se hace necesario forjar nuevos sueños y metas, buscar nuevos horizontes que permitan dignificar la vida.

Hay hombres que viven del pasado porque fue su tiempo y otros que viven el presente porque no se atreven a luchar por el futuro, pero hay muchos que quieren un futuro mejor y tienen derecho a ello, aquí están los que no nacieron hace más de 60 años, sino los que nacieron después, y que merecen vivir como seres humanos.

Existe una vieja frase que dice que todo tiempo futuro tiene que ser mejor. Millones de cubanos hoy anhelan este tiempo. Décadas de promesas e incertidumbre, de carencias, han marcado sus vidas, a la espera de una mejoría que cada día está más lejana, porque "no se le puede pedir peras al olmo, como algunos dicen". Durante más de 60 años, la vida del cubano ha seguido un círculo vicioso, en el que constantemente se retorna al mismo punto, como si todo acabara sin avanzar.

En los años 70 llegaron las carencias; en los 80 se alcanzó cierta estabilidad al depender del campo socialista; en los 90, con el período especial, retornaron las necesidades; luego hubo una aparente estabilidad y, finalmente, hasta el presente, las carencias se han vuelto crónicas.

La pregunta que golpea a todos los cubanos es inevitable: ¿Dónde están los beneficios del socialismo, ese sistema que se nos presentó como bueno, justo y equitativo? Nadie se engañe: si somos iguales, no lo somos por lo que tenemos, sino por lo que nos falta. Somos iguales en la pobreza, bajo la supervisión de un Estado que asegura que así sea la supuesta equidad. Para que el futuro de Cuba sea diferente, el cambio se hace hoy más necesario que nunca.

Ese cambio debe ofrecer a todos la posibilidad de emprender, vivir con dignidad gracias a un salario justo, ser respetados y hacer valer sus derechos. Para alcanzar ese ideal, el antiguo sistema burocrático, que concentra privilegios en unos pocos mientras priva a la mayoría, debe dar paso a un modelo que garantice la verdadera democracia: una democracia que haga al individuo actor de su país y de su tiempo, que abra las puertas a los emprendedores y que promueva la libertad del mercado, la única vía para ofrecer lo que el pueblo realmente necesita.

No se trata de imponer ideas por la fuerza, pues la experiencia demuestra que las ideas surgen del vivir y del experimentar del individuo. Imponer ideologías es el mayor absurdo en política; las ideas no llevan el pan a la mesa ni la leche a los hijos: solo el trabajo digno y suficiente lo hace.

El futuro de Cuba tiene que ser diferente, y en ello debemos pensar y actuar. Ya no es solo una opción ni una necesidad: es una urgencia que requiere, como decía el Apóstol de la independencia, el concurso de todos los buenos cubanos: “una república con todos y para el bien de todos”.

Publicado originalmente en la edición 220 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.

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El régimen cubano sin México y Venezuela
Mar 6, 2026

El Gobierno cubano se sostuvo en las últimas décadas gracias al apoyo del régimen chavista de Venezuela. Ante la crisis de su principal aliado en el continente, México, gobernado por el partido MORENA, se convirtió en una segunda opción para obtener el petróleo necesario y mantener en marcha la maltrecha económica de la isla.

Petróleo por médicos, por asesoría militar o por lo que fuera necesario, lo importante era abastecerse. Pero la caída de Nicolás Maduro ha planteado un nuevo escenario, Delcy Rodríguez parece dispuesta a mantener buenas relaciones con Estados Unidos. Esto representa un duro golpe para el Gobierno cubano que prefiere mantener su discurso confrontacional.

Por su parte, la administración Trump ha anunciado la imposición de aranceles a cualquier país que venda petróleo a Cuba. Una medida que en México se hizo sentir al momento; la presidenta Claudia Sheinbaum, que en un primer momento defendió los envíos de crudo de su país a Cuba, tuvo que frenarse y hoy no está claro si esos envíos se mantendrán.

Lo cierto es que es difícil, con aranceles o no. La estatal petrolera mexicana Pemex disminuyó su producción de crudo por segundo año consecutivo. En el 2025 la producción decayó un 7,1%, según el periódico El Financiero, lo que hace imposible mantener el ritmo de estos envíos. De acuerdo con un estudio de LatinUs, desde que Sheinbaum asumió la presidencia los envíos de petróleo a Cuba se multiplicaron y llegaron a alcanzar cifras escandalosas. Claro, es válido aclarar que en la economía cubana eso apenas impactó, al interior de la isla todo siguió peor.

¿Qué opciones tendría el Gobierno cubano para mantenerse a flote y evitar el colapso total de la economía? Rusia y China podría ser dos opciones, sin embargo la primera está envuelta en un conflicto bélico que le roba no pocas energías. Mientras que China, aunque ha prometido ayudar a las autoridades cubanas y lo hace, no se ha pronunciado sobre el tema del preciado combustible, al menos hasta el momento. Irán tampoco está en condiciones de apoyar a Cuba en este sentido, ahora mismo ese país persa atraviesa una de sus peores crisis y parece estar a las puertas de otro conflicto bélico.

Esto sin tomar en cuenta las distancias, pues México y Venezuela están, como se dice en buen cubano, al doblar de la esquina. Por otra parte, la imposición de aranceles a quienes suministren petróleo a Cuba puede cerrarle al Gobierno las pocas puertas que le quedan abiertas en ese sentido. Tal es así, que la apuesta es que la empresa CUPET aumente su producción petrolera, pero esta opción apenas ha rendido frutos en los últimos años. En fin, que todo parece indicar que la ya desastrosa situación económica en la isla está a punto del colapso total, y solo la salvaría un milagro.

Publicado originalmente en la edición 254 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Majadero de Artemisa

 

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El genocidio ruso en Ucrania que no cesa
Mar 5, 2026

Los ataques rusos contra Ucrania durante este invierno han tenido entre sus principales objetivos dejar sin servicio eléctrico a la población ucraniana. Centrales eléctricas y subestaciones de generación de energía han sido blanco de los bombardeos del ejército ruso, aún en medio de las conversaciones llevadas a cabo en Abu Dhabi.

El resultado: millones de hogares ucranianos sin servicio eléctrico en un momento en el que las temperaturas en esa nación son de hasta -23 grados Celsius. Evidentemente, llevar a cabo ataques de ese tipo ha provocado graves daños al pueblo ucraniano. Millones de personas han quedado sin calefacción y sin energía para la cocción de alimentos, lo que agrava la crisis humanitaria en esa nación, que desde el 2022 es víctima de la invasión rusa.

La población ucraniana resiste bajo esas crudas condiciones con el apoyo de sus líderes que han denunciado la situación en los foros internacionales. Y con el respaldo de buena parte de la comunidad internacional que ha condenado el actuar del ejército y el Gobierno ruso. La desfachatez rusa ha llegado el extremo de lanzar estos ataques mientras se llevaban a cabo las conversaciones de paz en Abu Dhabi, con la participación de representantes rusos, ucranianos y estadounidenses.

Este accionar demuestra que el gobierno de Vladimir Putin no respeta pacto alguno y está dispuesto a pasar por encima de lo que sea con tal de cumplir sus objetivos. Recordemos la crisis generada por los bombardeos rusos a la central nuclear de Zaporzhia o la masacre de Bucha, dos hechos que han marcado este conflicto bélico.

¿Qué habría pasado si hubiese ocurrido un desastre nuclear? ¿Cuántos ucranianos habrían muerto? Respecto a lo que sucede hoy. ¿Cuántos niños, cuántas embarazadas, cuántos ancianos viven en los hogares ucranianos que hoy permanecen sin corriente debido a los ataque rusos contra el sistema eléctrico de esa nación? Que ya suman 217 desde que comenzó el año. Millones, sin embargo, el Gobierno ruso no duda en dar la orden de ataque y dejar a esas personas desprotegidas y expuestas morir a causa de las bajas temperaturas, amén de las víctimas directas de los bombardeos.

La situación humanitaria provocada por la invasión rusa a Ucrania ha sido objeto de debate más de una vez en la Organización de Naciones Unidas, pero ni siquiera el rechazo internacional ha logrado ponerle fin. Innumerables familias desplazadas, niños huérfanos o con sus padres encarcelados injustamente se cuentan también entre las víctimas de esta guerra en la que el ejército y el Gobierno ruso han cometido no pocas atrocidades.

Recientemente, un diario español denunció los abusos que sufren las mujeres ucranianas en las cárceles rusas, en las que muchas de ellas son sometidas a torturas. La barbarie también llega hasta el territorio ruso donde recientemente un menor de apenas 14 años fue condenado a siete años de prisión por supuestamente intentar volar un centro de reclutamiento.

Condena que fue impuesta bajo una ley aprobada por el mismo Vladimir Putin que permite juzgar a menores de edad por delitos de terrorismo. De momento, Rusia ha asegurado que continuará con los ataques contra el territorio ucraniano aún en medio de los diálogos de paz, por lo que la situación del pueblo ucraniano debe agravarse, mientras el genocidio sigue impune.

Publicado originalmente en la edición 254 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Majadero de Artemisa

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Los cubanos están cansados del discurso oficial
Mar 1, 2026

Existe una máxima popular que advierte que se puede engañar a un pueblo durante un tiempo, pero no toda la vida. Durante más de 60 años, la sociedad cubana ha sido destinataria de promesas postergadas y de un discurso oficial que apela a una prosperidad que nunca se materializa.

Para las generaciones de mayor edad —aquellos que, como se dice en buen cubano, ya peinan canas— la historia reciente no ha conocido bonanzas reales. Por el contrario, la realidad nacional se percibe como un ciclo vicioso de crisis recurrentes. En enero de 1959, el actual sistema llegó al poder bajo la promesa de garantizar agua, caminos, escuelas y la solución definitiva a los males sociales del país. En aquel entonces, un sector mayoritario de la población, carente de recursos, abrazó con esperanza un discurso que se presentaba como mesiánico; una estrategia política eficaz que aprovechó la precariedad para cimentar su apoyo inicial.

Sin embargo, la realidad no tardó en confrontar las supuestas bondades del sistema. Muy pronto, la naturaleza del modelo político comenzó a mostrar su incapacidad para cumplir con las expectativas creadas, dejando al descubierto una gestión ineficiente frente a los anhelos de millones de ciudadanos.

La década de los 70 marcó un punto de inflexión con el fracaso de la “Zafra de los Diez Millones”, evento que arrastró consigo inflación y escasez. Los cubanos se vieron sumergidos en un período de severas restricciones y necesidades básicas insatisfechas. Fue en este escenario donde la eficacia política del socialismo comenzó a desmoronarse ante la mirada pública, revelándose incapaz de garantizar una existencia digna. Ante el cuestionamiento y la pérdida de legitimidad, el sistema optó por el uso de la censura y el encarcelamiento como sus principales mecanismos de respuesta.

Después de una bonanza temporal —si es que así pudiera llamarse a la dependencia total del llamado campo socialista— llegó el “Período Especial”, varios años de sufrimiento, desesperanza y hambre, en los que se le pedía al pueblo resistir en nombre de valores y principios políticos en los que ya muchos no creían. Pero la historia trágica de la isla no se detuvo y, tras una década de vivir como dependientes de otros estados, llegamos a la cruda realidad que hoy vivimos, donde la esperanza parece haberse marchado de la isla junto a quienes han emigrado.

En este contexto, marcado por denuncias de violaciones de derechos humanos y represión, el régimen cubano continúa prometiendo mejoras y apelando a consignas como la “resistencia creativa”, acompañadas de justificaciones políticas y económicas para mantenerse en el poder. Sin embargo, para muchos ciudadanos, tales argumentos resultan cada vez menos creíbles y se perciben como retórica destinada a preservar privilegios de una minoría en detrimento de la mayoría.

Si bien es cierto que los tiempos son difíciles y que el cubano parece estar despertando de un largo letargo político, algo ha surgido de esta dura realidad: una mayor disposición a pensar de manera crítica, a evaluar y cuestionar el discurso oficial y a reflexionar sobre la necesidad de cambios profundos. Porque, al final, las personas piensan y actúan de acuerdo con las condiciones en que viven, y esa realidad cotidiana termina imponiéndose sobre cualquier narrativa.

Publicado originalmente en la edición 219 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.

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Verdades a flote, marchas y represión del régimen
Feb 19, 2026

La operación especial llevada a cabo el 3 de enero por fuerzas estadounidenses en Venezuela, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, ha sacado a la luz informaciones controvertidas y tensiones geopolíticas. Ese día, en un operativo militar de gran escala planificado durante meses, tropas de élite de Estados Unidos atacaron instalaciones clave en Caracas y lograron aprehender al líder venezolano, trasladándolo posteriormente a Nueva York para enfrentar cargos federales presentados por el gobierno estadounidense.

En medio de este contexto, se ha comentado repetidamente la presencia de tropas cubanas en Venezuela: según versiones oficiales de La Habana y Caracas, 32 efectivos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior cubanos habrían sido dados de baja ese mismo día, aunque diferentes medios hablan de cifras superiores sin confirmación independiente.

Desde otros países de América también han llegado críticas y reacciones para el régimen cubano y sus aliados. El presidente chileno Gabriel Boric declaró en una entrevista que “Cuba es una dictadura” y afirmó que “Fidel Castro fue un dictador”, lo cual generó ataques desde sectores de izquierda que apoyan al chavismo, al sandinismo y otros gobiernos autoritarios, así como la respuesta del canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, quien calificó a Boric de oportunista político y lo acusó de favorecer a la extrema derecha.

Además, han salido a la luz otros hechos que parecen complicar aún más la posición internacional de Cuba: Ucrania publicó un listado actualizado de cubanos caídos en el conflicto armado con Rusia, y en Lituania tres cubanos fueron vinculados a una célula que planeó actos terroristas supuestamente alineados con intereses de inteligencia militar rusa. También en Perú, el embajador cubano debió abandonar su misión tras ser vinculado con actividades de extrema izquierda. Esto ha sido interpretado por algunos analistas como parte de la influencia que el Gobierno cubano sigue intentando ejercer en la geopolítica mundial, incluso a través de mecanismos militares o políticos.

Sobre el caso de los 32 militares cubanos supuestamente muertos en Venezuela, el gobierno cubano se limitó a afirmar que estaban cumpliendo con acuerdos bilaterales de colaboración. El día de su funeral se decretó duelo nacional en Cuba, se rindieron honores y se organizaron marchas oficialistas, incluso con declaraciones de “estado de guerra” en medio de apagones, inflación, crisis de transporte y otros problemas internos que enfrenta la isla.

Este escenario encierra matices de confrontación regional: por un lado, Estados Unidos ha intensificado medidas contra Venezuela y sus aliados, incluyendo sanciones petroleras y acciones militares estratégicas; por otro, gobiernos como el de México han llamado a respetar el derecho internacional y han cuestionado la intervención. La crisis política, social y militar alrededor de estos hechos refleja tensiones profundas entre potencias, Estados aliados y gobiernos en el poder, que en ocasiones se traducen en represión interna, cortes de internet, desapariciones forzadas, arrestos y condenas de cárcel a manifestantes, siguiendo un patrón autoritario que, para muchos críticos, evidencia la resistencia de élites que se aferran al poder cueste lo que cueste.

 

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Romper el silencio y el miedo en las calles de Irán
Feb 16, 2026

 

Las protestas desatadas en Irán el pasado 28 de diciembre fueron reprimidas brutalmente por el régimen del ayatola Ali Jamenei. Aunque el Gobierno impuso un apagón digital para impedir que se conociera la verdad, los medios de prensa occidentales lograron romper el cerco informativo y reportar al mundo lo que ocurría; sin embargo, las cifras de manifestantes muertos resultan contradictorias y se estima que superan los cuatro mil.

A pesar de los esfuerzos del régimen por silenciar los hechos, los iraníes salieron a las calles para expresar su descontento contra el gobierno. En un país donde la ley islámica obliga a las mujeres a llevar el rostro cubierto, muchas se quitaron la burka como señal de protesta. También se hizo viral la imagen de una joven encendiendo un cigarro con una foto de Jamenei en llamas, aunque posteriormente se supo que no residía en el país persa.

La maquinaria gubernamental, junto con la de sus aliados, recurrió a una estrategia conocida para ocultar las verdaderas demandas de los manifestantes. Medios como Hispan TV, Telesur y Rusia Today intentaron presentar las protestas como simples expresiones de descontento económico y, en un inicio, hablaron de pequeños grupos aislados. Cuando ya no fue posible negar la magnitud de las movilizaciones, reconocieron que eran miles, aunque evitando admitir el debilitamiento del liderazgo de Jamenei.

Posteriormente, Jamenei llamó al diálogo, afirmando que el descontento era legítimo pero que estaba siendo tergiversado por actores externos. Señaló a grupos violentos provenientes del extranjero y a supuestos agentes del Mossad israelí como responsables de avivar las protestas. Al mismo tiempo, se difundieron imágenes de masivas manifestaciones en favor del régimen, velorios multitudinarios y discursos encendidos contra los “traidores” a la patria.

Como ha ocurrido en otras ocasiones, Irán recurrió también a un discurso belicista, aumentando la tensión con Israel y generando preocupación internacional ante la posibilidad de un nuevo conflicto armado. Estados Unidos, por su parte, puso en alerta su maquinaria militar y la administración Trump envió tropas a la región.

En medio de este escenario, el régimen iraní atraviesa una profunda crisis. Muchos consideran que podría estar acercándose el fin de este y de otros gobiernos autoritarios, algo que, según sus críticos, sus pueblos necesitan.

Publicado originalmente en la edición 253 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Majadero de Artemisa

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El fracaso del socialismo es el resultado de su propia naturaleza
Feb 15, 2026

Durante décadas, el régimen cubano ha utilizado el bloqueo económico como la justificación perfecta para encubrir su fracaso, una explicación absurda, pues si ha fracasado es por su propia naturaleza y por los errores acumulados a lo largo del tiempo. Culpar a otros de los errores propios siempre ha sido una excusa eficaz para evadir responsabilidades, tanto a nivel personal como en el ámbito político.

Uno de los primeros y más graves errores cometidos por el sistema político cubano fue la eliminación de la propiedad privada, al arrebatar a sus dueños legítimos sus bienes. Este proceso, desarrollado a través de la llamada nacionalización y la expropiación forzosa sin indemnización, aniquiló el derecho a la propiedad y puso fin al capital privado. Así se inició un modelo sin empresarios ni emprendedores, en el que un aparato burocrático fue asumiendo progresivamente el control del país, alejado de los procesos productivos reales.

Estos burócratas, concebidos —al menos en teoría— para resolver los problemas, no han logrado hacerlo. Y no resulta extraño: desde el momento en que los problemas se solucionan, la burocracia pierde su razón de ser. De ahí que, en buena medida, aún sobreviva. La Revolución de 1959 no resolvió las deficiencias estructurales de la economía cubana; por el contrario, el creciente control del Estado sobre los procesos económicos terminó por aniquilar, estancar y frustrar cualquier intento de desarrollo sostenible, debido al uso ineficiente e irracional de los recursos.

La experiencia demuestra que el político rara vez es un buen economista. Aunque política y economía mantienen vínculos evidentes, ambas se rigen por lógicas distintas. Cuando el poder y el control económico quedan concentrados en manos de la clase política, el resultado suele ser un error de consecuencias graves, ya que quienes ejercen el poder difícilmente realizan análisis objetivos y ajustados a la realidad de los procesos productivos.

Basta observar cómo el régimen cubano dedica buena parte de su tiempo a reuniones internas, evaluando supuestos aciertos y desaciertos en materia económica y formulando propuestas que, en la práctica, han derivado en reiterados fracasos. La razón es clara: en las economías capitalistas, los procesos productivos están liderados por empresarios; en el socialismo cubano, por burócratas sin formación ni experiencia real en la gestión económica.

Cuando el Estado centraliza y dirige todo, como un hombre orquesta, ningún proceso funciona. El empresario produce para el mercado con el fin de satisfacer necesidades y, a través de ese proceso, se establecen los precios y se posibilita el cálculo económico. El socialismo, por su parte, apelando a la justicia social, pretende organizar la sociedad y los procesos desde arriba mediante la planificación, pero fracasa al limitar el mercado e impedir el cálculo económico, elemento indispensable para una planificación eficaz y un uso racional de los recursos.

La naturaleza del socialismo lo conduce también al fracaso en el terreno político. El establecimiento de un control totalitario del poder por parte del Estado mutila los derechos y garantías de los ciudadanos, diluyendo la individualidad en una masa homogénea y gobernable, carente de criterio propio. Esta estrategia puede sostenerse durante un tiempo, pero cuando el contexto económico se deteriora, esa misma masa comienza a cuestionar su condición y la legitimidad del poder político.

El intento de politizar todos los procesos constituye un error de consecuencias fatales. Aunque la política es, en buena medida, expresión de la economía, resulta imposible reducir los procesos económicos a simples decisiones políticas sin provocar un fracaso sistemático. La experiencia histórica ofrece abundantes ejemplos de ello.

En síntesis, el socialismo ha demostrado ser un error intelectual que no logra funcionar en la práctica social, al subordinar la lógica económica a esquemas ideológicos que ignoran la realidad productiva y las dinámicas del mercado.

Publicado originalmente en la edición 218 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.


 

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La administración Trump pone en jaque a la izquierda
Feb 4, 2026

La izquierda se estremece ante las embestidas de la administración Trump. La operación especial llevada a cabo por las fuerzas estadounidenses en Venezuela el pasado 3 de enero dejó en claro que este gobierno estadounidense no está dispuesto a ceder en el juego de poder; más bien está dispuesto a avanzar y sacar del medio a sus adversarios. Tal es así que Maduro hoy está tras las rejas y los remanentes del gobierno chavista reciben una delegación del Departamento de Estado y liberan presos políticos.

Pero este no es el principio de la historia y el final parece estar bien lejos. Ya el presidente Donald Trump había dado su apoyo al hoy presidente electo de Honduras, Nasry Asfura, lo que ha evitado que continúe en el poder el izquierdista partido Libertad y Refundación de Manuel Zelaya. Un primer triunfo logrado en las urnas; del segundo ya sabemos: una operación especial nocturna que dejó en ridículo incluso a las tropas cubanas en Venezuela.

A la captura de Maduro siguió un duro mensaje al presidente colombiano Gustavo Petro, quien, a pesar de su amenaza de poner en pie de guerra al ejército, se llamó a capítulo y terminó dialogando con el mandatario estadounidense vía telefónica durante más de una hora. Poco tiempo después, Trump anunciaba que comenzaría a atacar a los cárteles mexicanos de la droga, una decisión que desaprueba la presidenta Claudia Sheinbaum, a pesar de que varios de estos grupos criminales aparecen en la lista de organizaciones terroristas del gobierno estadounidense.

Cuba no escapa a esta ofensiva. La administración Trump ha enviado fuertes mensajes al gobierno de la isla. En el último, el secretario de Estado Marco Rubio aseguró que La Habana, de continuar con su dictadura fallida, enfrentaría el colapso económico y social, mientras que el explosivo mandatario estadounidense llegó a decir que la solución para Cuba era “entrar y destrozar el lugar”.

Pero no solo en Latinoamérica se sienten los efectos de Trump y su equipo. En Irán, el gobierno del ayatolá Alí Jamenei enfrenta fuertes protestas que lo tienen contra la pared, mientras miles de manifestantes toman las calles del país persa.

En tanto, Rusia ve cómo le son incautados barcos petroleros y China ve afectados sus intereses en América Latina ante estas embestidas.

En resumen, la administración Trump parece haber decidido lanzar una ofensiva con todas las de la ley y ni siquiera los más poderosos han podido reaccionar. De momento falta ver el resultado de estas acciones que tienen al mundo en vilo, incluso a Europa, que espera ver si Trump persiste en sus intenciones de hacerse con Groenlandia, mientras el mandatario asegura que se hará con la isla por las buenas o por las malas.

Publicado originalmente en la edición 251 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Majadero de Artemisa

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