Foto tomada de Cibercuba
Por el periodista ciudadano Leinier Álvarez García
Jan 1, 2026 | 10:00 AM
Después de la última desconexión del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), el déficit en la generación de energía se ha incrementado en Cuba, lo que ha provocado que los apagones arrecien de manera inevitable. Aun así, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, anunció nuevamente, durante una entrevista concedida a Granma, una posible mejora en la generación de energía eléctrica en el país para el próximo año.
¿Pero cómo creer que eso va a suceder? En primer lugar, ya van varios días en los que el déficit de generación supera los 2 000 megawatts. A esto se suma que diariamente la Unión Eléctrica informa sobre roturas y salidas de servicio de unidades en las diferentes termoeléctricas del país, con dos o tres fallos de este tipo cada día.
Los tan promocionados parques solares y las energías renovables están lejos de cumplir un papel relevante en el país, sobre todo considerando que los primeros no acumulan energía y solo aportan al SEN durante el día. Sin embargo, el jefe de esa cartera afirma que ambas jugarán un papel importante en la recuperación del SEN en 2026.
Ante la ineptitud del Gobierno cubano, recuperar la capacidad de generación eléctrica se ha convertido en una misión internacional. China, Vietnam, Rusia, México y Qatar —este último con un apoyo de 4,5 millones de dólares destinados a tres provincias— se han sumado a la tarea. Pero los millones de dólares y los barcos de petróleo enviados por estas naciones parecen desaparecer en la nada, mientras la población sigue sin electricidad, en ocasiones durante casi 24 horas al día.
Hay que reconocer que la cantidad de vehículos eléctricos que circulan en el país ha incrementado la demanda, pero esto no es más que otra pifia gubernamental por no prever que con el aumento de este tipo de transporte la demanda energética se dispararía. Para eso, el Estado y las Fuerzas Armadas Revolucionarias han encontrado ya una solución, risible pero solución al fin: una electrosolinera en Sancti Spíritus, en la que se puede cargar un vehículo que solo brinda servicio a los pocos microbuses fabricados en esa provincia para “mejorar” el transporte urbano. En fin, la luz está lejos de verse.
Lo prioritario es prioritario, mientras los policlínicos y otros centros de salud se quedan a oscuras, la población queda incomunicada por la falta de baterías en las antenas repetidoras, y miles de familias se ven obligadas a cocinar con carbón. En La Habana, el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano se desarrolla a toda luz, con conciertos nocturnos incluidos como parte del Habana Mambo. Un despliegue de luces mientras prácticamente toda la isla permanece apagada.
Las noches a oscuras en Cuba parecen no terminar y el saco de promesas incumplidas sigue llenándose. Ojalá sea cierto que habrá una mejoría y no ocurra como en 2024 y 2025, cuando la situación del SEN se agravó. Porque el pueblo cubano necesita corriente, una nueva luz… y libertad.
Publicado originalmente en la edición 250 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Majadero de Artemisa