Jorge Fernández Era. Foto tomada de su perfil en Facebook.
Por ICLEP
Jan 20, 2026 | 8:35 AM
El periodista y escritor cubano Jorge Fernández Era denunció haber sido detenido durante más de 15 horas por agentes de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y la Seguridad del Estado en La Habana, en un nuevo episodio de acoso contra voces críticas al régimen.
“Estuve detenido entre las 3:05 p.m. y las 6:52 a.m.”, escribió Fernández Era en un breve post en Facebook, antes de publicar un extenso testimonio titulado “No es un hotel”, donde relató con detalle lo sucedido durante su detención arbitraria.
El 18 de enero, fecha en la que cada mes protagoniza junto a otros intelectuales cubanos una protesta pacífica exigiendo cambios constitucionales, fue interceptado en la calle Santa Emilia, entre San Indalecio y Rabí, en el barrio Santos Suárez, por un policía que lo detuvo bajo el pretexto de realizar “una inspección que se hace en toda la ciudad”.
Fernández Era denunció que no existía motivo legal ni orden judicial para su arresto: “El policía que me paró no arguyó que me conducía en base a ningún artículo de un código que castigara delito alguno, sino a una supuesta inspección. No tienen el valor ni la ética de afirmar que están, como el PCC, por encima de la Constitución y de las leyes”, escribió el periodista.
El operativo fue ejecutado por agentes de la Seguridad del Estado identificados como Evelio y Alberto, ambos habituales represores en detenciones de artistas y activistas en La Habana. Fernández Era también mencionó que el procedimiento seguía “el guion de la teniente coronel Kenia”, una oficial del Departamento de la Seguridad del Estado (DSE) conocida por coordinar interrogatorios y citaciones a opositores.
El periodista fue conducido a la Unidad de la PNR de Aguilera, en el municipio 10 de Octubre, donde permaneció primero esposado dentro de un carro patrullero y luego encerrado en un calabozo.
Según su testimonio, los agentes Evelio y Alberto lo filmaron con sus teléfonos mientras lo insultaban y lo provocaban, con el objetivo de que reaccionara ante la cámara. “Me conminaron a hablar como personas, ‘sin faltas de respeto’, como si el hecho de que yo estuviera allí no fuera ya una falta de respeto”, escribió Fernández Era. “Mi estrategia fue ignorarlos y ponerme a cantar desde que Evelio lanzó la primera pregunta: ‘¿Cómo está tu hijo?’ Logré mi objetivo: los saqué de quicio”.
Dentro de la unidad, fue llevado a una sala de reuniones presidida por un mapa de La Habana y un cartel con una frase de Fidel Castro. Allí permaneció bajo vigilancia hasta que, cerca de las 6:00 de la tarde, fue encerrado en una celda del sótano donde pasaría la noche.
“Cero colchonetas. Solo repartieron tres frazadas y dos sábanas. Los barrotes dejaban entrar ráfagas de aire gélido que apenas dejaron dormir a nadie. Hubo quien durmió sobre el piso o sobre los inodoros del baño. Cuando un preso pidió una colcha, el policía respondió: ‘Esto no es un hotel’”, narró Era.
A las 7:30 p.m., un agente le informó que podía realizar una llamada telefónica a sus familiares. Sin embargo, cuando estaba a punto de hacerlo, recibió una contraorden “desde arriba” que anuló el permiso. “Entró una llamada al guardia que le advirtió que yo no podía comunicarme con mis seres queridos. Muy interesante la telepatía ejercida desde el piso de arriba”, ironizó el periodista.
Durante la madrugada, Fernández Era fue obligado a firmar dos documentos. Uno de ellos lo acusaba de realizar “actividades contrarrevolucionarias (CR)”, mientras que el segundo —un acta de advertencia— lo señalaba de incitar a la sublevación, a lo cual se negó rotundamente. “Más de diez actas tengo ya en mi cuenta. No pienso firmar una más. No pienso validar sus mentiras”, afirmó.
El periodista subrayó la paradoja de haber sido detenido en la misma unidad donde el 19 de noviembre pasado la Fiscalía le notificó la anulación de las medidas cautelares que pesaban en su contra desde abril de 2023: prisión domiciliaria y prohibición de salida del país.
Además, denunció que aún no ha recibido respuesta alguna sobre la golpiza que sufrió en julio de 2025, pese a haber presentado reclamaciones ante el presidente de la República, el Consejo de Estado y la Fiscalía General del Ministerio del Interior (Minint). “Van para seis meses las reclamaciones sobre la golpiza que recibí en julio. Nadie me ha citado ni siquiera para decirme que soy un mentiroso”, lamentó.
Fernández Era calificó este nuevo arresto como un “secuestro-desaparición forzada”, el más largo de los sufridos hasta ahora. “No es un hotel, tampoco un país ni una Revolución: es una dictadura”, concluyó.
Jenny Pantoja: otra intelectual bajo vigilancia policial
Mientras Fernández Era permanecía detenido en la Unidad de Aguilera, la intelectual e historiadora Jenny Pantoja también fue sometida a vigilancia policial en su vivienda, en lo que parece ser parte de una jornada coordinada de represión contra voces independientes.
Pantoja denunció que agentes policiales permanecieron frente a su casa todo el día 18 de enero, impidiéndole salir para participar en su protesta mensual.
“Como cada 18 tengo a la policía casi frente a mi casa, impidiéndome salir y manifestarme como es mi derecho ciudadano. Ninguna medida cautelar ni cárcel me hará dejar de levantar la voz por los presos políticos de mi país y por el cambio necesario para poder salir de esta obcecada crisis”, escribió en Facebook.
Pantoja también recordó que sobre ella y la académica Alina Bárbara López Hernández pesan medidas cautelares tras ser golpeadas y arrestadas en manifestaciones pacíficas en Matanzas.