Fernando Almenares, Nando Obdc. Foto tomada de su perfil en Facebook.
Por ICLEP
Jan 21, 2026 | 10:45 AM
El régimen cubano condenó al artista independiente Fernando Almenares Rivera, conocido como Nando Obdc, a cinco años de prisión por el supuesto delito de “propaganda contra el orden constitucional”, según consta en la sentencia 36-2025 del Tribunal Provincial Popular de La Habana, dictada el 22 de diciembre de 2025.
La sanción, emitida por la Sala de los Delitos contra la Seguridad del Estado, considera delito que el joven pintara y colocara carteles con mensajes como “Queremos cambios ya” y “Cuba Primero en las calles por los derechos humanos” en un tramo de la carretera Monumental, en Guanabacoa.
Captura de la sentencia
El tribunal calificó esas expresiones como intentos de “provocar desórdenes sociales” y “estimular acciones contra el orden social establecido”, argumentos habituales en el aparato judicial cubano contra artistas, activistas y ciudadanos críticos del sistema.
El fallo fue firmado por los jueces Kenia Reyes Lara (ponente), Jesús Pérez Benavides, Patricia González Vera, Gil Amado Payne Hernández y Simón Mario Reyes Balmaceda, quienes integraron el tribunal que dictó esta sentencia injusta y se alinearon, una vez más, con los intereses del régimen y de la Seguridad del Estado.
Según la sentencia, Almenares, de 25 años, habría recibido 200 dólares por realizar los carteles, lo que el tribunal consideró un “fin de lucro” agravante del delito. La defensa negó todas las imputaciones y solicitó la absolución, pero los jueces impusieron igualmente la pena de prisión, la privación de derechos públicos, el comiso de sus bienes personales (incluido su teléfono móvil y 545 CUP) y la prohibición de salida del país.
Durante el proceso, la fiscalía y la Seguridad del Estado usaron como pruebas la relación del artista con medios y organizaciones de la sociedad civil independiente, como Radio Martí, Cubalex y Diario de Cuba, además de su participación en proyectos artísticos como Libres X Derecho, del colectivo Mesa de Diálogo de la Juventud Cubana. Para el régimen, estas colaboraciones constituyen “actos contrarrevolucionarios”.
El tribunal llegó incluso a justificar la condena alegando que los carteles del artista “ponían en riesgo la estabilidad social y la tranquilidad ciudadana”, afirmación que revela el uso del derecho penal no para proteger a los ciudadanos, sino para blindar ideológicamente al Estado y reprimir la disidencia pacífica.
Captura de la sentencia
Una vez más, el sistema judicial cubano se pone al servicio del régimen y de la Seguridad del Estado, actuando como una extensión del aparato represivo. En lugar de garantizar derechos, los tribunales funcionan como herramientas de castigo político para silenciar voces críticas y reforzar el control ideológico sobre la sociedad.
El caso de Nando Obdc se suma a una larga lista de condenas arbitrarias contra artistas, periodistas y activistas que ejercen su derecho a expresarse libremente. La criminalización del pensamiento y la censura del arte contestatario violan de forma directa los artículos 19 y 20 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que garantizan la libertad de expresión y de asociación.
La defensa del artista tiene diez días hábiles para presentar recurso de apelación ante el Tribunal Supremo Popular, aunque los precedentes judiciales indican que las condenas dictadas en procesos de Seguridad del Estado raramente son revisadas.