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Por la periodista ciudadana Tatiana Fournier
Jan 6, 2026 | 9:10 AM
En 1959, cuando los rebeldes tomaron el poder en Cuba, encontraron una economía pujante y 254 centrales azucareros que situaban a la isla entre los primeros productores de azúcar a nivel mundial.
Los centrales molían a máxima capacidad y la tierra se labraba, sembraba, cultivaba y cosechaba sin contratiempos. Se producían alrededor de cinco millones de toneladas de azúcar al año en esa época; hoy, a duras penas se sobrepasa el medio millón, con los 22 centrales que quedan en pie.
Actualmente, sin centrales, sin caña y sin trabajadores para cortarla, los dirigentes revolucionarios continúan ensimismados en sus sueños partidistas y planes surrealistas, como la inversión de 186 millones de dólares llevada a cabo en el central azucarero Ciro Redondo para instalar una planta de biomasa con capacidad de 65 MW, que ahora no se puede operar. La planta fue diseñada para procesar bagazo y marabú; sin embargo, tiene un gran problema: la industria azucarera está muerta, no hay bagazo ni tampoco marabú.
Los niveles de siembra de caña han caído estrepitosamente. En estos momentos, solamente 11 de los 22 centrales que existen están operativos en la presente zafra, y cabe hacerse la pregunta: ¿cómo y cuándo se van a recuperar esos 186 millones de dólares invertidos? ¿Alguien tuvo en cuenta el caos que hay en la industria azucarera cubana antes de realizar esa inversión millonaria?
La capacidad de fantasear del régimen cubano no tiene límites. El plan para 2030 es alcanzar el 37 % de la capacidad de generación eléctrica mediante energías renovables a través de la industria azucarera. Resulta alucinante la manera en que se inflan planes con metas imposibles y luego se consignan en informes triviales que terminan olvidados en una gaveta.
Cuando decimos que solo 11 centrales azucareros están haciendo la zafra de 2025, la vergüenza nos copa los sentidos. Ni en tiempos de la colonia existían tan pocos ingenios ni la producción era tan baja. La Revolución encontró a su llegada 254 centrales operando a toda máquina; hoy son apenas 11, con resoplidos enfermizos en sus chimeneas desgastadas por los años de uso.
“El año 1970 marca la ruptura del azúcar en Cuba”, expresó Harry Valdivia, matemático y economista retirado que trabajó durante muchos años como asesor en el Ministerio de la Agricultura y vio lo que se venía encima con la famosa zafra de los 10 millones, ideada por Fidel Castro.
“Fidel intervino en todas las aristas de la sociedad y en todas dejó un daño irreversible, sobre todo en la zafra azucarera, donde de una manera muy desorganizada y a capricho quiso hacer 10 millones de toneladas, pero solo llegó a ocho y medio, a un costo horrendo. El esfuerzo desencadenado para conseguirlo produjo un estrago tan profundo en la sociedad y en la economía que la dejó herida de muerte”, señaló el economista.
Publicado originalmente en la edición 267 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, Amanecer Habanero.