Jubilado cubano, imagen tomada de Cibercuba
Por la periodista ciudadana Miguelina Ruiz
Jan 7, 2026 | 9:15 AM
La Habana, Cuba, (ICLEP). Emilio Tejeda, un retirado del Ministerio del Interior (Minint) con una chequera que no le alcanza, salió a vender por las calles de Jaimanitas un par de zapatos que le envió su hermano desde Miami para comprarse una bolsa de leche.
“Tengo un par de zapatos y con estos me basta, ¿para qué quiero dos? No tengo leche y los voy a vender al mismo precio de una bolsa. Ojalá aparezca alguien a quien le sirvan y le gusten”, expresó a este boletín. Tejeda es uno más de los ancianos que pertenecieron a las unidades de seguridad personal y a las Tropas Especiales, que ahora sobreviven con míseras pensiones; se sienta en un banco, obra del artista José Fuster, y espera a que alguien venga y se los compre.
Luis Díaz, mecánico de refrigeradores particular y residente en 226 y Tercera, comentó al respecto que es tan difícil vender un par de zapatos como arreglar un frío. “Los zapatos son de dos tonos y de uso. Duele que alguien con un pasado como el de Tejeda se vea hoy en un banco vendiendo sus zapatos. ¿Quién iba a decir hace unos años atrás que un cuadro estuviera en esa situación?”, se preguntó Díaz.
Mario Faz, también retirado del órgano militar, dice que es una vergüenza verlo sentado en el banco de Gaudí, un homenaje de Fuster al artista barcelonés. “Es una deshonra. Yo creo que perdió la razón, porque esos zapatos son de uso”, señaló Faz.
Publicado originalmente en la edición 267 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, Amanecer Habanero.