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Por el periodista ciudadano Tomás Guerra
Jan 24, 2026 | 10:25 AM
La Habana, Cuba, (ICLEP). Eduardo Murphy, residente en Puentes Grandes, Romerillo, en el municipio Playa, contó para Amanecer Habanero la decepción tan grande que ha experimentado con el sistema socialista.
“Estudié en la escuela de oficios cuando aún seguía abierta en Centro Habana. Me he pasado la vida trabajando, sin ver ningún fruto. De carpintería hago cualquier encomienda, pero la situación con los precios de la madera es una cosa de locos y los trabajos hay que cobrarlos caros para recuperar la inversión, y los pobres de Cuba son tan pobres que no pueden pagar esos precios”, compartió Murphy con este boletín.
Y agregó: “En cambio, hace poco me contrataron para trabajar en casa de un rico, y allí no faltaba nada. Digo rico con toda la fuerza de la palabra, porque aunque digan que la Revolución acabó con ellos, los de ahora son peor que los de antes, porque los de antes heredaban fortunas familiares casi siempre producto de mucho trabajo y esfuerzo; en cambio, los ricos de hoy se lo deben a algún cargo en la nomenclatura comunista o en la Dirección del Estado”.
Según relató Eduardo a este boletín, en la mansión donde trabajó, además de recibir una buena paga, comió a sus anchas.
“Nunca pude saber quién era el dueño. Había mucho secretismo con relación a su identidad. Pero escuché a otros trabajadores decir que era un pincho grande, del Buró Político o del Comité Central. Por eso odio tanto a este sistema y no tengo miedo de criticarlo. Un sistema donde los ricos son demasiado ricos, sin razón, y los pobres demasiado pobres, también sin ninguna razón justificable”, expresó finalmente el habanero.
Publicado originalmente en la edición 268 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, Amanecer Habanero.