Foto de Akbar Nemati en Unsplash
Por el periodista ciudadano Leinier Álvarez García
Feb 16, 2026 | 10:00 AM
Las protestas desatadas en Irán el pasado 28 de diciembre fueron reprimidas brutalmente por el régimen del ayatola Ali Jamenei. Aunque el Gobierno impuso un apagón digital para impedir que se conociera la verdad, los medios de prensa occidentales lograron romper el cerco informativo y reportar al mundo lo que ocurría; sin embargo, las cifras de manifestantes muertos resultan contradictorias y se estima que superan los cuatro mil.
A pesar de los esfuerzos del régimen por silenciar los hechos, los iraníes salieron a las calles para expresar su descontento contra el gobierno. En un país donde la ley islámica obliga a las mujeres a llevar el rostro cubierto, muchas se quitaron la burka como señal de protesta. También se hizo viral la imagen de una joven encendiendo un cigarro con una foto de Jamenei en llamas, aunque posteriormente se supo que no residía en el país persa.
La maquinaria gubernamental, junto con la de sus aliados, recurrió a una estrategia conocida para ocultar las verdaderas demandas de los manifestantes. Medios como Hispan TV, Telesur y Rusia Today intentaron presentar las protestas como simples expresiones de descontento económico y, en un inicio, hablaron de pequeños grupos aislados. Cuando ya no fue posible negar la magnitud de las movilizaciones, reconocieron que eran miles, aunque evitando admitir el debilitamiento del liderazgo de Jamenei.
Posteriormente, Jamenei llamó al diálogo, afirmando que el descontento era legítimo pero que estaba siendo tergiversado por actores externos. Señaló a grupos violentos provenientes del extranjero y a supuestos agentes del Mossad israelí como responsables de avivar las protestas. Al mismo tiempo, se difundieron imágenes de masivas manifestaciones en favor del régimen, velorios multitudinarios y discursos encendidos contra los “traidores” a la patria.
Como ha ocurrido en otras ocasiones, Irán recurrió también a un discurso belicista, aumentando la tensión con Israel y generando preocupación internacional ante la posibilidad de un nuevo conflicto armado. Estados Unidos, por su parte, puso en alerta su maquinaria militar y la administración Trump envió tropas a la región.
En medio de este escenario, el régimen iraní atraviesa una profunda crisis. Muchos consideran que podría estar acercándose el fin de este y de otros gobiernos autoritarios, algo que, según sus críticos, sus pueblos necesitan.
Publicado originalmente en la edición 253 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Majadero de Artemisa