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Escasez de opciones recreativas limita el esparcimiento en la capital espirituana

Foto de L'Odyssée Belle en Unsplash

Por la periodista ciudadana Niurka Linares

Feb 12, 2026 | 9:30 AM


Sancti Spíritus, Cuba,  (ICLEP). Los escasos espacios culturales y recreativos existentes en la capital espirituana permanecen cerrados o aplican tarifas de entrada y consumo excesivamente elevadas, lo que limita el acceso de la población de menores ingresos a opciones de esparcimiento.

La falta de recursos en los centros recreativos estatales ha provocado que hoy sean muy pocos los que prestan servicios de manera estable. Ante este panorama, la ciudadanía se ve obligada a recurrir a cabarés y centros nocturnos privados o vinculados al turismo, cuyos precios de entrada —sin incluir el consumo— superan los 500 pesos por persona, una cifra inalcanzable para la mayoría de los habitantes.

“No hay a dónde ir a pasar un rato, todo está cerrado y los lugares que están trabajando te cobran un ojo de la cara. Lo único que funciona de vez en cuando es la Casa de la Trova, pero para los jóvenes no es una opción atractiva y tampoco puedes quedarte en casa viendo aunque sea una película porque no hay corriente”, aseguró Yoanni Rosabal Varona, estudiante de Ciencias Médicas.

Centros recreativos y culturales como la Plaza Cultural, espacio muy visitado por la juventud, permanecen cerrados desde hace varios meses. De igual manera, la Villa Los Laureles, uno de los pocos lugares donde se desarrollaban fiestas los fines de semana, también ha dejado de realizar estas actividades debido a los apagones, quedando como únicas opciones los centros nocturnos particulares, a los que no pueden acceder todos.

Dorgel Mirabal Almeida, funcionario de la Dirección Municipal de Cultura, aseguró a este medio que actualmente se dispone de pocos recursos financieros para mantener abiertos la mayoría de los centros recreativos, situación que se agrava por los prolongados apagones que afectan a la provincia.

“Antes podías ir al menos a Los Laureles o a la Plaza Cultural, pero llevan meses cerrados y lo que queda son los cabarés y centros nocturnos de los particulares, donde te cuesta un ojo de la cara la entrada y el consumo, y yo no puedo darme ese lujo porque estudio y no gano nada”, aseguró Rosendo Quintana Ortega, estudiante universitario.

Publicado originalmente en la edición 218 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.

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